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Mikeas Sánchez | La poesía también puede sanar heridas ancestrales

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La escritora zoque reflexiona sobre Lutitas durmientes, la defensa del territorio, la traducción en lenguas originarias y la palabra como memoria colectiva

La poesía de Mikeas Sánchez surge desde la memoria, el territorio y la resistencia. En Lutitas durmientes, su nuevo libro, la escritora zoque reúne poemas escritos a lo largo de una década en una obra que dialoga con la sanación, la violencia histórica contra los pueblos originarios y la defensa de la tierra.

La autora explica que el libro nació como un conjunto reducido de textos que fue creciendo con el paso del tiempo.

“Es un libro que tiene varios años. Los primeros poemas fueron pensados desde un inicio y después comenzaron a llegar otros textos. De una decena de poemas se fue construyendo un conjunto más amplio”, explica.

La publicación tomó forma definitiva cuando María Baranda, curadora de la colección El Ala del Tigre, la invitó a participar en el catálogo editorial. Sánchez presentó dos propuestas: una centrada en los ríos y otra en el universo que terminó convirtiéndose en Lutitas durmientes.

“Le envié ambos proyectos, pero le interesó más este libro por la temática”.

El poemario también representa un reto técnico y creativo. Como escritora en lengua zoque, Sánchez debe traducir su obra al español para ampliar su circulación, un proceso que implica una doble exigencia literaria.

“Es una labor fuerte para quienes escribimos en lenguas originarias porque, para que nos lean, hay que publicarlo también en español”.

La autora señala que mientras el español posee una tradición escrita de siglos, muchas lenguas originarias han preservado su riqueza desde la oralidad. En ese cruce construye su trabajo poético.

“El español tiene una memoria escrita muy amplia, pero nuestras lenguas tienen una fuerza enorme desde la tradición oral. Ahí encuentro un equilibrio”.

Durante el proceso de traducción, la escritora modifica imágenes, ajusta versos y replantea sentidos entre ambos idiomas. También enfrenta la falta de correctores especializados en lenguas originarias, una ausencia estructural dentro del campo editorial.

“En español existe un corrector de estilo. En nuestras lenguas casi siempre somos nosotros mismos quienes revisamos y pulimos nuestros textos”.

Consciente de las barreras que enfrentan estas obras, Lutitas durmientes incorpora códigos QR que permiten escuchar los poemas en zoque y español, una herramienta que busca ampliar la experiencia de lectura y acercar al público a la musicalidad de ambas lenguas.

Dentro del libro también aparecen figuras como curanderas, brujas y guardianas de saberes ancestrales. A ellas se suma una reflexión sobre la transformación violenta de los territorios.

“Quise nombrar la violencia que llegó con los procesos de gentrificación. Muchas personas fueron desplazadas y espacios sagrados se transformaron en plazas comerciales”.

El título del libro también remite a una lucha ambiental. Sánchez recordó las campañas impulsadas en su comunidad contra el fracking y el impacto de esta práctica extractiva.

“La gente en mi pueblo sabe lo que son las latitas porque hemos luchado contra el fracking desde hace años”.

Aunque su poesía aborda temas dolorosos, la autora rechaza la idea de escribir para provocar incomodidad.

“No busco incomodar. Busco nombrar lo que muchas veces permanece en silencio”.

Ese silencio, señala, ha marcado de forma histórica a las mujeres, a los pueblos indígenas y a las comunidades afrodescendientes. Su experiencia como defensora del territorio también nutre esa escritura.

“He escuchado muchas historias de lucha y todo eso está dentro del libro”.

En sus presentaciones públicas ha encontrado una recepción marcada por la curiosidad del público hacia las lenguas originarias.

“Hay curiosidad por escuchar otros sonidos y eso me parece importante”.

Para Sánchez, recuperar las lenguas indígenas también implica recuperar una relación espiritual con la palabra.

“Mis abuelos entendían el lenguaje como una herramienta sagrada. La palabra servía para sanar, invocar la lluvia y acompañar rituales”.

Ese legado ancestral conecta con su propia escritura. Al preguntarle si la poesía también puede sanar, responde desde la esperanza.

“Quiero pensar que sí. Que alguien puede leer un poema y sentir alivio, sanar heridas ancestrales o reconocer experiencias propias”.

En encuentros con lectores ha vivido momentos que confirman esa posibilidad.

“Muchas personas me dicen que encontraron un poema que parecía escrito para ellas. Eso es maravilloso”.

La participación de la autora en espacios como la Fiesta del Libro y la Rosa representa una oportunidad para visibilizar lenguas que históricamente han sido silenciadas.

“Es importante que los sonidos de los pueblos vuelvan a ocupar su lugar en el planeta”.

Frente a un contexto marcado por crisis climática, violencia y desigualdad, Sánchez considera que la poesía puede abrir caminos distintos.

“Nos hace falta más luz en nuestras palabras y en nuestras acciones”.

Si tuviera que resumir Lutitas durmientes en una sola frase, la autora lo define con claridad: “Es un libro de poesía con palabras de sanación que conectan con el alma”.

Mientras trabaja en nuevos proyectos, Mikeas Sánchez mantiene una convicción: la poesía sigue siendo una forma de resistencia, memoria y esperanza colectiva.

Foto: Especial.