El Cervantino convierte el escenario en espejo del mundo con teatro, performance y danza
De los mitos clásicos a las historias de migración y resistencia cultural, son las propuestas que desafían al espectador y exploran las tensiones de la sociedad contemporánea.
El teatro y las artes escénicas ocuparán un lugar destacado en la programación del Festival Internacional Cervantino, con propuestas que utilizan la palabra, el cuerpo, la imagen y la música para abordar algunas de las grandes preocupaciones de nuestro tiempo. La selección reúne creadores y compañías internacionales que parten de mitos, conflictos históricos y experiencias sociales para construir nuevas formas de diálogo con el público.
Dentro del apartado de Drama y performance, el festival plantea una programación en la que los escenarios se convierten en espacios para cuestionar la actualidad. Las propuestas parten de mitos clásicos y realidades complejas para confrontar al espectador mediante distintos lenguajes escénicos.
Una de las propuestas es Sea of Silence (Mar de silencio), de la artista uruguaya Tamara Cubas, quien aborda la migración como una experiencia que ha acompañado a la humanidad desde sus orígenes. La pieza surge de años de investigación internacional y pone en el centro las travesías migratorias de mujeres provenientes de distintos continentes, otorgándoles una voz desde el escenario.
El mito también encuentra una nueva lectura en El Canto de Edipo, de Sardegna Teatro, bajo la dirección de Alessandro Serra. La propuesta reconstruye la historia de Edipo a partir de las ruinas de la sociedad contemporánea, con la intención de recuperar un conocimiento colectivo perdido y devolver al mito su capacidad transformadora.
La programación escénica del Cervantino amplía además sus posibilidades a través de la expresión corporal. En este apartado, el movimiento sustituye a la palabra para abordar temas complejos mediante piezas representativas de la coreografía contemporánea.
Entre ellas se encuentra FuturesPast, de Bangarra Dance Theatre, una creación dividida en tres actos —El viejo mundo, El pueblo y El campo— que aborda la amenaza británica contra 65 mil años de tradiciones, lenguas y territorio australiano. La obra pone el énfasis en la resiliencia que permitió la supervivencia de esta cultura ancestral.
Por su parte, la coreógrafa francesa Leïla Ka presenta Maldonne, una pieza en la que cinco bailarinas atraviesan el escenario cubiertas por cuarenta vestidos que se transforman constantemente. La vestimenta se convierte así en un lenguaje físico asociado con la identidad, la memoria y las distintas capas que conforman a quienes habitan esos cuerpos.
El festival también propone un cruce entre disciplinas con el apartado Tramas híbridas, donde las fronteras entre teatro, sonido y danza urbana se desdibujan para convertir el escenario en una experiencia escénica integral.
En esta línea se presenta Room With a View, de (LA)HORDE/Ballet de Marsella y Rone, una propuesta en la que el sonido electrónico del músico Rone acompaña el movimiento de los bailarines en medio del paisaje de una cantera de mármol. El contraste entre la materia y el movimiento plantea una liberación del cuerpo humano frente a la inmovilidad de la piedra.
La programación se complementa con otras propuestas de gran diversidad estética. La Compañía Antonio Gades llevará al escenario Carmen, creación de Antonio Gades y Carlos Saura que recupera la figura de Carmen desde una perspectiva alejada de los estereotipos y la presenta como un símbolo de la lucha femenina por la libertad.
Así, el Festival Internacional Cervantino propone una cartelera escénica que no se limita al entretenimiento, sino que utiliza el teatro, la danza y el performance como herramientas para revisar la memoria, la identidad, la migración, la resistencia y los conflictos del presente.
Foto: Especial.