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Vuelve José Daniel Figueroa a “Hoy no me puedo levantar” 20 años después

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El actor y cantante se reencuentra con sus compañeros de elenco en una puesta que transforma la nostalgia en una celebración de la música de Mecano y la madurez.

Veinte años después de haber formado parte de Hoy no me puedo levantar, José Daniel Figueroa vuelve al escenario para reencontrarse con una historia que marcó su trayectoria y con compañeros que, al igual que él, construyeron sus carreras a partir de aquel montaje. El reencuentro reúne a Luis Gerardo Méndez, Fernanda Castillo, Alan Estrada, Jannette Chao, Rogelio Suárez, Gerardo González, Valeria Vera, Erika Tahís y Figueroa en una corta temporada en la Ciudad de México.

Para el actor, regresar a este proyecto representa mucho más que repetir un musical que forma parte de la memoria de varias generaciones. “Es muy bello tener la oportunidad de volver a un proyecto que nos abrió muchas puertas”, afirma. Y añade que también significa “honrar de dónde venimos”.

Figueroa recuerda que aquel elenco fue seleccionado por Nacho Cano hace dos décadas, cuando varios de sus integrantes todavía eran poco conocidos para el público. “Veinte años después, poder volver la vista atrás y ver de dónde viene uno, dónde se encuentra uno y que uno no se lo olvide”, señala.

La invitación llegó mientras Figueroa trabajaba en una telenovela y su primera preocupación no fue artística, sino de agenda. “Lo primero que pensé fue: no sé si me va a dar tiempo, no sé si se van a acomodar los tiempos”. Sin embargo, decidió confiar en que las circunstancias terminarían por acomodarse.

El reencuentro tiene, además, un antecedente. Hace una década, Figueroa y Valeria Vera impulsaron una primera reunión con integrantes del elenco original. Ahora, diez años después, la convocatoria vuelve a reunirlos en un espectáculo que busca mirar hacia atrás sin quedarse en el pasado.

Mirar el pasado desde el presente

Una de las diferencias centrales de esta nueva versión está en la manera de abordar la historia. De acuerdo con Figueroa, Alan Estrada propuso una estructura que evita reproducir el musical original de manera literal.

“No era repetirnos y era hacer de chavitos de 19 y de 20 años. O sea, era desde el lugar en el que estoy hoy”, explica.

Los protagonistas ya no cuentan la historia desde los personajes que interpretaron hace dos décadas, sino desde sus propias experiencias. “¿Quién cuenta la historia ahora? Somos nosotros en primera persona”, dice Figueroa.

Ese cambio también permite que el espectáculo dialogue con la madurez de quienes regresan al escenario. Para el actor, los años le han dado una mayor claridad sobre su profesión y sobre la persona que quería convertirse.

“Yo tenía claro lo que quería, no sabía cómo iba a suceder”, recuerda. Quería trabajar como actor y cantante, dirigir, escribir y, sobre todo, contar historias.

A dos décadas de aquella primera experiencia, considera que sigue siendo fiel a aquel joven que comenzó su carrera. “El artista que soy hoy es muy fiel al de hace 20 años”, afirma.

Un personaje que también abrió una conversación

Uno de los aspectos que Figueroa recuerda con mayor fuerza de la primera versión es el personaje que interpretó y la manera en que su presencia podía incomodar a ciertos sectores del público.

El actor reconoce que hace veinte años existían prejuicios que hoy observa desde otra perspectiva. “Ahora me vale un poco más gorro el qué dirán”, expresa.

Su personaje le permitió abordar la homosexualidad desde un lugar que trascendía la caricatura. Figueroa señala que existe una diferencia entre aceptar a un personaje gay cuando provoca risa y sentirse incómodo cuando ese personaje habla de sus deseos, sus proyectos y su derecho a disfrutar de la vida.

“Bendito Dios tuve la oportunidad hace 20 años de poder haber estado en este lugar [...] y poder alzar la voz desde ahí”, recuerda.

Para él, aquella experiencia también tuvo un impacto personal: le permitió mirarse de otra manera y abrazar su identidad. “Eso a mí me ayudó también a poderme ver en el espejo y a poder abrazar cada molécula de mi ser”, afirma.

Mecano como banda sonora de varias generaciones

La música de Mecano es el hilo conductor del espectáculo y, para Figueroa, uno de los elementos que explica la vigencia de Hoy no me puedo levantar.

“Las canciones de Mecano tienen una cantidad de temáticas increíbles”, señala. En ellas encuentra referencias históricas, personajes, mitos, relaciones amorosas, humor y temas que siguen dialogando con públicos distintos.

