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San Pedro Lagunillas, un refugio entre agua, bosque y estrellas

SanPedroLagunillas

Este pequeño municipio de Nayarit ofrece una escapada de fin de semana para desconectarse del ritmo cotidiano y reencontrarse con la naturaleza.

Hay destinos que no necesitan grandes multitudes ni una larga lista de atractivos para convertirse en una experiencia memorable. En San Pedro Lagunillas, uno de los municipios con menor población de Nayarit, el encanto está precisamente en lo contrario: en el silencio de sus paisajes, la tranquilidad de sus calles, el espejo de sus lagunas y una gastronomía que conserva los sabores de la cocina tradicional.

Ubicado al sur del estado, en los valles de Compostela y a unos 61 kilómetros de Tepic, aproximadamente a una hora y media por la carretera federal 200, este municipio ofrece una alternativa para quienes buscan un fin de semana lejos del ruido y cerca del agua, los bosques y las montañas.

La aventura puede comenzar desde temprano, con un desayuno campestre en El Borrego, donde la birria y el borrego a la plancha, acompañados de tortillas recién hechas, ofrecen un primer acercamiento a los sabores de la región. Llegar antes de las nueve de la mañana permite encontrar un ambiente más tranquilo y disfrutar ingredientes frescos; en esta zona rural también conviene llevar efectivo, pues no todos los establecimientos aceptan tarjetas.

Con el desayuno como punto de partida, el siguiente destino es la Laguna de San Pedro, uno de los principales atractivos naturales del municipio. Este cuerpo de agua, cuyo origen se relaciona con antiguos procesos volcánicos que dieron forma al valle, tiene aproximadamente 1.9 kilómetros de largo por 1.6 de ancho y una profundidad promedio de nueve metros.

Sus aguas permiten actividades como pesca deportiva y recorridos en kayak o canotaje, mientras que los alrededores ofrecen espacios para caminar y contemplar la vegetación. El bosque conocido como Parque Conoció, rodeado de pinos y especies locales, complementa el paisaje y ofrece un respiro para quienes prefieren explorar a pie.

La actividad en el agua requiere, sin embargo, ciertas precauciones. Para remar es preferible evitar jornadas de viento fuerte y la temporada de lluvias, además de utilizar protección solar, repelente y calzado adecuado. En caso de practicar pesca deportiva, es recomendable consultar previamente las condiciones y permisos correspondientes.

A poca distancia de la laguna, la experiencia continúa en el Restaurante El Pescador, donde el pescado frito, el chicharrón de pescado y el ceviche forman parte de una propuesta gastronómica estrechamente ligada al entorno. La recomendación es preguntar por la pesca del día y llegar antes del mediodía para aumentar las posibilidades de conseguir una mesa con vista al lago.

Por la tarde, San Pedro Lagunillas cambia de escenario. Las calles de la cabecera municipal invitan a caminar sin prisa entre fachadas coloridas y construcciones que conservan parte de la memoria local. La Plaza Los Mártires, el Templo y Casa Cural de San Pedro, el Palacio Municipal y otros espacios históricos permiten conocer la identidad de una comunidad que mantiene el ritmo pausado de los pueblos tradicionales.

Cuando llega la noche, el paisaje adquiere otra dimensión. En el balneario de aguas termales Las Guásimas, el agua tibia y el entorno natural ofrecen un momento de descanso después de la jornada. Si las condiciones lo permiten, disfrutar de las aguas bajo el cielo nocturno se convierte en una de las experiencias más atractivas del recorrido.

Para pasar la noche, Casa Laguna Terrace & Glamping ofrece una alternativa para quienes desean dormir rodeados de naturaleza sin renunciar a ciertas comodidades. Los domos cuentan con amenidades como jacuzzi, chimenea y terrazas privadas, además de actividades como pesca, kayak, paseos en bote y fogatas bajo las estrellas. Debido a que la oferta de hospedaje en el municipio es limitada, reservar con anticipación puede hacer la diferencia.

El segundo día puede comenzar antes de que el sol termine de levantarse. Un recorrido en kayak por la laguna durante el amanecer permite observar el paisaje desde otra perspectiva y contemplar garzas, patos y otras aves que habitan el ecosistema. A esa hora, cuando el viento suele ser menor, el agua se convierte en un espejo que refleja las montañas y la vegetación.

El recorrido debe hacerse con chaleco salvavidas y conociendo previamente las características de la ruta, pues existen zonas de mayor profundidad y condiciones que pueden cambiar según la temporada.

Más adelante aparece Puerta del Río, otro de los espacios naturales que permiten prolongar la conexión con el paisaje. Sus formaciones rocosas, el agua cristalina y la vegetación crean un escenario propicio para caminar, refrescarse y pasar unas horas lejos del movimiento urbano. El sitio exige, como cualquier entorno natural, cuidado especial: calzado con buen agarre, ropa seca de repuesto y evitar las zonas profundas si no se conoce el cauce.

Antes de emprender el regreso, la gastronomía vuelve a ocupar un lugar central en Restaurante Villa Cortés, donde el ceviche, el pescado frito y el chicharrón de pescado ofrecen una última oportunidad para probar los sabores ribereños de la región. Preguntar por las especialidades del día permite descubrir preparaciones que pueden no aparecer en el menú habitual.

La despedida llega desde las alturas, en el mirador de la laguna. Desde ahí, el paisaje reúne en una sola imagen el espejo de agua, los bosques de pino y las montañas que rodean al municipio.

San Pedro Lagunillas no pretende competir con los destinos turísticos más concurridos. Su atractivo está en otro lugar: en la posibilidad de detenerse. Entre un paseo en kayak, un plato de pescado recién preparado, un baño termal y una noche bajo las estrellas, este pequeño rincón de Nayarit demuestra que una escapada memorable no siempre requiere grandes distancias. A veces basta con encontrar un lugar donde la naturaleza vuelva a marcar el ritmo.

Foto: Especial.