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Acapulco baila al ritmo del son de la iguana

iguanazo2026

En la Segunda jornada del Jolgorio Acapulqueño 2026 se presentaron Danzas monumentales, tradición viva y fandango guerrerense en una celebración que honra la memoria y la identidad cultural de la Costa Chica y Tierra Caliente

Al atardecer, el carril junto al Parque de la Reina aparece cerrado, pero no es el tránsito lo que se detiene: es la ciudad la que se prepara para danzar -bueno, sólo una pequeña parte-. De entre las vallas asoma un templete y, vigilante, una gran iguana de cartón parece anunciar la danza. En el parque, los grupos de danzantes se acomodan como si bordaran un mosaico vivo; se llaman, se reúnen, se fotografían. Hay prisa, pero también un aire de ceremonia.

A un costado, figuras monumentales custodian el encuentro: un tlacololero, un jaguar y dos danzantes —uno con máscara de diablo de Cuajinicuilapa y otro de tigre— dan la bienvenida a la zona de artesanos. Son presencias que no sólo decoran, sino que evocan años de historia compartida, de resistencia cultural y de identidad que se niega a diluirse. Pero que no son elementos distintivos de la identidad acapulqueña.

Una prueba de sonido corta el murmullo: “Hola, Acapulco. ¿Ya quieren bailar?”. La respuesta no tarda en llegar, incluso antes de que la música comience. Una espontánea irrumpe con un traje de iguana hembra que lleva en mano un letrero que proclama “Yo soy team coquette” y en la otra un paliacate color rojo. La tradición, lejos de ser rígida, se reinventa entre risas, pasos y complicidades.

El Jolgorio Acapulqueño edición 2026, celebrado este jueves 9 de abril en el Parque de la Reina, reunió a cerca de 450 personas que bailaron el emblemático Son de la Iguana en el ya esperado “Iguanazo 2026”. La jornada incluyó la proyección del video oficial del evento, la bienvenida a cargo del maestro Juan Carranza Soriano y la presentación de autoridades, así como un homenaje al promotor cultural Agustín Basurto Herrera, oriundo de Coahuayutla, en la costa grande del estado.

Uno de los momentos centrales fue la entrega de la presea “Agustín Basurto Patrimonio vivo de Guerrero”, reconocimiento que subraya la importancia de preservar las tradiciones que dan identidad al estado. Asimismo, se proyectó un video de agradecimiento del propio Basurto, consolidando el carácter emotivo y comunitario del encuentro.

El fandango guerrerense tomó el escenario con agrupaciones representativas de distintas regiones. Desde donde es oriundo Basurto Herrera, Los Costeños de Coahuayutla ofrecieron su tradicional baile de tabla, respaldados por más de dos décadas de trayectoria y presentaciones en festivales nacionales. Por su parte, desde Cruz Grande, el grupo Los Gallardo con su legado del son de artesa, una tradición centenaria que sigue viva gracias a la transmisión familiar y al compromiso con la identidad afromestiza.

La Costa Chica también se hizo presente con la voz de Yamel Marmolejo, acompañada por Los Vargas, herederos musicales de Ometepec que mantienen vigente la chilena y el bolero costeño. Desde Tixtla, Tradición Fandanguera aportó su característico son de tarima, consolidado desde 2008 como uno de los favoritos del público por su energía y autenticidad.

La representación de Tierra Caliente llegó con el Conjunto Típico Calentano, mientras que la Banda de Azoyú -llegaron una combi modelo T2 con más de 40 años de servicio- sumó el color de la tradición musical de su región. Cada agrupación, con su estilo y raíz, contribuyó a un mosaico sonoro que dota revalida la diversidad cultural de Guerrero en Acapulco.

Foto: Miguel Benítez.