Francia se despide del Cervantino con una fiesta de funk
Con una delegación de más de 200 artistas y 18 proyectos culturales, el país galo cerró su participación en el marco del bicentenario de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones.
Francia se despidió del Festival Internacional Cervantino (FIC) al ritmo del funk y la música disco. La noche del domingo 18 de octubre, Dabeull Live Band transformó la Explanada de la Alhóndiga de Granaditas en una pista de baile con un espectáculo de 90 minutos que puso el broche musical a la edición 54 del encuentro cultural, celebrado del 3 al 18 de octubre en Guanajuato y otras ciudades del país.
Entre luces de neón, sintetizadores y ritmos inspirados en las décadas de 1970 y 1980, el músico francés encabezó la despedida de una delegación integrada por más de 200 artistas y creadores. Su presentación también marcó el cierre de la participación de Francia como país invitado, una distinción que el festival dejará de otorgar a partir de esta edición.
Conocido por su apuesta por los sonidos analógicos y la recuperación del funk, Dabeull llegó a México después de presentarse en Coachella, en California. Su propuesta, caracterizada por una estética retro y una ejecución que privilegia los sintetizadores y la instrumentación en directo, sintetizó el espíritu festivo de una programación francesa que buscó conectar distintas expresiones artísticas con el público mexicano.
La participación fue organizada por la Embajada de Francia en México y el Institut français d’Amérique latine (IFAL), como parte de la Gran Fiesta Franco-Mexicana, iniciativa que conmemora los 200 años de relaciones diplomáticas entre ambos países y cuenta con la colaboración de instituciones mexicanas, entre ellas la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Una programación que mira hacia los conflictos contemporáneos
Después de su participación como país invitado en 2017, Francia regresó al Cervantino con 18 proyectos que abarcaron música, teatro, danza, cine, artes visuales, espectáculos callejeros, cabaret y propuestas multidisciplinarias.
Más allá de la diversidad de formatos, una parte de la programación abordó asuntos sociales y políticos que atraviesan la vida contemporánea: la vejez, la violencia, la justicia, la censura, la segregación racial y la diversidad. Otras propuestas exploraron la poesía, la relación con la naturaleza y la fe como forma de resistencia ante la adversidad.
La intención fue presentar un panorama de la creación francesa actual y abrir espacios para el diálogo con los espectadores. En ese sentido, las obras no se limitaron al entretenimiento, sino que plantearon preguntas sobre la convivencia, la memoria y las tensiones sociales.
Artistas mexicanos se suman a las producciones francesas
Uno de los aspectos más relevantes de esta participación fue la incorporación de artistas mexicanos en algunas de las propuestas presentadas durante el festival y su circuito. El intercambio permitió que compañías francesas trabajaran con intérpretes nacionales y desarrollaran versiones de sus espectáculos en colaboración con el talento local.
La compañía MazelFreten integró a 12 bailarines mexicanos de electrodanza en sus dos montajes, mientras que el colectivo (LA)HORDE incorporó a 16 bailarines. Por su parte, el director y dramaturgo Mohamed El Khatib reunió a ocho adultos mayores mexicanos en La vie secrète des vieux (La vida secreta de los viejos), una pieza de teatro documental que explora la intimidad, el envejecimiento y las experiencias afectivas en esa etapa de la vida.
Otro de los proyectos destacados fue el estreno en México de La Bella y la Bestia, ópera-film de Philip Glass basada en la película de Jean Cocteau. La presentación contó con un elenco mexicano y la participación de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato.
Estas colaboraciones también tuvieron presencia fuera de la capital guanajuatense, mediante el circuito del festival, que llevó propuestas a León, Irapuato, Chihuahua, Cuernavaca, Los Mochis, Mazatlán, Tlaxcala, Tijuana, Zacatecas y Ciudad de México.
Jean-François Guéganno, consejero cultural de la Embajada de Francia en México y director del IFAL, señaló que las coproducciones tuvieron resultados favorables y adelantó que se trabaja en nuevos proyectos para fortalecer los vínculos entre ambos países. Entre las áreas previstas para futuros encuentros profesionales se encuentran el circo, la danza y el patrimonio cultural.
El desafío, de acuerdo con esta perspectiva, consiste en que el intercambio no concluya con el festival, sino que se traduzca en colaboraciones sostenidas entre artistas, compañías e instituciones.
La Maison de France, un punto de encuentro en Guanajuato
La presencia francesa también se extendió a la Maison de France, ubicada en el centro histórico de Guanajuato, que funcionó como sede de actividades culturales y de acercamiento a la vida francesa.
El espacio albergó una exposición del fotógrafo Willy Ronis (1910-2009), un bazar de productos gastronómicos, talleres culinarios, un menú de fusión franco-mexicana, clases de francés e información para quienes buscan estudiar en Francia. La casa recibió un promedio de mil 200 visitantes diarios y contó con una ambientación diseñada por Bruno Valasse, ilustrador radicado en México.
Aunque la delegación francesa concluyó sus actividades en el Cervantino, la Gran Fiesta Franco-Mexicana continuará hasta finales de noviembre, con una agenda que busca prolongar la celebración del bicentenario y abrir nuevas oportunidades de intercambio cultural.
La despedida en la Alhóndiga de Granaditas cerró así una participación que combinó espectáculos multitudinarios, reflexión social y colaboraciones entre artistas de ambos países. Queda por ver en qué medida estos encuentros se traducirán en proyectos permanentes, más allá de la visibilidad que ofrece uno de los principales festivales culturales de México.
La programación de la Gran Fiesta Franco-Mexicana puede consultarse en mexicofrancia2026.mx.
Foto: Miguel Benítez.