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Experto advierte sobre los riesgos de compartir información personal con la inteligencia artificial

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El especialista de CETYS Universidad recomienda utilizar la IA como una herramienta de apoyo y no como un confidente, además de reforzar las medidas de privacidad y el control sobre los datos personales.

La creciente incorporación de la inteligencia artificial (IA) en la vida cotidiana ha transformado la forma en que las personas organizan su trabajo, administran sus actividades y acceden a información. Sin embargo, el uso constante de estos asistentes digitales también plantea interrogantes sobre la privacidad y el manejo de los datos personales que los usuarios comparten día con día.

El doctor Armando Reyna Ballesteros, coordinador de la Licenciatura en Inteligencia de Negocios e Innovación de CETYS Universidad Campus Mexicali, advirtió que la cantidad de información que los usuarios entregan a las plataformas de IA puede ser mucho mayor de lo que imaginan, ya que incluye desde calendarios, correos electrónicos y documentos, hasta historiales de navegación, preferencias de consumo, ubicación, datos financieros, información de salud e incluso biometría de voz utilizada para procesos de autenticación.

El especialista explicó que los avances recientes en inteligencia artificial permiten que estos sistemas no solo procesen información, sino también interpreten elementos del lenguaje y del tono de voz para identificar estados emocionales, como frustración o estrés, con el propósito de adaptar sus respuestas. Esta capacidad incrementa la necesidad de establecer criterios claros sobre el tratamiento de información sensible y fortalecer las salvaguardas de privacidad.

Reyna Ballesteros señaló que el nivel de conocimiento que una IA adquiere sobre cada usuario depende directamente de la cantidad y frecuencia de la información que recibe. Además, recordó que estos sistemas están diseñados para aprender, generar predicciones y personalizar su funcionamiento conforme aumenta la interacción.

Entre las ventajas de esta tecnología destacó la anticipación de necesidades, la personalización de servicios, la automatización de tareas complejas y el ahorro de tiempo. No obstante, también alertó sobre riesgos importantes, como la vulneración de la privacidad, la posible manipulación derivada de una confianza excesiva en los asistentes digitales, así como los errores conocidos como "alucinaciones" y los sesgos presentes en los modelos de inteligencia artificial.

Ante este panorama, el académico recomendó adoptar un modelo de colaboración con la IA, en el que estas herramientas funcionen como apoyo para las actividades cotidianas y no sustituyan el criterio humano ni se conviertan en confidentes para temas personales o sensibles.

Asimismo, subrayó la importancia de mantener una postura crítica frente a las respuestas que ofrecen estos sistemas, establecer límites éticos en su uso y recordar que, aunque están diseñados para asistir a las personas, no reemplazan el juicio humano ni las relaciones personales.

Por último, invitó a los usuarios a reforzar la protección de su información mediante el control de los permisos que conceden a las aplicaciones, la desactivación de funciones de escucha continua cuando no sean necesarias y la revisión periódica de las configuraciones de privacidad, con el fin de mantener un mayor control sobre los datos que recopilan los asistentes digitales.

Foto: Especial.