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Los 41 no fueron una anécdota: Yobain Vázquez desafía el silencio histórico

La_Travestiada

Con una novela que mezcla ficción, humor y memoria histórica, el escritor yucateco recupera a los hombres perseguidos durante el Porfiriato y reivindica sus historias más allá de la represión que marcó el episodio de 1901.

El baile de los 41, celebrado en la Ciudad de México durante los últimos años del Porfiriato, quedó registrado en la historia como uno de los episodios más emblemáticos de la persecución contra la diversidad sexual en el país. La redada policial, la detención de sus asistentes y el posterior traslado de algunos de ellos a Yucatán alimentaron durante décadas un relato marcado por el escándalo, el silencio y la estigmatización. Más de un siglo después, el escritor Yobain Vázquez retoma este acontecimiento para imaginar las vidas de quienes quedaron relegados de la historia oficial en La Travestiada, novela publicada por el Fondo de Cultura Económica.

La obra nació de una curiosidad que acompañó al autor desde la adolescencia. Mientras estudiaba la secundaria, encontró en una revista de conocimiento popular una explicación sobre el origen de la asociación del número 41 con la homosexualidad en México. Aquella breve referencia al baile de 1901 despertó preguntas que sus libros escolares no habían respondido: quiénes eran aquellos hombres, cómo se llamaban, si existían fotografías suyas y cuál había sido su destino después de la redada.

“Fue como descubrir que ahí había algo, que siempre hemos existido”, recuerda Vázquez sobre aquella primera aproximación al episodio.

Su interés se convirtió en una búsqueda que continuó durante años, entre libros, archivos y materiales disponibles en internet. Uno de sus primeros acercamientos documentales fue la crónica de Carlos Monsiváis sobre el baile, quien identificó el acontecimiento como un hito en la historia de la homosexualidad en México. Sin embargo, el escritor encontró un vacío en la literatura de ficción: pese a la relevancia histórica del episodio, no existía una novela contemporánea que imaginara las experiencias de sus protagonistas desde otra perspectiva.

Aunque encontró una novela publicada en 1906 sobre el acontecimiento, su orientación moralizante y conservadora no correspondía con la historia que quería contar. Así surgió la decisión de construir una narración propia. Lo que inicialmente pensó como un cuento terminó por convertirse en una novela, proyecto que desarrolló con el apoyo de una beca del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) de Yucatán.

Una epopeya para quienes fueron silenciados

El título La Travestiada también fue resultado de una búsqueda creativa. Vázquez explica que apareció cuando comenzó a concebir la historia como un viaje de aventuras protagonizado por un grupo de personajes, con referencias a la Odisea y otras narraciones épicas.

La combinación de palabras dio forma a una propuesta que el autor define como una “epopeya de la diversidad sexual”. El viaje, las travesías por mar y las aventuras de sus protagonistas construyen una narración que se distancia de la representación exclusivamente trágica de quienes participaron en el baile.

Uno de sus principales objetivos fue evitar que los doce personajes quedaran reducidos a víctimas de la persecución. Aunque conoce el destino trágico que rodeó al acontecimiento histórico, Vázquez quiso imaginar también sus momentos de alegría, sus relaciones amorosas, sus fiestas, deseos y contradicciones.

“No quería que fueran personajes victimistas. Una persona está conformada por más que tristeza, dolor y duelo”, explica.

Para conseguirlo, construyó personalidades distintas: una figura religiosa, otra imprudente, alguien apasionado por el baile y otra persona preocupada por su apariencia física. A través de estos arquetipos buscó que los lectores pudieran reconocerse en ellos o encontrar semejanzas con personas de su entorno.

La diversidad también se trasladó al lenguaje. Diferenciar las voces de doce personajes representó uno de los retos de escritura, por lo que cada uno desarrolló un vocabulario y una manera particular de expresarse, de acuerdo con su personalidad y sus intereses. El humor, una característica que el autor reconoce como parte natural de su escritura, terminó por convertirse en otro elemento fundamental de la novela.

Así, La Travestiada no se limita a reconstruir un episodio de persecución: imagina una comunidad con sus propias dinámicas, afectos, conflictos y formas de relacionarse.

Yucatán como territorio de la ficción

La geografía yucateca ocupa un lugar importante en la novela, particularmente por el destino que históricamente se atribuye a los detenidos del baile de los 41. Para construir los escenarios, Vázquez recurrió tanto a sus conocimientos del territorio como a la investigación documental.

Algunos lugares que aparecen en la narración, reconoce, no los conoce personalmente. Para describirlos recurrió a fotografías, hemerotecas digitales y materiales históricos que le permitieron imaginar cómo eran esos espacios hace más de un siglo.

