Pygmalion llevó a Morelia un canto barroco entre la herida y el consuelo
El ensamble francés, dirigido por Raphaël Pichon, convirtió la Parroquia de San José en un espacio para escuchar las emociones humanas a través de la música sacra alemana de los siglos XVII y XVIII.
La música también puede ser una forma de atravesar el dolor. La noche del 15 de octubre, en la Parroquia de San José, en Morelia, Michoacán, recibió al ensamble francés Pygmalion con Mundo, buenas noches, un programa que exploró la relación entre el sufrimiento, la esperanza y el consuelo a través de algunas de las páginas más conmovedoras del repertorio barroco alemán.
Bajo la dirección de Raphaël Pichon, la agrupación propuso un recorrido por los llamados Trostlieder, cantos de consuelo surgidos de una tradición musical profundamente vinculada con la experiencia espiritual. Las obras de Heinrich Schütz, Dietrich Buxtehude, Johann Christoph Bach, Johann Michael Bach y Johann Sebastian Bach dieron forma a un programa que encontró en la música una manera de expresar aquello que las palabras difícilmente alcanzan.
El repertorio remite a una época marcada por la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), un periodo de devastación en Europa que dejó una profunda huella en la vida religiosa y cultural de los territorios alemanes. En ese contexto, la música sacra se convirtió en un refugio para pensar la fragilidad humana, la muerte y la posibilidad de encontrar alivio ante la adversidad.
Desde Nun ist alles überwunden, de Adam Drese, hasta la cantata Nach dir, Herr, verlanget mich, BWV 150, de Johann Sebastian Bach, el programa trazó un camino musical que transita entre la incertidumbre y la búsqueda de paz. Más que una sucesión de piezas antiguas, Mundo, buenas noches plantea una escucha atenta a emociones que, pese a la distancia de los siglos, siguen siendo reconocibles.
Fundado en 2006 por Pichon, Pygmalion se ha distinguido por su trabajo con instrumentos de época y por una interpretación históricamente informada, que busca recuperar las particularidades sonoras de la música antigua sin convertirla en una pieza de museo. Su propuesta combina investigación, rigor y expresividad para acercar estos repertorios a públicos contemporáneos.
La presentación en Morelia formó parte de su recorrido por México, que incluyó el Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México; el Teatro Juárez, en Guanajuato, y el Auditorio Mateo Herrera del Forum Cultural Guanajuato, en León. Su llegada a la capital michoacana fue resultado de la colaboración entre el Festival de Música de Morelia y el Festival Internacional Cervantino.
El encuentro se inscribió también en la Gran Fiesta Franco-Mexicana, conmemoración de los 200 años de relaciones diplomáticas entre México y Francia. Sin embargo, más allá de la celebración institucional, la música fue el punto de encuentro: una tradición europea que, interpretada en un recinto religioso de Morelia, volvió a poner en circulación preguntas universales sobre la pérdida, la fe y la necesidad de consuelo.
Con Mundo, buenas noches, Pygmalion recordó que la música barroca no pertenece únicamente al pasado. En sus voces, instrumentos y silencios persiste una sensibilidad capaz de dialogar con el presente y de convertir la escucha en una experiencia íntima, incluso compartida.
Foto: Especial.