Entre las canciones que más significan para él están “El 7 de septiembre”, “El club de los humildes” y “Mujer contra mujer”. Esta última, destaca, resulta particularmente significativa por abordar desde los años noventa una relación amorosa entre dos mujeres.

El club de los humildes” adquiere un significado especial en este reencuentro. Figueroa recuerda que la canción surgió cuando Mecano se había separado y Nacho Cano hablaba de extrañar a sus compañeros y del deseo de volver a estar juntos. Para el actor, esa idea resuena ahora entre quienes regresan al escenario después de dos décadas.

La respuesta del público confirma, desde su perspectiva, que las canciones siguen vigentes. Figueroa asegura haber visto espectadores desde los 12 años hasta personas de más de 80. También observa cómo las nuevas generaciones llegan al teatro y reconocen las canciones.

“Yo siento que la música de Mecano no pasa de moda”, sostiene.

Una experiencia construida entre recuerdos

Más que ofrecer al público una reproducción del musical que conoció hace 20 años, el reencuentro propone un viaje por las memorias personales de los artistas y de los espectadores.

Las canciones, inevitablemente, siempre son la banda sonora de nuestra vida”, explica Figueroa. Una melodía puede llevar a la infancia, a la adolescencia, a un amor, a un desamor o a un momento que permanecía guardado en la memoria.

Por eso espera que cada espectador construya su propia experiencia. “Que la gente se deje vivir esta experiencia desde la absoluta libertad de dejarse hasta bailar, cantar, gritar con nosotros”, dice.

Desde el escenario, Figueroa observa la reacción del público como una parte fundamental del espectáculo. Las canciones provocan que los espectadores canten y se incorporen emocionalmente a la función.

“Hay mucho goce. Hay como una bocanada de vida”, define.

Regresar a la música

Para Figueroa, el reencuentro también representa una oportunidad para recuperar una faceta que había dejado en pausa. Después de algunos años alejado de la música, volver a cantar le permite reconectar con una parte fundamental de su historia.

“Para mí cantar y la música ha sido siempre parte fundamental de mi vida”, afirma.

La diferencia es que ahora no tiene que esconderse detrás de un personaje. Puede regresar a las canciones desde la experiencia acumulada y desde su propia identidad.

“Poderle hablar al espectador desde mí y no desde un personaje es delicioso”, asegura.

Uno de los momentos que vive de manera distinta es “En tu fiesta me colé”. Si hace dos décadas existían prejuicios que interferían con su disfrute, ahora la escena se ha convertido en una celebración.

“Ahora es una gozadera absoluta”, dice.

El cuerpo, la voz y las emociones

Las dos horas y media de espectáculo implican un reto físico y vocal, pero Figueroa prefiere hablar de una invitación antes que de una exigencia.

El montaje demanda cantar, bailar y sostener una entrega emocional constante. Sin embargo, el actor considera que la experiencia se construye desde la libertad.

Nos abrimos emocionalmente de verdad completamente”, cuenta. Las lágrimas también forman parte de ese proceso, tanto entre los intérpretes como entre los espectadores.

Para Figueroa, dejarse afectar por lo que ocurre en escena constituye una de las claves del reencuentro.

El consejo para el joven José Daniel

Si pudiera conversar con aquel José Daniel que participó en la primera versión, no le daría demasiados consejos. Le pediría algo más sencillo: disfrutar.

Que no se preocupe tanto por quedar bien”, dice.

También le pediría que confiara en el artista y en el ser humano que era, que se amara y abrazara todo lo que estaba viviendo.

No hay nada malo en él”, reflexiona. Para Figueroa, la juventud también representa “pura belleza y puro amor y pura inocencia y pura hambre de ser feliz”.

La nueva etapa de Hoy no me puedo levantar, concluye, puede definirse con cuatro palabras: “amor, franqueza y absoluta felicidad”.

Y su invitación al público conserva el espíritu del espectáculo: levantarse de la cama, buscar las próximas fechas y dejarse llevar por las canciones de Mecano.

Lo que vas a experimentar junto con nosotros no es porque nada más nosotros lo hagamos; es porque tú como espectador también lo vas a aportar”, afirma.

Para José Daniel Figueroa, el verdadero reencuentro no ocurre únicamente entre los artistas que regresan al escenario. También sucede entre cada espectador y sus propios recuerdos. Porque, veinte años después, Hoy no me puedo levantar vuelve a plantear una pregunta que tiene menos que ver con permanecer en el pasado que con reconocer todo lo que ha ocurrido desde entonces: quiénes éramos, quiénes somos y qué canciones siguen acompañando nuestra vida.

Foto: Especial.