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“Grandiosa” | Una travesía escénica entre México y Chile que celebra la resistencia y las disidencias

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La obra de Manuel Alejandro Chávez Flores y Marco Ignacio Orellana fusiona danza contemporánea, performance, teatro físico y experimentación sonora en una coproducción latinoamericana que llegará a Ciudad de México, Guanajuato y León.

“Grandiosa” nació de un encuentro artístico en Chile y se convirtió en una coproducción escénica que une a México y Chile a través de la danza contemporánea, el performance, el teatro físico y una profunda reflexión sobre la identidad, la memoria y las disidencias. La pieza, creada por los coreógrafos Manuel Alejandro Chávez Flores y Marco Ignacio Orellana, tendrá su estreno oficial en el país después de un proceso de más de un año de trabajo colaborativo desarrollado entre ambos países.

El origen del proyecto se remonta a un viaje de Chávez Flores a Chile, donde coincidió con Orellana en el Parque Cultural de Valparaíso. A partir de conversaciones sobre sus procesos creativos, inquietudes artísticas y contextos culturales, surgió el deseo de construir una obra conjunta que trascendiera las fronteras geográficas.

La creación se desarrolló mediante diversas residencias artísticas realizadas en el desierto de Atacama, el Parque Cultural de Valparaíso y la Estación Mapocho de Santiago de Chile, donde se presentó una primera apertura del proceso dentro del Festival Internacional Santiago Off. El montaje llega ahora a territorio mexicano como resultado de un trabajo sostenido por la autogestión, la confianza mutua y el interés de fortalecer redes artísticas latinoamericanas.

Para Chávez Flores, el proyecto representa la materialización de un sueño gestado años atrás. Su experiencia previa en Chile y el vínculo construido con Orellana permitieron desarrollar una colaboración que, además de la creación escénica, fortaleció una relación profesional y afectiva entre dos artistas pertenecientes a una misma generación de coreógrafos.

La obra toma al cuerpo como punto de partida para explorar territorios, memorias e identidades. Desde la escena se aborda la experiencia de las disidencias a partir de referentes históricos, culturales y comunitarios de ambos países. Entre las influencias mencionadas por los creadores se encuentran el escritor chileno Pedro Lemebel, la poeta Gabriela Mistral, la figura de Juan Gabriel y distintas comunidades disidentes mexicanas.

El proyecto también incorpora una red de colaboraciones internacionales. El vestuario fue desarrollado junto al diseñador colombiano Kim Valencia, originario de Bucaramanga, quien trabajó en la creación de un vestido y una serie de máscaras intervenidas con aportaciones de artesanos del desierto de Atacama. A ello se suma la participación de la diseñadora chilena Nieves Marín y del productor musical Robinson, conocido artísticamente como Otra Dimensión.

El título de la pieza alude a una noción de grandeza vinculada a lo intangible. Orellana explica que “Grandiosa” no se refiere a la magnitud material, sino a la capacidad de transformar, cuidar, abrazar y conectar con la tierra y el universo. La inspiración proviene del fenómeno natural conocido como desierto florido, cuando el árido paisaje de Atacama florece una vez al año, convirtiéndose en una metáfora de la resistencia y la transformación.

La distancia entre ambos creadores se convirtió en uno de los principales desafíos del proceso. Los ensayos virtuales, las conversaciones a través de plataformas digitales y los viajes constantes permitieron construir un lenguaje común que terminó por fortalecer el proyecto. Para Orellana, la experiencia evidenció las posibilidades de generar diálogos multiculturales y de construir una identidad artística latinoamericana más amplia que las fronteras nacionales.

Esa mirada continental atraviesa toda la propuesta escénica. Los artistas señalan que la obra no se limita a abordar las disidencias sexuales o de género, sino también las sociales, políticas, culturales y estéticas. La intención no es confrontar al espectador mediante un discurso explícito, sino generar una experiencia poética capaz de conectar desde la sensibilidad y la emoción.

La llegada de “Grandiosa” a Guanajuato representa además una oportunidad para abrir espacios de diálogo en contextos marcados por visiones conservadoras. Chávez Flores considera fundamental que las expresiones artísticas vinculadas a las diversidades ocupen espacios públicos y se desarrollen durante todo el año, más allá de las conmemoraciones del mes del orgullo.

La propuesta se adapta a cada uno de los lugares donde se presenta, convirtiéndose en una obra de sitio específico. Las escalinatas del Teatro Juárez, la Plaza Ángel Salas o el Cañón Griego de León modifican la experiencia escénica y generan nuevos diálogos con el entorno, manteniendo intacta la esencia del proyecto.

Uno de los elementos distintivos de la puesta en escena es su diseño sonoro. La música combina sonidos experimentales con instrumentos y elementos de raíz latinoamericana. Trompetas, quenas, flautas, trombones, platillos y referencias a festividades populares del norte de Chile dialogan con texturas electrónicas contemporáneas. A este trabajo se sumó posteriormente la productora musical Valentina Mesa.

La escenografía convencional desaparece para dar protagonismo al vestuario, concebido como un elemento capaz de transformar cada espacio en un escenario. El resultado es una experiencia multidisciplinaria donde la danza, el performance, el teatro físico, la música y la visualidad construyen una narrativa abierta a la interpretación de cada espectador.

Los creadores describen la obra como un recorrido que atraviesa distintos estados emocionales. A lo largo de la pieza aparecen imágenes relacionadas con raíces, tallos y flores que germinan, florecen y se transforman, estableciendo paralelismos con los procesos de identidad, memoria y resistencia.

El proyecto también se ha convertido en un ejemplo de autogestión artística. Tras no obtener algunos fondos concursables a los que fue postulado, el equipo decidió continuar con la producción mediante alianzas, apoyos institucionales y trabajo colaborativo. Para ambos artistas, esa perseverancia constituye una de las dimensiones más significativas de lo que consideran verdaderamente “grandioso”.

“Grandiosa” se presentará el 25 de junio en la Plaza Ángel Salas del Centro Cultural del Bosque en Ciudad de México; el 26 de junio en las escalinatas del Teatro Juárez de Guanajuato y el 27 de junio en el Cañón Griego del Fórum Cultural de León. Todas las funciones serán gratuitas.

Con una duración aproximada de treinta minutos, la obra propone un viaje sensorial donde convergen la memoria política, las luchas históricas, las raíces ancestrales y las posibilidades de construir nuevos territorios de encuentro desde el arte. En ese cruce entre México y Chile, “Grandiosa” florece como una celebración de la colaboración latinoamericana y de la capacidad transformadora de los cuerpos en escena.

Foto: Especial.