Savi Yoko: Mujeres que resguardan la memoria viva de la Montaña
Entre textiles, medicina tradicional y defensa ambiental, el colectivo impulsa la preservación cultural y el legado comunitario para nuevas generaciones
Un grupo de mujeres indígenas de la región de La Montaña de Guerrero ha asumido la defensa activa de su identidad cultural a través de Savi Yoko, una organización comunitaria que, desde hace más de cuatro décadas, trabaja en la preservación de saberes ancestrales y la transmisión de conocimientos a las nuevas generaciones.
En una entrevista para Página Zero, Florencia Ángela Sierra Mendoza, originaria de Metlatónoc, en quien encabeza a este grupo de mujeres que han consolidado importantes avances en el rescate del telar de cintura, una práctica textil que representa no solo una técnica artesanal, sino también una forma de identidad y resistencia cultural. A este esfuerzo se suma la implementación del bordado tradicional, así como la creación de talleres dirigidos a niñas y niños, para garantizar la continuidad de estas expresiones.
El trabajo de Savi Yoko no se limita al ámbito textil. La organización también promueve la medicina tradicional, apoyándose en parteras y mujeres conocedoras del autocuidado ancestral, quienes preservan prácticas empíricas fundamentales para la salud comunitaria.
Asimismo, impulsan la recuperación de danzas y la gastronomía regional como pilares del patrimonio cultural.
En paralelo, el colectivo ha comenzado a integrar acciones de conciencia ambiental ante el deterioro de los ecosistemas en la región. La contaminación de ríos de los pueblos originarios de los municipios como Metlatónoc, Tlapa, Cochoapa y de todas la región, así como los efectos del cambio climático, han encendido las alertas entre las comunidades, que históricamente han mantenido una relación de respeto con la tierra.
A pesar de las limitaciones económicas y la falta de financiamiento institucional, Savi Yoko se mantiene como un esfuerzo autónomo y comprometido con el trabajo comunitario y humanitario. Su labor, sostenida por la convicción y la organización colectiva, enfrenta además retos de acceso y seguridad en algunas zonas donde actualmente no es posible ingresar.
Aunque su presencia digital ha disminuido por cuestiones técnicas, las integrantes aseguran que continúan activas “en pie de lucha”, fortaleciendo desde el territorio la defensa de sus raíces. Su historia es testimonio de resistencia, pero también de esperanza: un puente entre el pasado y el futuro que busca mantenerse vivo en manos de quienes habrán de continuarlo.
Foto: Especial.