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El templo circular que guarda la historia prehispánica de Nayarit

ixtlan

Los Toriles, ubicada a unos minutos de Ixtlán del Río, esta zona arqueológica conserva 93 montículos, plazas ceremoniales y una singular estructura dedicada a Ehécatl-Quetzalcóatl.

En Nayarit existe un sitio arqueológico que invita a descubrir el pasado prehispánico a través de sus construcciones, plazas y espacios ceremoniales. Se trata de Los Toriles, ubicado en el municipio de Ixtlán del Río y considerado la única zona arqueológica del estado abierta al público. Entre sus principales atractivos destaca un templo circular cuya arquitectura lo distingue de otras construcciones mesoamericanas.

El asentamiento comenzó a desarrollarse durante el periodo Clásico, alrededor del año 400 d. C., y mantuvo su ocupación hasta la llegada de los españoles. A lo largo de los siglos, este lugar fue escenario de distintas expresiones culturales y actividades que hoy permiten conocer parte de la historia de las sociedades que habitaron el occidente de México.

Uno de sus elementos más representativos es el Templo Circular de Ehécatl-Quetzalcóatl, una estructura de aproximadamente 24 metros de diámetro y cuatro metros de altura. Su diseño cilíndrico, con paredes verticales, rompe con las formas arquitectónicas más comunes de otras regiones mesoamericanas. Originalmente, el edificio estuvo coronado por un pretil con aberturas en forma de cruz y rodeado por cinco escalinatas; en la parte superior aún se conservan dos adoratorios rectangulares.

Sin embargo, Los Toriles ofrece mucho más que este singular edificio. El sitio se extiende sobre amplias terrazas y reúne 93 montículos, al menos 14 conjuntos arquitectónicos y cuatro grandes plazas, espacios que dan cuenta de la organización del asentamiento y de sus posibles funciones ceremoniales y sociales.

Un punto de encuentro entre culturas

La importancia de Los Toriles también se relaciona con su ubicación estratégica en antiguas rutas de intercambio. Durante los periodos Epiclásico y Posclásico, el asentamiento formó parte de la llamada Ruta del Cobre, vinculada con el intercambio de materiales y productos entre regiones distantes.

En el lugar también se identifican vestigios asociados con la tradición de las Tumbas de Tiro y la tradición Aztatlán, expresiones culturales que dejaron huella en la cerámica, las herramientas de obsidiana y otras manifestaciones materiales. Estos elementos permiten reconocer la diversidad de prácticas y los contactos entre distintas comunidades a lo largo del tiempo.

Otro espacio destacado es el Edificio de los Relieves, una construcción que conserva petrograbados integrados a su arquitectura, además de habitaciones con pórticos y columnas. De acuerdo con información del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), estos espacios pudieron estar relacionados con sectores de la élite política o religiosa del antiguo asentamiento.

Un recorrido por el pasado de Nayarit

Visitar Los Toriles es una oportunidad para acercarse a una faceta de Nayarit que va más allá de sus paisajes naturales. Sus plazas, estructuras y vestigios arquitectónicos permiten imaginar cómo se organizaban las comunidades que habitaron la región y cómo se relacionaban con otros pueblos mediante el intercambio y las tradiciones compartidas.

La zona arqueológica se encuentra a unos siete minutos de la ciudad de Ixtlán del Río, por lo que es una alternativa para quienes desean complementar su recorrido por el estado con una experiencia histórica y cultural.

Entre sus construcciones, el Templo Circular de Ehécatl-Quetzalcóatl se mantiene como uno de sus rasgos más distintivos: una muestra de la diversidad arquitectónica del México antiguo y un recordatorio de que el pasado de Nayarit sigue presente en los vestigios que sobreviven al paso del tiempo.

Foto: Especial.