Valeria Ferro vuelve a sus raíces con un acústico en el Centro Cultural Domingo Soler
La joven cantante recupera el repertorio ranchero que aprendió de su familia y prepara una presentación íntima para el sábado 12 de septiembre, dentro del ciclo Acústico.
Para Valeria Ferro, cantar frente al público de Acapulco este sábado 12 de septiembre será algo más que una presentación. Su participación en el ciclo Acústico del Centro Cultural Domingo Soler representa un regreso a una parte fundamental de su formación: el regional mexicano y, particularmente, la música ranchera que aprendió en casa.
Aunque actualmente su camino musical se orienta también hacia los corridos y otras vertientes contemporáneas del género, Ferro reconoce que el ranchero permanece como una parte esencial de su identidad. En entrevista con Página Zero, señaló que regresar a este repertorio durante el mes patrio tiene un significado especial, pues se trata de una tradición que desea preservar y mantener presente en su carrera.
El programa que prepara para esta sesión estará integrado principalmente por canciones rancheras y regionales que forman parte de su memoria familiar. Algunas fueron aprendidas de sus abuelos y de su madre, mientras que otras tienen un significado particular por tratarse de temas que su abuela hubiera querido escucharla interpretar.
“Son canciones que me han enseñado mis abuelos y mi mamá”, compartió la cantante, quien también incluirá algunas piezas inéditas de su etapa vinculada con los corridos.
La presentación tendrá además una característica que, para Ferro, puede transformar la relación entre artista y espectador: la cercanía. A diferencia de un escenario de grandes dimensiones, considera que un concierto acústico permite concentrar la energía y establecer una especie de complicidad con quienes están al otro lado.
Para esta ocasión, la cantante se presentará acompañada de pistas, debido a que la preparación del concierto se realizó con poco tiempo para convocar a músicos. La circunstancia, sin embargo, no modifica su intención de convertir el encuentro en una experiencia cercana.
Valeria Ferro reconoce que los grandes conciertos tienen otra recompensa para quien está sobre el escenario: la energía de cientos o miles de personas. Para ella, los aplausos y la disposición del público a escuchar forman parte del alimento de un artista. “Un artista no es artista sin su espectador”, reflexionó durante la conversación.
La cantante también habló sobre la evolución de su voz. Aunque comenzó a cantar desde muy pequeña, considera que la formación artística nunca termina y que siempre existe algo por aprender. En su caso, identifica particularmente un crecimiento en la técnica vocal y en la interpretación.
La experiencia de vida también ha modificado su manera de abordar las canciones. Si de niña algunas historias podían resultarle lejanas, con el tiempo ha adquirido nuevas perspectivas para comprender las emociones y circunstancias detrás de cada tema.
En ese proceso, el ranchero ocupa un lugar especial. Ferro lo reconoce como el género donde siente que está su verdadero don y al que pretende regresar de manera constante, incluso mientras explora otros caminos dentro de la música mexicana.
La disciplina y la constancia son, para la joven intérprete, parte indispensable de ese recorrido. Consciente de que dedicarse a la música implica sacrificios, asegura que procura priorizar aquello que puede contribuir a su futuro, aun cuando eso signifique dejar de lado actividades propias de su edad.
El concierto del sábado 12 de septiembre en el Centro Cultural Domingo Soler será, así, una oportunidad para escuchar a una intérprete que se encuentra en plena construcción de su identidad artística: entre las enseñanzas de su familia, la tradición ranchera y los sonidos contemporáneos que comienzan a definir su propio camino.
Foto: Cortesía | Valeria Ferro