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Del amor a la inteligencia artificial: las obras que triunfaron en el 33° FITU

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Seis montajes de Baja California, Colima, Estado de México, Guanajuato, Puebla y Veracruz conquistaron la Gran Final del 33 Festival Internacional de Teatro Universitario, que reunió a casi 9 mil asistentes durante 11 días.

El 33° Festival Internacional de Teatro Universitario (FITU) cerró su edición 2026 con una celebración al talento de las nuevas generaciones de creadoras y creadores escénicos. Durante la ceremonia de premiación y clausura, realizada el 13 de septiembre en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón, fueron anunciadas las seis obras ganadoras de la Gran Final, provenientes de instituciones de Baja California, Colima, Estado de México, Guanajuato, Puebla y Veracruz.

Bajo el concepto de “Ternura radical”, el festival reunió durante 11 días a 8 mil 976 asistentes, quienes participaron en una programación que incluyó propuestas nacionales e internacionales, espectáculos multidisciplinarios, actividades académicas y talleres.

Juan Meliá, director de Teatro UNAM, destacó que la concepción del festival partió de la necesidad de “mirarnos y reconocernos en un proceso colectivo”, además de acompañar las búsquedas de las nuevas generaciones y contribuir a la formación de públicos.

Seis obras, seis miradas sobre el presente

El momento central de la clausura fue la entrega de los reconocimientos a las obras ganadoras en las distintas categorías.

En Nivel Bachillerato, el premio fue para Demonios blancos, de Martín Quetzal, dirigida por Héctor Castañeda Arceo y presentada por la compañía Orión en la frente, de la Universidad de Colima. El jurado destacó su pertinencia temática, honestidad escénica y cuidado de la colectividad. La obra aborda la historia de un adolescente que enfrenta incomprensión, rechazo y violencia simbólica ante una sociedad incapaz de mirar la diferencia con empatía.

La categoría Licenciatura sin especialidad en teatro reconoció a Don Juan o el convidado de piedra, de Jean-Baptiste Poquelin Molière, bajo la dirección de Gemma Quiroz, del Grupo de Teatro Representativo de la ENES unidad León, Guanajuato. La propuesta fue distinguida por abordar un clásico “con arrojo, comunión y juego”.

En las escuelas profesionales de teatro, la categoría C1, Montajes estudiantiles dirigidos por estudiantes, otorgó el reconocimiento a Chat GPT define «Compasión», de Mario Gutiérrez y Valeria Espina, dirigida por Isaac Parra (Nox Isaac). La propuesta, surgida de la colaboración entre la BUAP y la UPAEP, coloca la acción en un call center donde la llegada de una inteligencia artificial altera la rutina de los trabajadores y permite reflexionar sobre la competitividad del mundo capitalista.

La subcategoría C2, Montajes estudiantiles dirigidos por docentes, premió a ¿Qué sueñas, Macbeth?, adaptación de Vanessa Vázquez Ríos a partir de Shakespeare y dirigida por Guadalupe Damián, del grupo Delirio Colectivo de CasAzul Escuela de Artes Escénicas y Audiovisuales, en el Estado de México. El montaje sitúa Macbeth dentro de una pesadilla para confrontar al espectador con los estragos de la tiranía y la pregunta sobre quién puede romper las estructuras de poder.

Por su parte, la categoría C3, Montajes de personas egresadas, reconoció el unipersonal Eterno A(hu)mor, de Lízbeth Félix, dirigido por Karen Covarrubias y producido por Espacio Invisible de la Universidad Autónoma de Baja California, Campus Tijuana. La propuesta sigue a una payasa romántica que, mediante el cuerpo, los gestos y la música, explora los anhelos, contradicciones y aprendizajes relacionados con el amor y la construcción de la identidad.

Finalmente, en C4, Montajes para la niñez, el reconocimiento fue para Hogarito, de aquí soy (creo), de Chikle y pega teatro, bajo la dirección de Pedro Martínez, de la Universidad Veracruzana. A través de Rulo, un personaje que viaja cargando una casa sobre los hombros, la obra propone, desde el humor y el clown, una reflexión sobre aprender a cargar, soltar y pertenecer.

Un festival que apuesta por formar comunidad

La edición 33 del FITU, realizada del 3 al 13 de septiembre, desarrolló 60 eventos que se tradujeron en 84 actividades. El programa incluyó 25 obras en competencia, 12 obras en exhibición procedentes de México, Chile, España y Argentina, seis espectáculos multidisciplinarios, seis eventos académicos y nueve talleres.

Además de los premios principales, se entregaron 14 menciones especiales a diferentes propuestas por sus ensambles vocales, actorales y escénicos, así como por actuaciones destacadas, entre otros rubros.

La clausura también sirvió para reconocer la trayectoria de quienes han dedicado su labor a formar nuevas generaciones. El Reconocimiento “Luisa Josefina Hernández” a la docencia teatral, instaurado en 2020, fue otorgado a David Olguín y Óscar Armando García Gutiérrez por su trayectoria y contribución a la enseñanza de las artes escénicas.

Olguín definió el teatro como un espacio privilegiado para reconocer al otro y construir comunidad: “el teatro es el arte de la persona”, afirmó, al considerar que esta disciplina contribuyó a humanizarlo.

García Gutiérrez, por su parte, destacó la responsabilidad de la docencia teatral no sólo en la formación de artistas, sino también de ciudadanos comprometidos con su comunidad.

Con el tradicional Goya Universitario, coreado por las aproximadamente 400 personas reunidas en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón, concluyó una edición que colocó en el centro las inquietudes, búsquedas y lenguajes de las nuevas generaciones del teatro universitario.