Ianis Guerrero reivindica el pasado mexica para las nuevas generaciones con Pequeños Guerreros Mexicas
El actor y escritor transforma una historia en una aventura infantil que busca fortalecer el orgullo, la memoria y las raíces culturales
Convertirse en padre fue el detonante que llevó a Ianis Guerrero a emprender una aventura distinta a las que había desarrollado como actor y cineasta. La inquietud surgió al intentar explicar a sus hijos aspectos fundamentales de la identidad mexicana: por qué México se llama México, de dónde provienen nombres como Cuauhtémoc o Texcoco, o cuál es el origen de alimentos tan cotidianos como el chocolate, el jitomate, el amaranto, las palomitas o el chicle.
En entrevista para Página Zero, comentó que en la búsqueda de materiales para acercar a los niños al mundo mexica encontró un vacío. Los libros disponibles solían presentar ese pasado desde la violencia, la sangre y la guerra. Para Guerrero, esa visión resultaba insuficiente y poco adecuada para la infancia. Acostumbrado al lenguaje audiovisual, se preguntó por qué una película destinada a toda la familia debe cuidar sus contenidos, mientras que muchos libros sobre las culturas originarias siguen reproduciendo imágenes violentas como principal puerta de entrada.
Ante la ausencia del libro que buscaba, decidió escribirlo él mismo. Así nació Pequeños Guerreros Mexicas, una obra de ficción sustentada en referencias históricas que sigue las aventuras de Efraín y Valentina, dos niños contemporáneos que visitan a su abuela y descubren unos medallones capaces de transportarlos quinientos años al pasado. Gracias a ese viaje llegan a la gran México-Tenochtitlan, donde conocen a Yoali y Cuauhtli, dos niños mexicas con quienes compartirán diversas experiencias.
El primer volumen está enfocado en la alimentación y en la herencia gastronómica de los pueblos originarios. A través de la aventura, los lectores descubren la importancia de productos que siguen presentes en la mesa mexicana. Para el autor, estos alimentos constituyen una de las herencias más valiosas de las culturas prehispánicas y representan una oportunidad para que los niños desarrollen hábitos saludables mientras conocen su historia.
Guerrero define el libro como una pequeña ventana al pasado capaz de despertar la curiosidad tanto de niños como de adultos. Su intención es que los lectores encuentren referentes heroicos dentro de su propia cultura y comprendan que el imaginario mexicano posee figuras tan inspiradoras como cualquier superhéroe extranjero.
Para el actor de la película "Hijo de familia", comentó que el desarrollo del proyecto tomó dos años. Durante ese periodo, el autor recurrió a herramientas provenientes de su experiencia cinematográfica. Construyó la historia como si se tratara de una película de acción para niños y comenzó elaborando un storyboard completo. A partir de ese trabajo visual diseñó la narrativa junto al ilustrador José Cobá, originario de Mérida.
Cuenta que la influencia del lenguaje cinematográfico es evidente en las páginas del libro. Los emplazamientos visuales incluyen primeros planos, contrapicados, tomas aéreas y composiciones que buscan generar una experiencia dinámica y cercana al cine. El objetivo era ofrecer una lectura visualmente atractiva que permitiera a los niños sentirse parte de la aventura.
Uno de los aspectos más importantes de su proceso fue la prueba constante con lectores infantiles. Inspirado en la manera en que dramaturgos como Molière ponían a prueba sus obras frente al público, Guerrero fue contando la historia a diversos grupos de niños para identificar qué funcionaba y qué necesitaba ajustes. Considera que los lectores infantiles son particularmente honestos: si una historia les interesa, se involucran de inmediato; si algo los aburre, lo manifiestan sin reservas.
Ese diálogo permanente convirtió la escritura en un laboratorio creativo que permitió fortalecer la narración. El autor buscó además ofrecer un producto de la mayor calidad posible, convencido de que los lectores mexicanos merecen obras cuidadas tanto en contenido como en presentación.
La realización del libro involucró a un equipo de alrededor de siete personas. Entre ellos participaron especialistas en historia, composición visual, diseño editorial y maquetación. Ianis Guerrero destaca el trabajo de José Cobá en las ilustraciones, así como la colaboración de las editoras Paulina Vargas y Paulina Zegui, la diseñadora Sophia Ramírez y otros integrantes que contribuyeron a perfeccionar cada detalle de la publicación.
Más allá de los datos históricos, el escritor señala que uno de sus objetivos centrales es romper la distancia que suele existir entre los niños contemporáneos y los mexicas. Busca que los lectores los perciban como personas cercanas, con afectos, juegos, familias y experiencias similares a las actuales.
Le interesa imaginar a una abuela mexica contando historias a sus nietos mientras comparten chocolate, a niños jugando o a padres abrazando a sus hijos. Considera que esta cercanía emocional puede generar orgullo e identidad, además de cuestionar las narrativas que durante siglos presentaron a las culturas originarias únicamente como pueblos violentos o salvajes.
El trabajo de escritura también representó una experiencia profundamente personal. Acostumbrado a interpretar personajes en el escenario o frente a las cámaras, encontró en la literatura una libertad distinta. Como escritor, explica, es posible imaginar cualquier mundo y hacerlo existir sobre el papel sin las limitaciones presupuestales que suelen acompañar a las producciones audiovisuales.
Sin embargo, también descubrió las dificultades que enfrentan los proyectos editoriales independientes. Conseguir apoyos, distribuir ejemplares y lograr que los libros lleguen a sus lectores son desafíos constantes. El autor reconoce que la promoción cultural y el acceso a recursos siguen siendo aspectos fundamentales para fortalecer este tipo de iniciativas.
De hecho, Pequeños Guerreros Mexicas nació originalmente como el proyecto de una serie animada. La complejidad y los costos de producción llevaron a transformarlo primero en libro, aunque Guerrero mantiene el deseo de llevar la historia a la pantalla. Actualmente explora alternativas para desarrollar una serie dirigida al público infantil.
Mientras tanto, el libro continúa abriendo camino entre los lectores. Puede adquirirse a través de plataformas digitales como Amazon y Mercado Libre, además de encontrarse disponible en librerías del Fondo de Cultura Económica, un logro que el autor describe como un proceso largo y complejo.
Con la llegada de las vacaciones, Guerrero recomienda a las familias compartir la lectura como una experiencia conjunta. El volumen incluye espacios para colorear, dibujar y participar activamente en la historia, convirtiéndose en una propuesta lúdica para acompañar los viajes y el tiempo libre.
Al resumir el sentido de Pequeños Guerreros Mexicas en una sola palabra, Ianis Guerrero no duda en responder: “identidad”. Para él, la obra busca despertar orgullo por las raíces, el color de piel, la historia y la cultura que forman parte de la experiencia mexicana. Más que una aventura fantástica, el libro pretende convertirse en un puente entre el pasado y las nuevas generaciones.
Foto: Miguel Benítez.