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Olga González reivindica la amistad entre mujeres como respuesta a la soledad

tribanas

Propone en Tribanas recuperar las redes de apoyo, el cuidado mutuo y la comunidad femenina frente al individualismo y las exigencias de la vida contemporánea.

En una época marcada por las prisas, la hiperproductividad y la dificultad para construir vínculos duraderos, Olga González invita a mirar nuevamente hacia la amistad entre mujeres como una forma de acompañamiento y resistencia. En su libro Tribanas: por qué necesitamos volver a hacer comunidad, publicado por Grijalbo, la psicóloga y escritora reflexiona sobre la importancia de recuperar los espacios de encuentro, colaboración y cuidado mutuo.

La autora propone el término “tribanas” para nombrar a esas mujeres que crean redes de apoyo, comparten experiencias y encuentran en sus relaciones una manera de afrontar los desafíos cotidianos. Más que una simple reunión de amigas, se trata de reconocer el valor de construir comunidad y de establecer vínculos en los que la escucha, la empatía y la solidaridad tengan un lugar central.

A lo largo del libro, González explora cómo los cambios sociales y culturales han transformado las formas de relacionarnos. En una sociedad que suele privilegiar el éxito individual y la competencia, la convivencia puede quedar relegada, mientras que la soledad y la sensación de desconexión se vuelven experiencias cada vez más presentes.

Frente a este panorama, la autora plantea que la amistad entre mujeres puede convertirse en una fuente de bienestar emocional y fortaleza colectiva. Compartir preocupaciones, celebrar logros y acompañarse en momentos difíciles permite construir relaciones que van más allá de la convivencia superficial y que contribuyen a generar un sentido de pertenencia.

Desde su experiencia en la psicología, así como a partir de investigaciones y reflexiones sobre los vínculos humanos, González aborda la comunidad desde distintas perspectivas, entre ellas la antropología, la neurociencia y la cultura. Su propuesta es reconsiderar el papel que desempeñan las relaciones personales en la vida cotidiana y reconocer que el cuidado no tiene por qué ser una tarea individual.

Tribanas también abre la conversación sobre la necesidad de dedicar tiempo a los vínculos y crear espacios donde las mujeres puedan encontrarse sin las exigencias de cumplir expectativas o competir entre sí. La solidaridad, plantea la obra, puede convertirse en una práctica cotidiana capaz de fortalecer tanto a las personas como a sus comunidades.

Con este libro, Olga González pone sobre la mesa una pregunta necesaria: ¿qué cambiaría si volviéramos a darle a la amistad el tiempo y el lugar que merece? Su respuesta apunta a recuperar la cercanía, tejer redes y recordar que construir una vida compartida también es una forma de bienestar.

Foto: Especial.