Nueve Pueblos Mágicos para descubrir más allá de la playa
De volcanes y zonas arqueológicas a manglares, islas y comunidades costeras, Nayarit reúne nueve destinos que muestran la diversidad histórica, cultural y natural del estado.
Cuando se piensa en Nayarit, las playas suelen ocupar el primer lugar en el imaginario turístico. Sin embargo, más allá de la costa existe un territorio donde volcanes, pueblos coloniales, vestigios prehispánicos, manglares, islas y tradiciones gastronómicas construyen una ruta mucho más diversa.
El estado cuenta con nueve Pueblos Mágicos: Ahuacatlán, Amatlán de Cañas, Compostela, Ixtlán del Río, Jala, Mexcaltitán, Puerto Balleto, San Blas y Sayulita. Cada uno ofrece una manera distinta de acercarse a la historia, la cultura y los paisajes nayaritas.
La variedad es precisamente uno de sus principales atractivos: el recorrido puede comenzar entre montañas y volcanes, continuar por antiguas ciudades y zonas arqueológicas y terminar en manglares, playas o territorios insulares.
Entre volcanes, tradiciones y arquitectura
En el interior del estado, Ahuacatlán, Amatlán de Cañas, Ixtlán del Río y Jala conservan buena parte de la identidad de las comunidades nayaritas alejadas del litoral.
A los pies del volcán El Ceboruco, Ahuacatlán mantiene una marcada herencia colonial y una relación histórica con el antiguo Camino Real que comunicaba San Blas con Guadalajara. Sus templos, plaza y celebraciones patronales permiten conocer las tradiciones que han dado identidad a esta población.
La experiencia también pasa por la mesa. Entre sus sabores tradicionales destacan las tostadas de pata, las tortas de “Chago” y la cajeta de mango, elaborada en la cabecera municipal.
Muy cerca se encuentra Jala, Pueblo Mágico de calles empedradas, casonas coloniales y templos de gran riqueza arquitectónica. Su paisaje montañoso adquiere una apariencia particular durante la temporada de lluvias, mientras que sus tradiciones mantienen una estrecha relación con la agricultura.
Cada agosto, la atención se concentra en la Feria del Elote Gigante, celebración en la que los habitantes muestran orgullosamente el maíz que se cultiva en la región. Tamales, atole y vinos forman parte también de su propuesta gastronómica.
En Ixtlán del Río, el viaje adquiere una dimensión prehispánica con la zona arqueológica de Los Toriles, reconocida por conservar un templo circular y diversos basamentos y vestigios de las culturas que habitaron la región. El patrimonio histórico se complementa con calles, templos y tradiciones que forman parte de la vida cotidiana de la población.
Por su parte, Amatlán de Cañas, el Pueblo Mágico más reciente de Nayarit, apuesta por una combinación de naturaleza, aventura y descanso. Sus alrededores cuentan con aguas termales, cascadas y paisajes montañosos, escenarios propicios para actividades como senderismo y ecoturismo.
El recorrido por esta zona se extiende hasta Compostela, cuya historia se remonta a 1530. Su arquitectura colonial, templos y antiguas casonas forman parte de un paisaje urbano que conserva la memoria de su pasado. En sus alrededores también pueden encontrarse balnearios naturales y sitios arqueológicos como Altavista.
Cuando el territorio se encuentra con el agua
La ruta cambia de escenario al acercarse al litoral. En Mexcaltitán, la experiencia comienza literalmente sobre una isla.
Conocida como la “Venecia Mexicana”, esta población puede transformar sus calles en canales durante la temporada de lluvias, creando una de las estampas más singulares de Nayarit. A su atractivo paisajístico se suma la tradición que relaciona a la isla con Aztlán, el mítico lugar de origen de los mexicas, lo que le otorga una dimensión histórica y simbólica particular.
En San Blas, naturaleza, gastronomía e historia conviven en un mismo destino. El poblado conserva testimonios de su pasado colonial, entre ellos el Fuerte de la Contaduría y el Templo de la Virgen del Rosario.
Pero uno de sus mayores atractivos se encuentra fuera del centro urbano: los manglares de La Tovara, que pueden recorrerse en lancha para observar aves, cocodrilos y una amplia variedad de paisajes naturales. La visita se completa con la gastronomía local, donde los mariscos y el tradicional pescado zarandeado ocupan un lugar destacado.
Más hacia la costa, Sayulita presenta una faceta diferente. Su ambiente bohemio y surfer, sus playas y sus calles empedradas han convertido a este Pueblo Mágico en uno de los destinos más reconocidos de Nayarit.
Murales, galerías, artesanías, mercados de arte wixárika, restaurantes y bares frente al mar conviven en una comunidad donde la tradición se mezcla con una atmósfera cosmopolita. Las olas y el ambiente relajado completan una propuesta dirigida tanto a quienes buscan actividades acuáticas como a quienes prefieren recorrer sus calles y espacios culturales.
Una isla marcada por la historia
El noveno destino lleva la ruta todavía más lejos, hasta el archipiélago de las Islas Marías.
Puerto Balleto, ubicado aproximadamente a 112 kilómetros de la costa de San Blas, tiene una historia distinta a la de los demás Pueblos Mágicos de Nayarit. Durante más de un siglo funcionó como colonia penitenciaria y actualmente forma parte de un proyecto orientado a la conservación y al turismo sostenible.
Sus paisajes insulares ofrecen una experiencia vinculada con la contemplación y el conocimiento de la naturaleza, en un territorio cuya historia penitenciaria forma parte fundamental de su identidad.
Nueve destinos, un mismo estado
Los nueve Pueblos Mágicos muestran que conocer Nayarit implica mucho más que visitar sus playas. La diversidad del estado permite construir itinerarios distintos según los intereses de cada viajero: historia y arquitectura en sus pueblos del interior; arqueología y memoria prehispánica; senderismo y naturaleza entre volcanes y montañas; gastronomía tradicional; manglares y biodiversidad; surf y cultura costera; o una experiencia insular marcada por la historia.
Más que una ruta única, los Pueblos Mágicos de Nayarit proponen nueve maneras de mirar el estado. De los paisajes del Ceboruco a los canales de Mexcaltitán, de Los Toriles a los manglares de La Tovara y de las calles de Sayulita al territorio insular de Puerto Balleto, cada parada cambia el escenario y abre una nueva historia.
Nueve nombres, nueve paisajes y una invitación a descubrir un Nayarit que se extiende mucho más allá de la playa.
Foto: Especial.