Pandemia provocó retroceso de hasta 30 años en planificación familiar en América Latina
Datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas advierten que millones de mujeres dejaron de usar anticonceptivos durante la crisis sanitaria, lo que podría retrasar las metas de salud reproductiva planteadas por la Organización Mundial de la Salud.
América Latina enfrenta un retroceso de hasta tres décadas en el acceso a la planificación familiar tras la pandemia de COVID-19, de acuerdo con datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). La interrupción de servicios de salud, el desabasto de insumos y la reducción de ingresos en los hogares provocaron que millones de mujeres dejaran de utilizar métodos anticonceptivos, ampliando una brecha que compromete el cumplimiento de metas internacionales de salud reproductiva.
Según el informe del organismo internacional, durante la pandemia el porcentaje de mujeres con limitaciones para acceder a anticonceptivos en la región pasó de 11 a 17 por ciento, lo que afecta actualmente a cerca de 39 millones de mujeres. Antes de la crisis sanitaria, América Latina registraba avances sostenidos en el uso de métodos anticonceptivos modernos; sin embargo, entre 12 y 20 millones de mujeres dejaron de utilizarlos durante el periodo más crítico de la emergencia sanitaria.
Este retroceso impacta directamente el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 3.7, impulsado por la Organización Mundial de la Salud, que planteaba alcanzar para 2030 el acceso universal a servicios de planificación familiar y eliminar las necesidades insatisfechas de anticoncepción. La brecha generada durante la pandemia podría retrasar esta meta hasta 30 años.
Especialistas advierten que las desigualdades preexistentes en la región se profundizaron durante la crisis sanitaria. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, el acceso a métodos anticonceptivos varía considerablemente entre países y afecta con mayor intensidad a poblaciones vulnerables, como adolescentes, mujeres indígenas, afrodescendientes y aquellas que viven en contextos de pobreza o en zonas rurales. En estos grupos, las tasas de fecundidad pueden ser de tres a cinco veces superiores a los promedios nacionales.
Entre los métodos anticonceptivos modernos se encuentran los implantes subdérmicos, anticonceptivos orales, dispositivos intrauterinos, inyectables y métodos de barrera como el preservativo. Estas herramientas, respaldadas por evidencia científica, permiten prevenir embarazos no planeados, mejorar la salud materna e infantil y reducir riesgos asociados a la mortalidad materna.
Para la doctora Catalina Calvo, especialista en asuntos científicos y médicos de Organon para Latinoamérica, el uso de anticonceptivos ha sido fundamental para fortalecer la autonomía de las mujeres y disminuir riesgos en salud pública. “Cuando los sistemas sanitarios se ven presionados, los servicios de salud sexual y reproductiva suelen ser de los primeros en verse afectados. Es necesario integrarlos como un componente esencial de la atención médica”, señaló.
De acuerdo con el Atlas de Políticas de Anticoncepción en América Latina y el Caribe, la cobertura efectiva de programas públicos presenta grandes diferencias entre países. Mientras algunos territorios registran niveles por debajo del 30 por ciento, como Haití y Santa Lucía, otros superan el 70 por ciento, como Chile, Argentina y México, este último con una cobertura cercana al 93 por ciento.
En el contexto del Día Mundial de la Salud, que se conmemora cada 7 de abril, especialistas y organizaciones hacen un llamado a fortalecer los sistemas de atención primaria y garantizar el acceso equitativo a métodos anticonceptivos. La colaboración entre instituciones públicas, sector privado y sociedad civil es considerada clave para reducir la brecha generada durante la pandemia y avanzar hacia una agenda de salud reproductiva más equitativa en la región.
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