Día de Muertos: entre la tradición cultural y la explotación comercial de las marcas
La celebración representa una oportunidad para el marketing, pero también plantea el desafío de evitar que los símbolos y las costumbres pierdan su significado frente a la publicidad.
El Día de Muertos se ha convertido en una de las temporadas de mayor actividad comercial en México. Flores de cempasúchil, pan de muerto, veladoras y productos de edición especial forman parte de una oferta que cada año crece alrededor de esta celebración. Sin embargo, detrás de las estrategias publicitarias surge una pregunta: ¿Las marcas están rindiendo homenaje a una tradición o aprovechando sus símbolos para impulsar las ventas?
Georgie de Barba, presidente de Don by Havas México, plantea esta discusión al advertir sobre la saturación de campañas y el uso superficial de elementos culturales que forman parte de una de las celebraciones más representativas del país.
De acuerdo con el directivo, una festividad que tradicionalmente ha tenido un carácter íntimo y familiar corre el riesgo de convertirse en un periodo estrictamente comercial. La proliferación de empaques temáticos, decoraciones genéricas y contenidos automatizados, así como la incorporación indiscriminada de elementos de Halloween, pueden contribuir a desdibujar su significado.
El problema, señala, no está en que las empresas participen en la temporada, sino en la manera en que lo hacen y en el valor que aportan. Utilizar imágenes de calaveras, altares o flores de cempasúchil no necesariamente significa comprender la tradición ni establecer una conexión auténtica con las audiencias.
“Creo profundamente en el poder del marketing para impulsar y enriquecer la cultura. Pero me pregunto si, en nuestra obsesión por capitalizar cada momento del calendario, no estamos terminando por desgastar aquello que precisamente hace tan valiosa esta celebración”, expresó De Barba.
El interés comercial tiene un sustento económico importante. Según las proyecciones de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (CONCANACO SERVYTUR), las celebraciones de Día de Muertos generarán una derrama superior a los 53 mil millones de pesos en México. Esta actividad beneficia distintos sectores, desde el comercio de flores y alimentos tradicionales hasta las empresas que desarrollan productos y campañas especiales.
No obstante, el especialista considera que repetir los mismos códigos visuales sin una propuesta creativa termina por restar autenticidad a las marcas y limita sus posibilidades de diferenciación. La utilización descuidada de símbolos culturales puede debilitar aquello que les da valor y convertir una expresión de identidad en un recurso publicitario más.
El desafío para la industria creativa consiste en encontrar un equilibrio entre la actividad económica y el respeto por las tradiciones. Más allá de aprovechar una fecha de alto consumo, las marcas tienen la oportunidad de generar propuestas que reconozcan su dimensión histórica, social y emocional.
En ese sentido, la discusión no gira en torno a excluir a las empresas de las celebraciones, sino a cuestionar cómo participan en ellas. El Día de Muertos representa una expresión cultural que trasciende las tendencias comerciales y cuya permanencia depende también de que sus símbolos conserven un significado para las comunidades que los mantienen vivos.
Foto: Especial.