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Uriel Reyes explora ausencias y miedos de México en Nuestra Muerta Escondida

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El creador del podcast Relatos de la Noche reúne 16 cuentos de terror en un libro que recupera la tradición oral mexicana y explora temas como la soledad, la culpa, la pobreza y la relación cultural con la muerte.

El terror también puede ser una forma de hablar de la tristeza, la memoria y las heridas que permanecen abiertas. Para Uriel Reyes, autor y creador del exitoso podcast Relatos de la Noche, los fantasmas no solo provocan miedo: también representan las ausencias, los recuerdos y las historias que las personas se resisten a dejar atrás. Esa mirada atraviesa Nuestra Muerte Escondida, su segundo libro de cuentos, publicado bajo el sello Suma Letras.

En entrevista con Página Zero, Reyes comparte el proceso creativo detrás de esta nueva obra, integrada por 16 relatos que construyen un universo donde conviven distintas voces, escenarios y personajes. A diferencia de su primer libro, Relatos de la Noche, en esta ocasión buscó ampliar sus horizontes y llegar a lectores que no necesariamente conocen su trabajo en el podcast, con historias que exploran el terror desde una perspectiva más amplia.

“Quiero que a la gente que ya no escucha el podcast también le guste este libro”, explica el escritor

Quien reconoce que esta segunda entrega le permitió tomar mayores libertades narrativas y alejarse de las fórmulas que habían definido su primera incursión en la literatura.

El terror como puerta de entrada a la literatura

La relación de Uriel Reyes con el género comenzó durante su infancia, cuando destinaba sus domingos a comprar libros de fantasmas y aparecidos. Aquellas primeras lecturas, incluso cuando se trataba de recopilaciones con ediciones poco cuidadas, despertaron su curiosidad y lo condujeron a descubrir obras fundamentales.

Una de ellas fue Frankenstein, de Mary Shelley, novela a la que llegó casi por accidente al encontrarla cerca de los libros de terror que acostumbraba comprar.

Por ello, considera que el género puede convertirse en una vía para acercar a niñas, niños y jóvenes a otras formas de literatura. Aunque reconoce su popularidad entre el público juvenil, sostiene que el terror tiene la capacidad de conectar con lectores de distintas edades cuando sus historias van más allá de provocar un susto.

“Creo que el género puede llegar a cualquier persona cuando se escribe bien, cuando se quiere decir algo más allá de presentar un susto”, señala.

Un México que también existe lejos de la capital

Uno de los elementos distintivos de Nuestra Muerte Escondida es su ambientación. Aunque Reyes divide su tiempo entre Tijuana y la Ciudad de México, gran parte del libro recupera los paisajes del norte del país: los caminos de tierra, el polvo del desierto y las calles que marcaron su infancia.

El autor buscó construir un universo alejado de la capital, con escenarios que reflejan otras experiencias y formas de habitar México. Solo uno de los cuentos está situado en la Ciudad de México, inspirado en las imágenes que le vienen a la mente cuando sale a correr por Paseo de la Reforma.

Su mirada también está vinculada con la diversidad cultural de Tijuana, ciudad donde creció rodeado de personas provenientes de distintas regiones. Las historias que escuchaba durante su infancia hablaban de lugares que todavía no conocía, pero que podía imaginar a través de las narraciones familiares y las ilustraciones de los libros escolares.

Así llegaron a su universo creativo figuras como La Llorona, las brujas y los naguales, personajes que forman parte de distintas tradiciones mexicanas y que le permitieron descubrir que el miedo cambia según el lugar donde ocurre una historia.

La muerte, las ausencias y la manera mexicana de contar el miedo

El título del libro plantea una reflexión sobre la presencia constante de la muerte en la vida humana. Para Reyes, esta puede entenderse desde dos perspectivas: como un temor que acompaña nuestra existencia o como una invitación a disfrutar cada día antes de llegar al destino inevitable.

La referencia a Macario, una de las obras emblemáticas del imaginario fantástico mexicano, también forma parte del sentido del título y de las preguntas que atraviesan los relatos.