Sin embargo, hay elementos que no necesitó investigar: el calor y los mosquitos son parte de su experiencia cotidiana y también de la atmósfera de la historia.

Su formación como antropólogo y su experiencia como tianguista también influyeron en la construcción de los personajes. El escritor encuentra puntos de encuentro entre ambas actividades, particularmente en la observación de las personas, la escucha y la interpretación de sus relatos.

“Ser tianguista y ser antropólogo es casi lo mismo, porque es estar interesados por el chisme, por la vida general, solo que los antropólogos lo hacemos de manera más sistemática”, comenta.

Esa atención a las formas de hablar, las expresiones y las particularidades de la convivencia le permitió construir las distintas voces de los protagonistas. Entre los doce personajes, reconoce que Dreyfus, quien se niega a sí mismo y representa el conflicto dentro del grupo, fue el más complicado de desarrollar. Incluso durante el proceso editorial tuvo que modificar aspectos sustanciales de su participación para darle mayor profundidad.

Del Porfiriato a las violencias del presente

Aunque la novela se sitúa en un episodio ocurrido en 1901, Vázquez encuentra resonancias con las formas actuales de discriminación y violencia contra la diversidad sexual.

El escritor considera que México ha avanzado en materia de reconocimiento institucional y derechos, pero advierte que persisten prejuicios sociales, negligencias y expresiones de violencia que afectan particularmente a las personas trans.

Señala que los crímenes contra integrantes de la diversidad sexual todavía pueden ser abordados desde el morbo de la nota roja o clasificados como crímenes pasionales, en lugar de investigarse considerando su posible dimensión de odio.

Las mujeres trans, especialmente aquellas que ejercen el trabajo sexual, continúan enfrentando condiciones de vulnerabilidad y violencia.

Para el autor, existe una diferencia entre las formas de persecución del Porfiriato y las actuales, pero eso no significa que la discriminación haya desaparecido. “Hay un avance porque ya por lo menos hoy en día no nos mandan al exilio en un barco”, señala, aunque considera que todavía hace falta educación social para desmontar los prejuicios y el conservadurismo que rodean a la diversidad sexual.

También establece un paralelismo entre la cobertura periodística del baile de los 41 y ciertas prácticas contemporáneas: en ambos casos, la exposición mediática puede privilegiar el escándalo y el morbo por encima de las circunstancias y las vidas de las personas involucradas.

Una revancha contra el olvido histórico

La publicación de La Travestiada también representa un encuentro distinto con los lectores para Yobain Vázquez. Después de un proceso de escritura solitario y de las dudas habituales sobre la recepción de una primera novela, decidió enviar el manuscrito al Premio Nacional de Novela Joven, cuando faltaba aproximadamente una hora para que cerrara la convocatoria.

El resultado fue el reconocimiento del jurado y la posterior publicación de la obra por el Fondo de Cultura Económica, a través de Tierra Adentro. El autor recuerda que recibir el premio significó saber que alguien confiaba en su trabajo, pero también asumir la responsabilidad de que la historia llegara a lectores de todo el país.

La respuesta ha sido favorable. Los comentarios, las recomendaciones en redes sociales y las conversaciones con lectores han prolongado la circulación del libro más allá de su lanzamiento. A ello se sumó el Premio Amazon Primera Novela, que dio un nuevo impulso a su difusión.

Para Vázquez, ese encuentro con quienes leen y comentan la obra es una de las mayores satisfacciones del proceso creativo. Sin embargo, su apuesta va más allá de la recepción literaria: busca despertar el interés por una historia propia de la diversidad sexual en México, que considera todavía insuficientemente explorada.

El escritor recuerda que el baile de los 41 suele aparecer en los relatos históricos como una anécdota, pese a su relevancia para comprender la persecución de la homosexualidad en el país. Recuperar ese episodio implica también preguntarse por otros personajes que han quedado fuera de las narraciones oficiales, como Amelio Robles, cuya historia ha comenzado a recibir mayor atención literaria.

“Fue como también hacer una especie de revancha histórica contra ese silenciamiento, ese olvido”, afirma.

Con La Travestiada, Yobain Vázquez transforma un episodio marcado por la persecución en una historia de aventuras, humor, afectos y resistencia. Su intención es que aquellos hombres dejen de ser recordados únicamente por la redada que los convirtió en noticia y puedan ocupar un lugar distinto en la imaginación colectiva: el de personas con nombres, deseos, contradicciones y vidas que también merecen ser contadas.

Foto: Especial.