Pasar al contenido principal

Acapulco recuerda a José Dimayuga con teatro y caretas

MBR_caretas

El homenaje al dramaturgo guerrerense incluyó una lectura dramatizada de La hora de los mosquitos y la proyección del documental Afectuosamente José Dimayuga. La obra llegará a escena en enero de 2027.

Con una sala Luis Zapata llena, el Centro Cultural Domingo Soler realizó el miércoles 4 de noviembre el homenaje “La vida como nube”, dedicado al dramaturgo guerrerense José Dimayuga, una figura fundamental para el teatro y las artes de Guerrero. La jornada reunió a integrantes de la comunidad artística y público que acudió para recordar su trayectoria, su pensamiento y la huella que dejó en la escena cultural del estado.

En casa asiento de la Sala Luis Zapata, se podía encontrar una careta con el rostro del dramaturgo. Poco minutos después, comenzó la lectura dramatizada de La hora de los mosquitos, bajo la dirección de Leonardo Cuesta, con las actuaciones de Hansel Montejo, Rodolfo Soto, Paola Gudiño, Celeste Catalan y Ale Espinoza. La presentación permitió acercar al público a la escritura teatral de Dimayuga y recuperar su obra desde el trabajo colectivo de los intérpretes.

Al finalizar la lectura y presentar al elenco, Leonardo Cuesta anunció que La hora de los mosquitos tendrá su estreno como puesta en escena en enero de 2027, en el mismo Centro Cultural Domingo Soler, con lo que el homenaje tendrá continuidad a través de la representación de una de las obras del dramaturgo.

Posteriormente se proyectó el documental Afectuosamente José Dimayuga, tras cuya exhibición Luis Vargas Santacruz compartió algunas reflexiones sobre el proceso de realización y la importancia de preservar la memoria de quienes contribuyeron al desarrollo de las artes en Guerrero.

Vargas Santacruz explicó que el documental fue resultado de varios días de trabajo y de un proyecto que comenzó aproximadamente ocho años atrás. La intención original era reunir más testimonios y construir un registro audiovisual de mayor alcance sobre Dimayuga, así como sobre otras figuras de la escena cultural, entre ellas Enrique Caballero, Malena Steiner y Luis Zapata.

Sin embargo, reconoció las dificultades para concretar una producción de esas dimensiones, particularmente por la falta de recursos.

“Es bien difícil trabajar con nada, con poco, pero se tiene que hacer porque hay muchos proyectos que no se hacen, porque no tenemos los recursos, porque no tenemos la voluntad”, expresó.

También relató que para reconstruir el universo personal y creativo de Dimayuga recurrió a testimonios, fotografías, archivos y al blog del propio dramaturgo, donde encontró materiales que le permitieron acercarse a su pensamiento, su sentido del humor y su manera de entender el mundo.

El realizador destacó especialmente la dimensión activista de Dimayuga y la relevancia de su trabajo para la dramaturgia guerrerense, al tiempo que reconoció que el documental contiene limitaciones y aspectos que, vistos a la distancia, podrían haberse desarrollado de otra manera.

En su intervención, Vargas Santacruz señaló que la partida de distintas figuras de aquella generación dejó una sensación de orfandad entre quienes compartieron con ellas espacios de creación y convivencia. No obstante, sostuvo que su presencia permanece en la memoria colectiva y en las conversaciones de quienes continúan trabajando en el ámbito artístico.

“Por lo poco o mucho que lo conocí, siempre hay un punto en el que tenemos que hablar de cualquiera de ellos porque son figuras indispensables, no nada más para el teatro, para las artes de Guerrero”, expresó.

El homenaje “La vida como nube” no se limitó a recordar a José Dimayuga desde la nostalgia. La lectura de su obra, la recuperación de testimonios y el anuncio de un próximo montaje mostraron la vigencia de su legado y la necesidad de mantenerlo presente en los escenarios.

La asistencia que llenó la sala Luis Zapata confirmó el interés del público por reencontrarse con la obra y la memoria de un creador cuya aportación forma parte de la historia teatral de Guerrero.

Foto: Miguel Benítez.