Eriko Stark rastrea la memoria oculta de la literatura LGBTIQ mexicana: "En México no hemos leído bien nuestros libros"
El periodista, investigador y escritor desarrolla tres ambiciosos proyectos sobre cuento, poesía y novela de la diversidad sexual, mientras reivindica autores y obras que han permanecido fuera del canon literario
Desde hace más de dos años y medio, el periodista, fotoperiodista, investigador y escritor Eriko Stark trabaja en una de las investigaciones más ambiciosas sobre la literatura de la diversidad sexual en México: una antología del cuento LGBTIQ mexicano que abarca de 1900 a 2025. El proyecto nació tras presentar una investigación en el Seminario de Archivos y Memorias Históricas coordinado por Alonso Hernández y su colectivo, donde comenzó a descubrir relatos inéditos y una ausencia evidente en los estudios literarios nacionales.
Durante esa búsqueda encontró cinco cuentos que nunca habían sido incorporados a las investigaciones sobre literatura LGBTIQ. Uno de ellos es Caracteres de desvestideros, de Ana Mairena, publicado en 1961, un hallazgo que le permitió advertir que buena parte de la narrativa con personajes o temáticas de la diversidad sexual ha permanecido invisible para la crítica.
A partir de esos descubrimientos desarrolló una hipótesis: en México no se han leído adecuadamente los libros de cuentos. Explica que muchas colecciones contienen personajes LGBTIQ, historias homoeróticas o representaciones de la diversidad sexual que jamás han sido documentadas ni incorporadas a la historia de las letras mexicanas.
Considera que, institucionalmente, la investigación sobre la comunidad gay ha quedado rezagada. Aunque actualmente existe una mayor apertura, sostiene que todavía faltan recursos y apoyos para desarrollar estudios de esta naturaleza. Señala que, por lo general, estas líneas de investigación requieren de maestrías, doctorados o becas, mientras que él ha emprendido el proyecto de manera independiente, como una labor personal que ya supera los dos años de trabajo y que probablemente se extenderá por cuatro.
El objetivo es elaborar una selección representativa de 125 años de cuento LGBTIQ mexicano, acompañada de un ensayo histórico y de la primera cronología amplia dedicada a este género. Reconoce que ninguna antología puede ser definitiva y que siempre existirán omisiones, pero considera fundamental construir una base que permita comprender el desarrollo histórico de estas narrativas.
Para lograrlo realiza una nueva lectura completa de autores conocidos, desconocidos, independientes, institucionales y escritores ya consagrados. No busca únicamente identificar la homosexualidad en los textos, sino también estudiar las distintas formas de masculinidad que construyen la identidad del mexicano.
Le interesa analizar las relaciones entre hombres, los vínculos homosociales y aquellos relatos donde el afecto masculino adquiere una intensidad que hoy puede leerse desde una perspectiva homoerótica. Como ejemplo menciona El amigo, de Rafael Delgado, publicado en 1906, donde un personaje se sacrifica por impedir que su compañero cometa un crimen. Para la época, explica, esa demostración de entrega resulta extraordinaria y merece una nueva interpretación.
Su investigación también dialoga con las antologías de cuento LGBTIQ ya publicadas en México, aunque procura recorrer los caminos que esas compilaciones dejaron de lado.
Paralelamente desarrolla un rastreo geográfico de los relatos encontrados. Ha construido mapas que abarcan tanto México como otros países y ha localizado cuentos provenientes de Tanzania, Marruecos, China y Japón, entre otras regiones. Esa comparación le ha permitido observar cómo las representaciones de la homosexualidad y la transexualidad cambian de acuerdo con cada tradición cultural.
Mientras que en buena parte de la literatura oriental la magia funciona como explicación narrativa de las identidades diversas, en México —explica— es necesario aprender a leer entre líneas. Las relaciones entre hombres, la forma en que hablan entre sí, el trato hacia las esposas o hacia los amigos, e incluso los chistes populares, contienen claves que permiten identificar representaciones de la diversidad sexual ocultas en la literatura.
