Entre cantera rosa y callejones, Zacatecas conquista el turismo de romance
Hoteles históricos, museos, haciendas, viñedos y templos religiosos conforman la oferta del estado para atraer celebraciones matrimoniales, con experiencias como las tradicionales callejoneadas al ritmo del tamborazo.
La arquitectura colonial, los edificios de cantera rosa, los callejones iluminados y los paisajes del Centro Histórico convierten a Zacatecas en una alternativa para el turismo de romance. El estado busca atraer a parejas que desean celebrar su boda en escenarios históricos, con una oferta que combina hoteles, antiguas haciendas, museos, jardines, viñedos y recintos religiosos.
Entre las opciones destaca el Hotel Quinta Real, instalado en la antigua plaza de toros San Pedro, una construcción del siglo XIX restaurada y adaptada como espacio hotelero. Sus arcos, patios adoquinados y terrazas ofrecen distintos ambientes para celebraciones. El antiguo ruedo tiene capacidad para 500 personas, mientras que sus salones y espacios ajardinados permiten organizar recepciones de diferentes dimensiones.
Otra alternativa es el Baluarte San Jerónimo, ubicado en la localidad de San Jerónimo, municipio de Guadalupe. Su arquitectura de los siglos XVII y XVIII, jardines, terrazas y salones forman parte de una antigua finca que ofrece servicios de banquete, cocina, barra de bebidas y estacionamiento para los invitados.
Los recintos culturales también se incorporan a esta oferta. El Museo Rafael Coronel, antiguo Exconvento de San Francisco, cuenta con jardines coloniales con capacidad para recibir entre 120 y 250 personas, mientras que su nave principal puede albergar hasta 380 invitados. El conjunto arquitectónico y su colección de más de seis mil máscaras mexicanas aportan un entorno artístico e histórico a las celebraciones.
A esta propuesta se suman el Museo Francisco Goitia, cuyo jardín tiene capacidad para 150 asistentes, y el Museo Pedro Coronel, que dispone de patio y sala de usos múltiples para eventos.
Callejoneadas: una tradición para celebrar el amor
Más allá de los espacios para ceremonias y recepciones, Zacatecas propone incorporar las tradicionales callejoneadas a las celebraciones matrimoniales. Promovidas por la Secretaría de Turismo estatal, estas fiestas recorren las calles del Centro Histórico al ritmo del tamborazo, con mezcal servido en jarritos de barro y la participación de una burrita que transporta las bebidas.
La experiencia permite que familiares y amigos compartan una fiesta previa al enlace matrimonial, mientras recorren algunos de los sitios emblemáticos de la ciudad. Las celebraciones suelen concluir con una verbena en puntos como la Catedral, el Cerro de la Bufa, el Museo Pedro Coronel o el Templo de Santo Domingo. La vestimenta distintiva de cada grupo ayuda a identificar a las parejas y evitar confusiones entre las distintas callejoneadas.
Bodas entre viñedos y arquitectura religiosa
Para quienes prefieren un entorno campestre, Campo Real Vinícola, productor de los vinos Tierra Adentro, ofrece jardines, terrazas y espacios rodeados de viñedos. Su Jardín Tierra Adentro tiene capacidad para mil 500 personas, mientras que las terrazas Santa Fe y Santa Bárbara permiten realizar celebraciones con vistas a los cultivos. El complejo también cuenta con una capilla, salones para reuniones privadas, sala de catas y el restaurante Albuquerque.
En cuanto a ceremonias religiosas, el estado dispone de recintos como el Santuario de Nuestra Señora del Patrocinio, situado en el Cerro de la Bufa, que destaca por su arquitectura barroca y sus vistas panorámicas; la Capilla de Nápoles, en Guadalupe, y el Templo de Nuestra Señora de Fátima, reconocido por su diseño neogótico y cantera rosa y naranja.
La Catedral Basílica de Zacatecas completa el recorrido por los espacios religiosos. Su arquitectura barroca novohispana y su retablo elaborado con abedul holandés y recubierto con hoja de oro de 24 quilates la convierten en uno de los edificios más representativos de la capital.
Con esta diversidad de recintos y experiencias, Zacatecas busca fortalecer su oferta de turismo de romance, un segmento que encuentra en el patrimonio arquitectónico, las tradiciones populares y los paisajes vinícolas elementos para atraer bodas y celebraciones que también generan actividad económica para los servicios turísticos locales.
Foto: Especial.