Austin Kleon invita a recuperar la creatividad sin miedo a equivocarse
En Esto no es arte, publicado por Aguilar, el autor de Roba como un artista propone diez caminos para combatir el perfeccionismo, recuperar la curiosidad y disfrutar nuevamente el proceso de crear.
Un niño puede llenar una hoja de garabatos, inventar una canción o construir algo sin preguntarse si es suficientemente bueno. En cambio, al crecer, muchas personas comienzan a pensar demasiado antes de crear: evalúan, comparan y temen equivocarse. Para el escritor estadounidense Austin Kleon, recuperar la creatividad implica volver a esa disposición infantil de experimentar sin preocuparse tanto por el resultado.
Esa es la premisa de Esto no es arte: 10 maneras de volver a crear como un niño, su nuevo libro publicado bajo el sello Aguilar. Autor de Roba como un artista, obra que ha alcanzado millones de lectores, Kleon encontró en sus propios hijos una fuente de inspiración. Al observarlos dibujar y jugar con libertad, descubrió que la infancia conserva una relación con la creación que los adultos suelen perder: hacer cosas por el simple gusto de hacerlas.
A partir de esa experiencia, el autor plantea diez maneras de recuperar la curiosidad. Entre ellas están dejar de seguir instrucciones rígidas, no tomarse todo demasiado en serio, reservar tiempo y espacio para experimentar, permitirse hacer las cosas mal, pensar de otra manera y recuperar el aburrimiento como parte del proceso creativo.
El perfeccionismo como obstáculo
Uno de los principales temas del libro es el perfeccionismo. Kleon señala que la preocupación constante por producir algo bueno puede convertirse en una barrera para comenzar. En lugar de concentrarse en alcanzar una pieza perfecta, propone experimentar, repetir, equivocarse y aprender durante el camino.
Para ilustrar esta idea, recupera el ejemplo de una clase de cerámica dividida en dos grupos: uno sería evaluado por la cantidad de piezas producidas y el otro por la calidad de una sola obra. Los mejores resultados, según el relato, surgieron entre quienes realizaron más piezas, pues tuvieron mayores oportunidades para practicar y aprender de sus errores.
La propuesta consiste en cambiar la manera de entender el trabajo creativo: no esperar a tener todas las respuestas ni dominar una técnica antes de comenzar, sino descubrir posibilidades a través de la práctica.
El valor de aburrirse y desconectarse
Kleon también cuestiona la relación actual con el tiempo y la productividad. En una época en la que los teléfonos ofrecen entretenimiento constante, quedarse sin nada que hacer parece cada vez más difícil. Sin embargo, el autor considera que el aburrimiento puede abrir espacio para nuevas ideas.
Jugar, caminar, garabatear, mirar por la ventana o dedicar tiempo a una actividad sin un propósito definido son algunas de las acciones que reivindica. Lo que parece improductivo puede convertirse en una oportunidad para observar, imaginar y encontrar nuevas formas de hacer las cosas.
En ese sentido, el libro también invita a tomar distancia de la saturación digital y de los contenidos seleccionados por algoritmos. Frente al consumo automático de información, Kleon propone explorar bibliotecas, museos, libros y música, además de buscar aquello que despierta una curiosidad genuina.
Crear no es exclusivo de los artistas
Aunque el título alude al arte, el planteamiento de Kleon se dirige a un público más amplio. La creatividad, sostiene su propuesta, no pertenece únicamente a escritores, músicos, diseñadores o ilustradores; también forma parte de la vida cotidiana y puede recuperarse cuando dejamos de exigir resultados perfectos.
Por eso, Esto no es arte puede resultar cercano a estudiantes, profesionales, padres de familia y cualquier persona que haya perdido el entusiasmo por crear o que sienta que necesita una idea extraordinaria antes de empezar.
La invitación central es sencilla: quizá no necesitamos aprender nuevamente a ser creativos, sino dejar atrás algunas de las exigencias que nos hicieron abandonar esa libertad. Antes de intentar hacer algo extraordinario, Austin Kleon propone volver a experimentar, jugar y, sobre todo, hacer cosas.
Foto: Especial.