Día de Muertos une a México y Francia con una exposición fotográfica simultánea
La muestra reunirá 60 fotografías de gran formato en París y Ciudad de México para explorar la diversidad de una tradición mexicana que permanece viva desde hace siglos; la iniciativa forma parte de las actividades por los 200 años de relaciones diplomáticas entre ambos países.
La tradición mexicana del Día de Muertos cruzará fronteras con la exposición fotográfica 02.11. Día de Muertos, una celebración de la vida, que llegará simultáneamente a París y Ciudad de México con una selección de 60 imágenes de gran formato dedicadas a las distintas maneras en que las comunidades del país honran a sus difuntos.
La muestra podrá visitarse en la Galería Abierta del campus Zacatenco del Instituto Politécnico Nacional (IPN), del 15 de octubre al 30 de noviembre, mientras que en la capital francesa se instalará en el parque Parc des Buttes-Chaumont, donde será inaugurada el 29 de octubre y permanecerá hasta el 30 de noviembre.
El proyecto forma parte de la Gran Fiesta Franco-Mexicana, un programa cultural conmemorativo del bicentenario de las relaciones diplomáticas entre México y Francia, organizado por la Embajada de Francia y el Instituto Francés de América Latina (IFAL), en colaboración con diversas instituciones de ambos países.
La presentación binacional es resultado del trabajo conjunto entre la Alcaldía de París, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, Trilce Ediciones y las embajadas de México en Francia y de Francia en México.
Una tradición que se transforma sin perder sus raíces
Las fotografías muestran la riqueza visual y simbólica de una celebración que combina herencias prehispánicas con elementos del catolicismo introducidos durante la Colonia. A cinco siglos de ese encuentro cultural, el Día de Muertos continúa transformándose y conservando su arraigo en distintas regiones y comunidades mexicanas.
El recorrido visual abarca desde representaciones de Mictlantecuhtli, deidad mexica del inframundo, hasta la imagen de la Catrina popularizada internacionalmente, incluso a través de la película Spectre, de la saga de James Bond.
Pan de muerto, calaveras de azúcar y cartonería, papel picado, danzas, máscaras, disfraces, murales, grabados, altares, tumbas y ofrendas forman parte de este mosaico cultural, en el que las velas y las flores de cempasúchil ocupan un lugar central.
Más que una representación uniforme de la festividad, las imágenes permiten reconocer sus particularidades regionales y las distintas formas en que las familias y comunidades mantienen el vínculo simbólico con sus seres queridos fallecidos.
La exposición tuvo una primera presentación en Ciudad de México el año pasado, cuando se exhibió entre octubre y noviembre en la Galería Abierta de las Rejas del Bosque de Chapultepec.
Un libro detrás de las imágenes
La muestra deriva del libro 02.11. Día de Muertos, publicado en 2024 por Trilce Ediciones, bajo la edición de Déborah Holtz y Juan Carlos Mena, resultado de una investigación de cinco años en la que participaron especialistas de distintas disciplinas.
Con apoyo de diversos iconógrafos, el proyecto reunió un archivo de 24 mil imágenes, del cual se seleccionaron 600 fotografías para integrar la publicación. Estas documentan las celebraciones dedicadas a los difuntos en comunidades de diferentes regiones de México.
El libro será presentado el 6 de noviembre, a las 18:30 horas, en el Musée du Quai Branly, en París, como parte de las actividades relacionadas con la difusión internacional de esta tradición.
La publicación ha obtenido diversos reconocimientos: recibió el premio al Mejor Libro de Arte de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, fue editada en inglés por Rizzoli y ganó tres premios en los International Latino Book Awards de 2025, en Estados Unidos. También obtuvo una mención honorífica en la categoría de Obra de Divulgación del Premio Antonio García Cubas, otorgado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Con su llegada a París, la exposición busca acercar al público francés a una tradición que trasciende la imagen de las calaveras y los altares: una expresión cultural en la que la memoria, la identidad comunitaria y la celebración de la vida mantienen un diálogo permanente con la muerte.
Foto: Especial.