Pasar al contenido principal

Aticama, el tesoro gastronómico donde reinan los ostiones y los mariscos frescos

Ostiones1

El poblado costero de San Blas se consolida como un destino imprescindible para los amantes de la cocina del mar y las tradiciones culinarias del Pacífico mexicano

En la costa de Nayarit, a pocos kilómetros de San Blas, se encuentra Aticama, una comunidad pesquera que ha convertido la riqueza de sus aguas en uno de los principales atractivos gastronómicos del estado. Reconocido por la calidad de sus ostiones y mariscos frescos, este destino se ha ganado el título de una de las capitales del ostión en la región, atrayendo a viajeros que buscan descubrir los sabores más auténticos del Pacífico mexicano.

El corazón de esta experiencia culinaria es el Paseo de Aticama, un malecón frente al mar donde se concentran restaurantes y negocios familiares dedicados a la preparación de productos recién extraídos de las aguas nayaritas. Entre playas de arena dorada y un ambiente relajado, los visitantes pueden disfrutar desde ostiones recién abiertos hasta complejas preparaciones que combinan tradición e innovación.

Uno de los establecimientos más conocidos es Mi Panguita Seafood, ubicado frente al mar. Su propuesta incluye ostiones frescos, charolas de ostiones imperiales zarandeados, ahumados y gratinados, además de ceviches, pescados zarandeados, patés de mariscos, pulpo y callo de hacha. La cercanía con la playa y la frescura de los ingredientes han convertido al lugar en una referencia obligada para quienes recorren la zona.

Otra parada destacada es Ostiones y Mariscos Chalupas, negocio atendido por su propietario, Don Lupe, donde los visitantes pueden degustar ostiones recién pescados, aguachiles, torres de mariscos, molcajetes, ceviches y cocteles. Su ubicación en el malecón lo ha consolidado como un punto de encuentro para familias, parejas y grupos de amigos.

La oferta gastronómica se complementa con Ostiones y Mariscos El Cielo, famoso por su “sambombazo”, una abundante preparación que reúne ostiones, camarón crudo, pulpo, ceviche de pescado, surimi y otros ingredientes frescos mezclados con una receta exclusiva de la casa. El platillo se ha convertido en uno de los emblemas culinarios de Aticama.

Más allá de sus restaurantes, la identidad gastronómica de la comunidad encuentra una de sus mayores expresiones en el Festival del Ostión, celebrado cada año durante el mes de mayo. La fiesta reúne a productores, cocineros y visitantes en una celebración que rinde homenaje al trabajo de los ostioneros y a la tradición pesquera de la región.

Durante el festival se distribuyen gratuitamente toneladas de ostiones y cientos de kilos de camarón en aguachile, además de realizarse actividades culturales, muestras gastronómicas, presentaciones musicales, danzas folclóricas y ceremonias tradicionales que fortalecen el sentido de pertenencia de la comunidad.

La ubicación estratégica de Aticama contribuye a su creciente popularidad. Situado a apenas 15 kilómetros del Pueblo Mágico de San Blas y a menos de 45 minutos de Tepic, el destino ofrece una alternativa accesible para quienes desean combinar playa, naturaleza y gastronomía en una misma experiencia.

Con sus paisajes costeros, su tradición pesquera y una cocina basada en ingredientes frescos del mar, Aticama se consolida como uno de los grandes referentes gastronómicos de Nayarit. Un lugar donde el ritmo del oleaje acompaña cada comida y donde los sabores del Pacífico encuentran una de sus expresiones más auténticas.

Foto: Especial.