Armando González Torres llega a la Academia Mexicana de la Lengua
El poeta y ensayista ocupará la silla XXV, que perteneció a Julieta Fierro; su obra ha explorado las tensiones entre literatura, pensamiento crítico y vida pública
La Academia Mexicana de la Lengua incorporará a una de las voces más singulares de la literatura mexicana contemporánea. En su sesión plenaria del 10 de septiembre, la institución eligió como miembro numerario al poeta, ensayista y aforista Armando González Torres, quien ocupará la silla XXV, anteriormente perteneciente a la científica y divulgadora Julieta Fierro.
La candidatura fue propuesta por Javier Garciadiego, Roger Bartra y Fernando Fernández, quienes respaldaron la trayectoria de un autor cuya escritura se ha desplazado entre la poesía, el ensayo, el aforismo y la reflexión sobre la cultura mexicana.
Nacido en la Ciudad de México en 1964, González Torres ha construido una obra marcada por la ironía y la revisión crítica de las certezas intelectuales. En ella conviven la experiencia personal, la literatura y la discusión sobre el papel de los intelectuales y las formas en que una sociedad construye sus propias tradiciones.
Entre sus libros de poesía se encuentran La conversación ortodoxa, La sed de los cadáveres, Los días prolijos, Teoría de la afrenta y La peste. En el terreno ensayístico ha publicado Las guerras culturales de Octavio Paz, ¡Que se mueran los intelectuales!, La pequeña tradición y La lectura y la sospecha.
Esta última dimensión de su trabajo cobró especial relevancia en la conversación que sostuvo con Página Zero a propósito de Jardines en el cielo, su libro dedicado a recorrer la historia y las contradicciones del pensamiento utópico. En aquella entrevista, González Torres planteó que las utopías pueden anticipar conquistas sociales, pero también convertirse en proyectos autoritarios cuando la búsqueda de una sociedad perfecta termina por subordinar al individuo.
Su mirada hacia las ideas totalizantes también alcanza el presente. En Jardines en el cielo, el escritor aborda las nuevas promesas asociadas con la tecnología, la inteligencia artificial y la ingeniería genética, y advierte sobre la necesidad de acompañar esos avances con criterios éticos y conciencia de la vulnerabilidad humana.
Esa disposición a cuestionar los discursos establecidos atraviesa buena parte de su producción. El aforismo y la escritura fragmentaria, que también ha cultivado, funcionan en su obra como espacios donde la brevedad permite condensar una idea y, al mismo tiempo, ponerla en duda.
A lo largo de su trayectoria, González Torres ha recibido, entre otros reconocimientos, el Premio Nacional de Poesía Gilberto Owen, el Premio Nacional de Ensayo Alfonso Reyes, el Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas y el Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry.
Su llegada a la Academia Mexicana de la Lengua ocurre así después de décadas dedicadas no sólo a escribir, sino también a interrogar la literatura, sus instituciones y el lugar que ocupa el pensamiento crítico en la vida pública.
Más que una trayectoria confinada a un género, su obra representa un tránsito constante entre creación y crítica. Una característica que cobra particular sentido ante una institución dedicada al estudio de la lengua y la literatura: incorporar a un autor que ha hecho de las palabras no sólo un instrumento de expresión, sino también una herramienta para examinar las ideas con las que una sociedad intenta explicarse a sí misma.
Foto: Cortesía | Academia Mexicana de la Lengua