Cada grupo ha hecho del teatro un espejo donde se reflejan los sueños, las luchas y las historias colectivas, sumando nuevas voces, miradas y esperanzas.
A través de lo absurdo, El adiós, obra de la dramaturga belga Mireille Bailly, visibiliza las violencias normalizadas desde la familia con temas como el clasismo, el sexismo y la homofobia.