El colibrí garganta azul, una joya alada entre las montañas de Nayarit
Guadalupe Ocotán ofrece un escenario privilegiado para el aviturismo, donde la presencia de Lampornis clemenciae convierte los bosques serranos en un territorio de observación y encuentro con la biodiversidad.
Entre los bosques y montañas de Nayarit habita una pequeña ave capaz de llamar la atención en cuestión de segundos. Se trata del colibrí garganta azul (Lampornis clemenciae), una de las especies de mayor tamaño entre los colibríes que pueden encontrarse en México y cuyo rasgo más distintivo es el intenso azul que luce en la garganta de los machos.
Con una longitud aproximada de entre 11 y 12 centímetros, esta especie presenta el dorso verdoso, partes inferiores grises, rabadilla marrón y una larga cola oscura con las esquinas blancas. Las hembras poseen una coloración más discreta en la garganta. Su presencia está asociada con ambientes montañosos y boscosos, particularmente zonas donde predominan pinos y robles.
Como otros colibríes, obtiene buena parte de su alimento del néctar de las flores y complementa su dieta con pequeños insectos y arañas. Sin embargo, tiene fama de ser territorial: puede enfrentarse a otros colibríes para defender flores o fuentes de alimento.
Durante la temporada reproductiva, los machos utilizan árboles como puntos de observación y emiten llamados repetitivos para atraer a las hembras. La construcción del nido corresponde a estas últimas, quienes elaboran pequeñas estructuras con pastos, musgo, fibras vegetales y telarañas. En ellas depositan generalmente dos huevos y se encargan de alimentar a las crías hasta que realizan sus primeros vuelos.
Guadalupe Ocotán, territorio para observar aves
En la región serrana de Nayarit, la comunidad de Guadalupe Ocotán, perteneciente al municipio de La Yesca y conocida en lengua wixárika como Xatsitsarie, reúne condiciones que favorecen la observación de aves. Bosques, cañones y montañas forman parte de un paisaje donde la biodiversidad convive con la presencia y tradición de la comunidad wixárika.
El lugar también representa una oportunidad para acercarse al aviturismo, una modalidad de turismo de naturaleza basada en la observación de aves en libertad. En Guadalupe Ocotán, además del garganta azul, pueden encontrarse otras especies de colibríes, entre ellas el colibrí cola ancha (Selasphorus platycercus) y el colibrí oreja violeta (Basilinna leucotis).
Observar estas aves exige algo que el turismo convencional pocas veces demanda: paciencia y atención al entorno. Su tamaño y velocidad hacen que un encuentro pueda durar apenas unos instantes. Reconocer sus llamados, identificar las flores que visitan y aprender a distinguir sus movimientos forma parte de una experiencia que va más allá de conseguir una fotografía.
En ese sentido, el aviturismo permite descubrir los territorios desde otra escala. Las montañas de Nayarit no solo son escenarios para recorrer, sino ecosistemas donde cada sonido, flor y movimiento puede revelar una forma distinta de relacionarse con la naturaleza.
Y entre el follaje, durante un breve instante, puede aparecer el destello azul de un colibrí garganta azul: una pequeña presencia que recuerda la riqueza biológica que permanece en los paisajes serranos de México.
Foto: Cortesía | Hummingbird Eugenes Fulgens