La poesía es uno de esos equilibrios que permite tener esperanza para esta barbarie: Antonio Salinas
El poeta dialoga con estudiantes de sociología sobre el papel de la literatura frente a la desaparición, el narcotráfico y la descomposición social.
El poeta acapulqueño Antonio Salinas sostuvo un encuentro con estudiantes de la Universidad Autónoma de Guerrero durante la presentación de su libro El oficio de la pérdida, un poemario que aborda, desde la escritura lírica, las heridas sociales provocadas por la violencia y las desapariciones en México.
La actividad se llevó a cabo en la biblioteca de la Escuela Superior de Sociología, en Acapulco, y reunió a estudiantes universitarios en dos sesiones realizadas por la mañana y por la tarde. Durante el encuentro, el autor planteó que la creación artística implica una responsabilidad ética y estética frente a la realidad social.
“Uno tiene un compromiso ético y estético con la sociedad y de alguna manera esta es una forma de retribuir con ese granito de arena”, expresó el poeta al inicio de su intervención, al subrayar que tanto el arte como las disciplinas sociales —como la sociología— aportan herramientas para comprender y enfrentar los comportamientos colectivos en contextos de crisis.
Publicado por Ícaro Ediciones, el libro fue acompañado en su presentación por Grecia López Betancourt y Jennifer López Gómez, quienes compartieron reflexiones sobre el proceso editorial y la relevancia del poemario en el contexto actual.
Durante el diálogo con el público universitario, Salinas explicó que el título del libro alude a una metáfora sobre la escritura como una labor que, aunque no genera beneficios materiales, sí produce sentido y esperanza. En ese marco, consideró que la literatura no puede permanecer ajena a fenómenos como las desapariciones o el narcotráfico.
“Uno escribe porque está inconforme con el momento histórico que le toca vivir. No se pueden hacer oídos sordos a la realidad”, afirmó, al señalar que la poesía también busca aportar una mirada crítica sobre los procesos sociales que atraviesa el país.
El poeta también reflexionó sobre la normalización de la violencia en el puerto y la necesidad de que el arte funcione como un contrapeso frente a la barbarie. “Estoy convencido de que la poesía y la literatura son uno de esos equilibrios que permiten tener esperanzas frente a esta realidad. Si no existieran las artes o si los jóvenes no asumieran un papel activo en la universidad, la barbarie social sería descomunal”, señaló.
En el intercambio con los estudiantes surgieron preguntas sobre el papel del escritor en la era digital y la influencia de las redes sociales en el ámbito literario. Salinas se mostró crítico frente a prácticas que priorizan la visibilidad o el reconocimiento personal sobre el trabajo con los lectores y el texto.
“Yo voy más por el escritor que se ocupa de sus lectores y de su obra, no por el que busca alimentar su egolatría”, comentó, al advertir que la masificación de las redes sociales también ha desvirtuado, en algunos casos, el oficio de escribir.
Respecto a su proceso creativo, el autor explicó que la escritura se construye a partir de la observación, la investigación y el registro constante de ideas. “Es como un método científico: uno observa, toma apuntes y cuando se sienta a escribir ya tiene cosas que decir”, indicó, al recordar la conocida máxima literaria que recomienda que la inspiración “encuentre al escritor trabajando”.
Hacia el cierre del encuentro, el poeta abordó el impacto de la violencia en la vida cotidiana de la ciudad. Señaló que fenómenos como el secuestro, que antes parecían ligados a ciertos sectores sociales, hoy atraviesan distintos estratos y ámbitos, incluso dentro de las universidades.
“Ya no podemos pensar que es algo ajeno a nosotros o que no nos va a pasar”, concluyó, al insistir en que la literatura puede convertirse en una herramienta de memoria y reflexión frente a las realidades que marcan el presente del país.