José Luis Bustamante celebra 50 años de pintura: “Crear es una batalla diaria frente al lienzo”
El artista mexicano conmemora medio siglo de trayectoria marcada por la disciplina, el simbolismo y una visión del arte como resistencia constante
Desde su estudio en Tepoztlán, el artista plástico José Luis Bustamante conmemora 50 años de trayectoria con una convicción clara: pintar no es un acto romántico, sino una lucha constante. Su obra, construida a lo largo de cinco décadas, refleja una búsqueda persistente donde la disciplina y la confrontación con el lienzo son parte esencial del proceso creativo.
“Ha sido un camino lleno de sueños, esfuerzo y triunfos”, afirma el pintor, quien describe su relación con el arte como un combate cotidiano. “Es un pleito total con la tela. Cada vez que entro al estudio me pregunto: ¿Y ahora qué voy a hacer?”, confiesa.
Lejos de provenir de un entorno artístico, Bustamante abrió su propio camino desde joven, impulsado por una vocación temprana por el dibujo que lo llevó a insistir hasta ingresar a la Academia de San Carlos, una de las instituciones más emblemáticas en la formación artística en México. Esa perseverancia marcaría el rumbo de una carrera definida por la constancia y la resistencia.
A lo largo de los años, el artista ha desarrollado un lenguaje propio dentro de la abstracción, en el que convergen simbolismo, luz y una técnica depurada con influencias del Renacimiento. Su obra —que incluye series como “Las Capillas” en papel amate y el libro de autor Un café con Tàpies— revela una exploración profunda entre idea, emoción y estructura.
Uno de los momentos decisivos en su trayectoria ocurrió cuando el maestro Rufino Tamayo inauguró una de sus exposiciones en República Dominicana y le compartió una frase que lo acompañaría toda la vida: “Este camino es muy largo y espinoso, pero estás en él”. Hoy, Bustamante reconoce en esas palabras una síntesis precisa del oficio artístico.
Entre sus obras más significativas destaca el mural Desde el corazón de la tierra, realizado para el Instituto Zacatecano de Cultura, pieza que representó un reto técnico y conceptual en su carrera. Para el artista, cada obra implica enfrentarse a la incertidumbre: “Crear algo de la nada es difícil, pero ahí está el reto, ahí está el gozo”.
Sobre el panorama actual, Bustamante sostiene una postura crítica frente a ciertos excesos del mercado del arte contemporáneo, aunque reconoce que se trata de un campo en constante transformación. También es claro al hablar de la viabilidad económica del oficio: vivir del arte en México es posible, pero exige trabajo sostenido y la construcción de una trayectoria sólida.
Actualmente, parte de su obra se exhibe en el Museo de los Pintores Oaxaqueños, en la ciudad de Oaxaca, mientras que su pieza Invocando a los Dioses formará parte de la muestra internacional Nexos, Arte Iberoamericano Contemporáneo, en el Palacio de los Barrantes-Cervantes, en Trujillo.
Al hablar de legado, el artista es contundente: “Mi legado es mi obra”. Sin pretensiones de cierre, mira hacia el futuro con la misma determinación que lo ha acompañado durante medio siglo. “Lo que sigue es seguir pintando, seguir buscando, seguir descubriendo”.
Para José Luis Bustamante, el arte no es un destino alcanzado, sino una batalla que se libra todos los días.
Foto: Especial.