En ese universo, los fantasmas no siempre son figuras amenazantes. También pueden encarnar a quienes ya no están, los recuerdos que persisten y los vínculos que se niegan a desaparecer.

“Celebramos el creer que hay algo después, el creer que los muertos regresan”, comenta el autor al hablar de la relación de los mexicanos con la muerte.

Para él, esa creencia se manifiesta en las historias que las familias transmiten de generación en generación, en las reuniones donde alguien recuerda al familiar que se aparecía en determinada esquina o en los relatos que sobreviven mucho después de la partida de quienes los contaron.

Esa cercanía con lo sobrenatural distingue, desde su perspectiva, la manera mexicana de construir el terror: una mezcla de miedo, curiosidad, nostalgia y melancolía.

La Llorona representa especialmente esa combinación. Reyes recuerda que durante su infancia le provocaba un temor profundo, pero con el tiempo descubrió la dimensión trágica de la leyenda, vinculada con una madre que pierde a sus hijos y vaga por ellos. Esa tristeza le otorga una profundidad que va más allá de la aparición sobrenatural.

Dieciséis relatos conectados por un mismo universo

La estructura de Nuestra Muerte Escondida fue uno de los principales retos creativos para el escritor. Aunque los cuentos tienen voces y tramas distintas, todos pertenecen a un mismo universo y contienen pistas que permiten establecer conexiones entre ellos.

Durante el proceso de escritura, algunas historias quedaron fuera porque rompían la armonía que Reyes buscaba entre los relatos. La intención era que cada cuento pudiera sostenerse por sí mismo y, al mismo tiempo, contribuir a una visión más amplia del mundo que construye el libro.

En sus páginas aparecen temas como la violencia, la culpa, la pobreza, el abandono y el miedo a la soledad, además de la ausencia de figuras paternas en las familias mexicanas. También hay espacio para el terror inmobiliario, una vertiente que el autor descubrió durante un viaje a Madrid y que decidió incorporar a partir de su experiencia en ciudades afectadas por la gentrificación, como Tijuana y la Ciudad de México.

El cuento “Madame Claudín” aborda precisamente el miedo a perder la casa, a quedarse sin un lugar donde vivir dignamente y a las decisiones que una persona puede tomar cuando intenta sobrevivir.

Entre los relatos que más trabajo le costaron está “Al menos estamos juntos”, una historia que se inclina más hacia la tristeza que hacia el horror. Reyes reconoce que, aunque en este segundo libro quiso explorar el miedo de manera más directa, no pudo desprenderse por completo de su visión melancólica de los fantasmas.

A diferencia de otros cuentos, en los que deja espacios para que el lector complete lo ocurrido antes y después de la narración, en este relato decidió cerrar por completo la historia. El resultado es un cuento trágico que, pese a sus diferencias, conserva la esencia del conjunto.

Como referentes literarios, el escritor destaca El llano en llamas, de Juan Rulfo, por su manera de presentar personajes y escenarios, así como El principio del placer, de José Emilio Pacheco, libro que incluye cuentos que considera fundamentales para el terror mexicano.

Conservar las historias en tiempos de consumo digital

La trayectoria de Reyes en Relatos de la Noche ha estado marcada por el interés de su comunidad en compartir historias que escucharon de sus padres, abuelos y otros familiares. Algunas de esas personas ya fallecieron, pero sus relatos permanecen grabados en el podcast.

Para el autor, tanto el proyecto sonoro como sus libros funcionan como una forma de preservar ese patrimonio oral y las maneras particulares en que se cuentan las historias de fantasmas en México.

Más que transmitir miedo, esas narraciones mantienen vivos los recuerdos y permiten que las nuevas generaciones conozcan experiencias que, de otro modo, podrían desaparecer.

El siguiente paso que le gustaría dar como escritor es publicar una novela ambientada en el mismo universo de sus libros, una posibilidad que le provoca temor, pero que también se ha convertido en una obsesión creativa. A largo plazo, además, busca llevar Relatos de la Noche al cine o la televisión sin perder los elementos que han conectado con su audiencia.

Foto: Tomada de redes sociales.