Macabro celebra 25 años entre oscuridad, brujas y cine de terror
El festival arrancó en el Teatro de la Ciudad de México Esperanza Iris con una programación que reúne estrenos internacionales, cine latinoamericano y distintas sedes, y abrió su edición con Gaua, del director vasco Paul Urkijo Alijo
El pasado 12 de agosto arrancó la edición número 25° del Festival Internacional de Cine de Horror de la Ciudad de México, Macabro, con una noche marcada por la oscuridad, el misterio y la presencia de los llamados hijos de la noche, reunidos para celebrar un cuarto de siglo de uno de los encuentros cinematográficos dedicados al terror con mayor tradición en México.
El Teatro de la Ciudad de México Esperanza Iris se convirtió en el escenario de apertura de esta edición, que promete una nueva experiencia para los amantes del género. Durante la ceremonia, Edna Campos Torres, directora del festival, anunció algunas de las sorpresas que integran la programación de este año, con más de 24 estrenos internacionales y una selección de películas latinoamericanas.
Entre los títulos que forman parte de la programación destacan L'Eritage, de Francia; Carnival Carnage, de Italia, y Casa 12, de México, propuestas que amplían el recorrido de Macabro por distintas vertientes del cine de horror contemporáneo.
La celebración también se extenderá a diversas sedes de la capital, entre ellas la Cineteca Nacional, el Panteón Museo de San Fernando y el Cinematógrafo del Chopo, espacios que permitirán que la experiencia del festival se desplace por distintos puntos de la Ciudad de México.
Una noche de brujas en el siglo XVII
La jornada inaugural cerró con la proyección de Gaua, del director vasco Paul Urkijo Alijo, una película de terror folclórico que propone una mirada distinta al mito de las brujas y sitúa su historia en el siglo XVII.
Hablada completamente en euskera, la cinta presenta una sociedad en la que las mujeres encuentran en la noche un espacio de refugio y libertad. Entre mitos, relatos y creencias, la película construye un universo onírico en el que el silencio nocturno adquiere una dimensión propia y las palabras pueden convertirse en hechizos capaces de condenar.
Gaua explora el origen de los verdaderos demonios a través de una fábula donde los personajes encuentran una forma de liberación mediante un aquelarre de sentimientos profundos y primitivos. La noche se transforma así en territorio de resistencia, miedo y descubrimiento.
Con esta combinación de cine internacional, propuestas latinoamericanas, folclor, oscuridad y nuevas miradas sobre el género, Macabro inicia la celebración de sus 25 años con una programación que mantiene vivo su vínculo con los espectadores del horror.
Larga vida a Macabro.
Texto y foto: Juan Carlos Hernández.