Entre los hallazgos más valiosos de su investigación destaca el descubrimiento de un cuento transmasculino en Yucatán, trabajo que será presentado en noviembre durante el Seminario de Archivos y Memorias Diversas. A partir de ese relato emprendió una investigación que rastrea el cuento LGBTIQ yucateco desde 1978 y afirma que comienza a observar un patrón claro: las personas empiezan finalmente a atreverse a escribir sus propias historias.
La segunda investigación que desarrolla es una antología de poesía dividida en dos grandes vertientes.
La primera recupera a poetas homosexuales que aspiraron al reconocimiento literario, pero cuya trayectoria quedó marcada por las drogas, los excesos, la autodestrucción, las malas relaciones públicas o incluso por acusaciones de abuso sexual, robo o violencia. Considera que muchos de ellos terminaron olvidados pese a haber buscado convertirse en voces importantes dentro de la poesía mexicana.
Explica que el viejo mito del poeta marginal, condenado a la pobreza y al exceso, sigue vigente en el imaginario colectivo, aunque ya no corresponde con la realidad actual. Hoy, afirma, las instituciones exigen que el poeta sea también investigador, ensayista, gestor cultural, productor y promotor de su propia obra para poder sostener una carrera literaria.
La segunda parte de la antología recupera autores prácticamente desconocidos que publicaron en revistas olvidadas e incluso en publicaciones pornográficas mexicanas. Recuerda que entre fotonovelas e historias eróticas aparecían poemas escritos con seudónimos por hombres que intentaban expresar una sensibilidad que no encontraba espacio en la poesía oficial.
También identifica revistas políticas que impulsaban el activismo durante la crisis del VIH en la década de 1980, donde la poesía servía para comprender la experiencia emocional de hombres que no tenían cabida dentro de la tradición literaria dominante.
Esa escritura, explica, fue descalificada durante buena parte del siglo XX como una poesía "afeminada", "débil" o propia de "hombres de manos caídas", razón por la cual nunca ingresó plenamente al canon literario. Sin embargo, sostiene que de esas publicaciones surgieron autores que posteriormente alcanzaron reconocimiento.
Entre ellos menciona a Juan Carlos Bautista, autor de El cancionero del Marrakech, así como a Uriel Martínez, quien murió en condiciones de aislamiento durante su vejez y terminó siendo rechazado incluso por parte de la propia comunidad. Historias como esas, afirma, forman parte del universo de poetas que busca rescatar.
Su tercer proyecto consiste en un ensayo dedicado a la novela mexicana del siglo XX y a la representación del desamor dentro de la literatura homosexual.
Tras revisar una gran cantidad de novelas concluyó que, durante casi todo el siglo pasado, las historias de personajes homosexuales prácticamente nunca tuvieron finales felices. Apenas identifica tres o cuatro excepciones, muchas de ellas con desenlaces irónicos o paródicos. Predominan, en cambio, las tragedias, la destrucción y el fracaso, reflejo de una sociedad que no permitía imaginar un "vivieron felices para siempre" entre hombres.
Para desarrollar este ensayo tuvo que releer buena parte de la novela mexicana con el fin de comprender cómo representaba a las personas homosexuales y contrastarla con la novela específicamente homosexual que comenzó a consolidarse alrededor de la década de 1930.
Eriko Stark —nombre con el que es conocido el escritor Erik Meneses Murguía— combina la investigación con el periodismo, la fotografía y la creación literaria. Ha publicado los poemarios Divino poemario y El hombre que no se parecía a un caballo, y prepara la aparición de un tercer libro, ganador de un concurso de publicación.
Su obra también incluye reportaje, ensayo, periodismo y novela, además de un catálogo fotográfico que reúne una década de trabajo como fotógrafo.
Para el autor, todos estos proyectos representan la suma de sus experiencias y aprendizajes. Considera que la escritura exige una construcción permanente, un trabajo constante de perfeccionamiento que permita desarrollar una voz propia y ofrecer al lector obras capaces de generar empatía, reflexión y una nueva mirada sobre la literatura mexicana.
Foto: Miguel Benítez.