Sinaloa revela el otro rostro del viaje en el Chepe
Los Mochis y El Fuerte convierten el recorrido ferroviario en una experiencia ligada a la historia, la gastronomía y la cultura del norte de México
El recorrido del Chepe inicia mucho antes de cruzar las montañas de las Barrancas del Cobre. En el norte de Sinaloa, ciudades costeras y pueblos históricos transforman el trayecto en una experiencia marcada por paisajes, cocina regional y tradiciones vivas.
Considerado uno de los viajes ferroviarios más impactantes del mundo, el Chepe atraviesa túneles, puentes y rutas montañosas que conectan distintos puntos del norte del país. El sistema permite realizar escalas intermedias en varias estaciones, una posibilidad que convierte a Sinaloa en una parada fundamental dentro del trayecto.
Los Mochis funciona como puerta de entrada hacia las Barrancas del Cobre. La ciudad cuenta con conexiones aéreas nacionales e internacionales y ofrece una combinación de gastronomía, costa y vida urbana que atrae a viajeros que buscan permanecer algunos días antes de abordar el tren.
Entre los espacios más visitados se encuentra el Jardín Botánico Benjamín F. Johnston, un sitio frecuentado por habitantes y turistas que recorren senderos rodeados de vegetación. Otro punto emblemático es el Cerro de la Memoria, desde donde se observa gran parte de la ciudad.
A corta distancia aparece la Bahía de Topolobampo y Playa El Maviri, espacios donde conviven restaurantes de mariscos, paseos en lancha y actividades acuáticas. En la zona habitan especies como garzas, peces endémicos y delfines, entre ellos “Pechocho”, convertido en símbolo local por su cercanía con los visitantes.
La cocina del norte sinaloense ocupa un lugar central en la experiencia. Platillos como pescado zarandeado, camarones, callo de hacha, pulpo y ostiones reflejan la riqueza marítima de la región.
La siguiente escala conduce hacia El Fuerte, Pueblo Mágico fundado en 1564 que conserva calles empedradas, portales coloniales y edificios históricos. El destino destaca por su ambiente ligado a la memoria histórica del norte del país.
Entre las historias más conocidas sobresale la figura de Diego de la Vega, personaje relacionado con la leyenda de “El Zorro”, uno de los relatos más asociados con la identidad cultural de la región.
El río forma parte de la vida cotidiana del municipio y acompaña recorridos en lancha y caminatas por el malecón. Frente a sus aguas se encuentra el Museo El Fuerte, instalado en una antigua fortaleza restaurada donde se exhiben piezas prehispánicas y objetos vinculados con la cultura yoreme.
Las tradiciones indígenas mantienen presencia en comunidades yoreme-mayo mediante expresiones como la danza del venado y ceremonias que aún forman parte de la vida comunitaria. A pocos kilómetros también se ubican espacios como el centro ceremonial de Tehueco y el Templo Jesuita junto a la plaza principal.
El viaje en el Chepe adquiere otra dimensión cuando el trayecto se realiza con pausas y tiempo para recorrer cada estación. En Sinaloa, el ferrocarril encuentra escenarios donde la historia, el paisaje y la cultura construyen una parte esencial del recorrido.
Foto: Especial.