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El Códice Azcatitlan vuelve a México tras 178 años fuera del país

Códice Azcatitlan. Foto Secretaría de Cultura federal

El manuscrito salió de México en 1848 y ahora regresa temporalmente para ser exhibido en el Museo Nacional de Antropología como parte de los 200 años de relaciones entre México y Francia

Después de 178 años fuera de México, el Códice Azcatitlan vuelve temporalmente al país para ser presentado al público en el Museo Nacional de Antropología. El manuscrito salió de México en 1848 y, tras un largo recorrido por colecciones particulares e instituciones francesas, permanece actualmente bajo resguardo de la Biblioteca Nacional de Francia.

La exposición El Códice Azcatitlan. México-Francia, 200 años de amistad, que podrá visitarse del 18 de septiembre al 6 de diciembre de 2026, coloca nuevamente el documento frente al público mexicano. Su regreso ocurre en el marco de la conmemoración de dos siglos de relaciones entre ambos países y mediante un intercambio que llevará a París, en reciprocidad, al Códice Boturini.

El Azcatitlan es un manuscrito de manufactura indígena elaborado entre los siglos XVI y XVII, compuesto por 25 folios en papel europeo. Sus imágenes narran alrededor de cinco siglos de historia mexica: desde los orígenes y la fundación de México-Tenochtitlan hasta la sucesión de sus gobernantes, la llegada de los españoles y las transformaciones que atravesaron las poblaciones indígenas durante la Conquista.

Su recorrido fuera de México comenzó en el siglo XIX. Tras su salida del país en 1848, el códice llegó a manos del investigador Joseph Aubin, quien trasladó a Francia parte de su colección de documentos indígenas. Posteriormente, pasó a la colección del franco-mexicano Eugène Goupil y, tras la muerte de éste, su viuda donó el acervo a la Biblioteca Nacional de Francia a finales del siglo XIX.

El regreso temporal del documento permite volver a mirar una pieza cuya historia también está marcada por el desplazamiento de los objetos que registran la memoria de los pueblos. Su exhibición en México abre, además, la posibilidad de confrontar el códice con otros documentos y objetos relacionados con la historia mexica y la tradición indígena.

Como parte del intercambio, México enviará a Francia el Códice Boturini, conservado por la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia. El manuscrito registra el recorrido de los pueblos procedentes de Aztlán hasta la fundación de Tenochtitlan, estableciendo un diálogo entre dos documentos fundamentales para aproximarse a la historia mexica.

Durante la inauguración, autoridades culturales y diplomáticas de ambos países destacaron la colaboración como una oportunidad para ampliar la investigación y el acceso público a estos documentos. El acuerdo contempla también acciones de investigación conjunta, digitalización en acceso abierto e intercambio de especialistas y conservadores.

Para Baltazar Brito Guadarrama, director de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, el Códice Azcatitlan forma parte de una tradición historiográfica en la que los pueblos construyen relatos sobre su propio pasado. Su importancia, señaló, trasciende el registro histórico y se relaciona con la manera en que las sociedades construyen y reconocen su identidad.

La exposición incluye además facsimilares de nueve manuscritos prehispánicos y novohispanos, entre ellos los códices Bodley, Boturini, De la Cruz-Badiano y Mendocino, así como piezas arqueológicas y etnográficas relacionadas con los materiales, técnicas y símbolos presentes en estos documentos.

El intercambio forma parte de la Gran Fiesta Franco-Mexicana, programa binacional que reúne cerca de 200 actividades. En este contexto, el regreso del Azcatitlan adquiere una dimensión particular: después de salir de México en 1848, el manuscrito vuelve casi dos siglos después al país cuya historia registra, aunque sea de manera temporal, para reencontrarse con el público y con los investigadores que continúan interrogando sus imágenes y relatos.

Foto: Cortesía | Secretaría de Cultura Federal