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Puebla como territorio narrativo: Profecía autocumplida de Hugo Ernesto Hernández

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El escritor mexicano habla sobre su tránsito entre novela, poesía y cuento, y sobre cómo la ciudad de Puebla inspira las historias de su nuevo libro.

El escritor Hugo Ernesto Hernández Carrasco presenta su obra literaria con la publicación de Profecía autocumplida, un libro de cuentos que forma parte de la primera colección editorial surgida de la convocatoria Puebla 500, impulsada por el ayuntamiento de la ciudad.

En entrevista con Página Zero, el autor habló sobre su trayectoria, que ha transitado por distintos géneros literarios, así como del papel que juega la ciudad de Puebla como escenario y motor de sus historias.

De la novela a los cuentos

Hernández Carrasco explicó que su primera experiencia editorial fue en el terreno de la novela.

Tuve la oportunidad de publicar mi primera novela, Vístete para ser verdad, por el Fondo Editorial Opción”, recordó.

Después, en 2024, publicó poesía con la editorial española Valparaíso Ediciones, experiencia que amplió su presencia en el ámbito literario internacional.

Ahora, con Profecía autocumplida, el autor se adentra en el género del cuento dentro de una colección vinculada al proyecto cultural Puebla 500, impulsado por el municipio bajo la coordinación de José Chedraui Budib y la titular del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla, Anel Nochebuena.

Para mí es un gusto enorme formar parte de esta primera generación de la colección”, afirmó el escritor.

Narrar una ciudad habitada

Uno de los aspectos que más atrajo al autor de la convocatoria fue que los textos debían estar situados en Puebla.

Cuando intento escribir literatura, al menos en mi caso, trato de hacerla de manera lugarizada en Puebla”, explicó. “Intento encontrar esos rincones entre lo conocido y lo desconocido que la ciudad guarda”.

Para Hernández Carrasco, la ciudad no es solo un escenario sino una fuente constante de imaginación. Más allá del centro histórico y sus zonas turísticas, existen barrios, calles y espacios cotidianos que alimentan las historias.

Hay una cotidianidad que uno tiene la fortuna de vivir. Puebla es una ciudad que siempre abre posibilidades narrativas”.

El paisaje también influye en su escritura. El autor destacó la presencia constante de los volcanes que rodean la ciudad.
“Cuando uno voltea a cualquier horizonte tiene los volcanes alrededor: el Popocatépetl, el Iztaccíhuatl, la La Malinche. Incluso en días despejados se puede ver el Pico de Orizaba”.

Ese paisaje, asegura, alimenta la imaginación y la relación íntima con la ciudad que habita.

Personajes entre lo cotidiano y lo fantástico

Profecía autocumplida está integrado por seis cuentos que exploran personajes singulares y situaciones que oscilan entre lo cotidiano y lo fantástico.

Uno de los relatos más curiosos es Un vestido amarillo, cuyo protagonista es precisamente un vestido que se resiste a abandonar el aparador de una tienda.

Es un vestido que no quiere estar en exhibición, que se resiste a quedarse ahí”, explicó el autor.

Otro cuento, Juanito nunca pierde, presenta a un hombre mayor que ve cómo la tecnología comienza a desplazarlo de su trabajo tradicional, una transición que el escritor aborda desde la sátira.

También aparece Metacuento, la historia de un escritor amateur que intenta conseguir una beca literaria mientras se enfrenta a la página en blanco y a las dudas sobre su propia vocación.

En el relato El motel del falso poeta maldito, Hernández Carrasco construye una parodia de los llamados “poetas malditos”, inspirados en figuras históricas como Charles Baudelaire o Charles Bukowski.

Es un personaje que intenta emular a esos grandes poetas, pero el resultado no le sale nada bien”, comentó entre risas.

El libro concluye con la historia de un meteorólogo jubilado que decide retirarse a una hacienda abandonada cerca de los volcanes. Allí deberá enfrentar su soledad y una serie de eventos climáticos que complicarán su retiro.

La imaginación de lo cotidiano

Para el autor, la literatura surge de la observación de los pequeños detalles de la vida diaria.

Las calles semiabandonadas, las puertas cerradas que despiertan curiosidad o los personajes anónimos que habitan la ciudad son detonantes para construir historias.

Uno empieza a preguntarse qué habrá detrás de esas puertas, qué historias quedaron ahí o cuáles se van a tejer en el futuro”, explicó.

Esa curiosidad por lo cotidiano es, según el escritor, una de las claves de su narrativa.

Con Profecía autocumplida, Hugo Ernesto Hernández Carrasco continúa explorando los territorios de la ficción desde una mirada que mezcla humor, reflexión y observación urbana, reafirmando a Puebla no sólo como escenario, sino como una ciudad que también escribe sus propias historias.

La novela ya se encuentra publicada en versión digital, para leerla da clic aquí.

Foto. Miguel Benítez.