El frenesí de ofertas no solo se vive en las pantallas: se siente en los almacenes, los centros de distribución y los camiones de entrega. En otras palabras: muchas compras, muchas entregas, muchas devoluciones, muchos retos.
El éxito en la Economía Naranja exige una evaluación de impacto integral. Se trata de trascender los KPIs de eficiencia y medir la conexión emocional, la resonancia cultural y el fortalecimiento de marca, donde el factor humano es esencial.