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El cine indígena reivindica el servicio comunitario

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El documentalista náhuatl José Luis Matías Alonso prepara la presentación de “Kalpan Tekichiuajli: Servicio al pueblo”, una película que recupera su experiencia como comisario de Acatlán.

El bastón de mando no es un accesorio ceremonial ni un objeto destinado a la fotografía. En las comunidades originarias, los símbolos de autoridad adquieren sentido a partir de las responsabilidades, los ciclos comunitarios y el reconocimiento colectivo que acompañan a un cargo. Esa reflexión atraviesa el nuevo trabajo documental del cineasta indígena nahua José Luis Matías Alonso, originario de Acatlán en la región Montaña de Guerrero.

Bajo el título “Kalpan Tekichiuajli: Servicio al pueblo”, el largometraje recupera una experiencia que Matías Alonso vivió directamente: su paso como comisario de la comunidad nahua de Acatlán. Desde esa experiencia, el documental aborda el significado de asumir un cargo y poner el trabajo personal al servicio de la comunidad.

La película parte de una preocupación que rebasa el registro audiovisual. Una reflexión compartida por Salvador Genaro el pasado 23 de agosto plantea que, dentro de la organización comunitaria wixárika, portar una vara o bastón de mando está relacionado con la autoridad, el servicio y las responsabilidades asumidas ante el colectivo. Su valor, por tanto, no reside únicamente en su apariencia o en su utilización durante una ceremonia, sino en el cargo y el reconocimiento que le dan significado.

La reflexión abre también una discusión sobre el respeto hacia los símbolos comunitarios cuando son reproducidos, entregados o utilizados fuera de los contextos que les dan sentido. No todas las comunidades originarias organizan sus cargos de la misma manera ni comparten idénticos símbolos de autoridad; por ello, comprenderlos exige atender la vida particular de cada pueblo y evitar convertir sus prácticas en simples elementos protocolarios.

En ese territorio se sitúa el documental de Matías Alonso, quien desde hace décadas desarrolla, junto con Ojo Tigre, un trabajo audiovisual dedicado a registrar la vida comunitaria, la defensa del territorio y la preservación de las lenguas y formas propias de organización de los pueblos indígenas de Guerrero.

Su cine ha recorrido festivales internacionales y, al mismo tiempo, espacios comunitarios de Guerrero y otros estados de la República Mexicana. Su trayectoria ha recibido reconocimientos por una propuesta que busca desplazar la mirada externa sobre los pueblos originarios y colocar a sus integrantes como protagonistas de sus propias historias.

Para el realizador, los medios de comunicación pueden convertirse en algo más que instrumentos para narrar a las comunidades desde fuera: pueden ponerse al servicio de ellas y contribuir al fortalecimiento de su identidad, memoria, lengua y organización.

Kalpan Tekichiuajli: Servicio al pueblo” lleva esa postura a la experiencia personal del propio director. Su periodo como comisario se convierte en materia cinematográfica para explorar qué significa ejercer una responsabilidad comunitaria, pero también qué implica asumirla desde una perspectiva en la que el cargo no representa privilegio, sino servicio.

El largometraje será presentado en próximas fechas.

La producción también forma parte del horizonte de la Quinta Muestra Itinerante de Cine Indígena “Voces, Rostros y Sonidos de Nuestra Tierra”, que llevará trabajos cinematográficos realizados desde los pueblos originarios a distintas regiones de Guerrero y otros estados del país. Entre las próximas actividades se contempla la exhibición del documental completo, hablado en lengua nahua.

Más que una película sobre un cargo comunitario, la propuesta coloca frente a la cámara una discusión vigente: Qué sucede cuando los símbolos de autoridad se separan de las responsabilidades que representan y qué puede hacer el cine cuando, en lugar de hablar por los pueblos, permite que sean ellos mismos quienes preserven y compartan su memoria.

En ese sentido, el bastón de mando deja de ser un objeto para mirar y se convierte en una pregunta sobre el poder, el servicio y la responsabilidad colectiva.

Foto: Miguel Benítez.