La Impro Lucha celebra 20 años de subirse al ring de lo inesperado
El espectáculo que fusiona improvisación teatral, lucha libre y música en vivo regresa al Foro Shakespeare con un torneo de aniversario en el que el público decidirá al campeón.
Hace dos décadas, tres lenguajes escénicos aparentemente distintos encontraron un mismo cuadrilátero: la improvisación teatral, la lucha libre mexicana y la música en vivo. De esa combinación nació La Impro Lucha, un espectáculo que convirtió los teatros en arenas, rompió la frontera entre escenario y butacas y transformó al público en protagonista de cada función.
A 20 años de su primera presentación, ocurrida en 2006 en el Teatro La Capilla, el proyecto creado por Omar Medina y José Luis Saldaña regresa al Foro Shakespeare con una temporada de aniversario que apuesta nuevamente por el vértigo de lo impredecible. Bajo el grito de guerra “¡Improluchar es nuestra vida!”, las funciones se realizarán todos los jueves a las 20:30 horas, del 24 de septiembre al 26 de noviembre.
Presentada por SAA Escena y Casa del Humor, con Logistify como productor asociado, la celebración se desarrollará mediante un torneo en el que los improvisadores deberán crear historias al instante a partir de las sugerencias de los espectadores, sumar puntos y superar distintas eliminatorias hasta llegar a una Gran Final.
El elenco de esta temporada está integrado por Angélica Rogel, Omar Medina, José Luis Saldaña, Ale Rodríguez, Fernando Villa Proal, Daniel García, Karla Morales, Felisa Vicente, Jhovardy Vences, Nacho Sevilla y Luiz Rivera de Lucio. La música en vivo correrá a cargo de Los Sin Cara, agrupación conformada por Miguel Ángel Haller, Juan Cubas Fridman, Antonia Suillerot, Chelo Vaca y David Almaga.
La temporada comenzará con una batalla campal de “TOD@S CONTRA TOD@S”. Después, cada jueves los contendientes deberán enfrentarse en combates de ingenio, creatividad y presencia escénica. El público propondrá lugares, géneros, personajes y situaciones para detonar las historias, pero también tendrá la responsabilidad de decidir quién gana cada caída.
En la Gran Final, la audiencia tendrá la última palabra y elegirá al campeón absoluto, ya sea del bando técnico, rudo o exótico, mediante una votación que determinará quién se lleva el cinturón de La Impro Lucha.
La historia comenzó después de que Medina y Saldaña regresaran de una gira artística por España en 2005. Con la intención de unir tres espectáculos en uno, decidieron poner la improvisación teatral a convivir con la estética, el folclor y la simbología de la lucha libre mexicana, acompañados por música en vivo. Para levantar aquella primera producción incluso reunieron sus ahorros y pidieron dinero prestado para construir el primer ring.
La primera temporada, en un Teatro La Capilla con capacidad para apenas 100 personas, llevaba el provocador eslogan “Luchas para mentarnos la madre”. Al terminar las funciones, los espectadores podían retar a la dupla ganadora de la noche mediante una improvisación y, en la Gran Final, la dupla perdedora podía terminar rapada.
El éxito pronto obligó al espectáculo a buscar espacios más grandes. El Foro Shakespeare recibió su segunda temporada, con 250 butacas, y posteriormente el Polyforum Siqueiros se convirtió en escenario de varias temporadas, donde cientos de espectadores hicieron suyo el tradicional grito: “¡5, 4, 3, 2, 1, la improoo… luchaaaa!”.
A lo largo de dos décadas, La Impro Lucha ha recorrido escenarios y festivales dentro y fuera de México. Se ha presentado desde el Zócalo de Puebla, ante unas 2 mil personas, hasta el Festival Santa Lucía de Monterrey; también ha participado en el Festival Internacional Cervantino, el Vive Latino, el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá en 2012, la Fiesta Escénica de Quito en 2022 y una temporada en Santiago de Chile. Para 2026 está previsto además su estreno en San Juan, Puerto Rico.
La propuesta también ha incorporado a luchadores profesionales como invitados especiales. Durante estos años han participado exponentes de distintos niveles y empresas, desde luchadores independientes hasta figuras como Blue Demon Jr. y El Hijo del Santo, en una relación que busca mantener vivo el homenaje al pancracio mexicano.
Pero el combate no ocurre únicamente desde la palabra. Los actores e improvisadores que participan en el espectáculo han recibido entrenamiento de lucha libre profesional para que, cuando una confrontación no pueda resolverse mediante el ingenio, la escena pueda transformarse en una coreografía física.
La lucha, sin embargo, también funciona como una herramienta para hablar de la realidad. Durante estos 20 años, los personajes, bandos y duplas han utilizado la comedia improvisada para señalar y cuestionar distintos aspectos de la sociedad, haciendo de la sátira y la crítica social parte de su identidad.
Con cerca de un millón de espectadores, La Impro Lucha ha conseguido que la audiencia deje de ocupar un papel pasivo. Cada función depende de sus propuestas, sus decisiones y sus votos. Esa participación directa es, precisamente, uno de los elementos que han permitido que un experimento escénico nacido hace 20 años conserve su capacidad de sorprender.
Dos décadas después de aquel primer combate, La Impro Lucha celebra su permanencia no sólo como un espectáculo de improvisación, sino como una peculiar celebración de la cultura popular mexicana, la lucha libre y el teatro vivo: un escenario donde nadie conoce de antemano el desenlace y donde, cada jueves, todo puede pasar.
Foto: Especial.