La OFA anuncia su segunda temporada de conciertos bajo el signo de las tradiciones
“Tradiciones” llevará a la Filarmónica de Acapulco de la música mexicana a las raíces guerrerenses y los repertorios románticos.
La Orquesta Filarmónica de Acapulco (OFA) presentó su segunda temporada de conciertos 2026, titulada “Tradiciones”, durante un encuentro realizado en el auditorio Juan García Jiménez del Centro Cultural Acapulco, donde directivos y músicos dieron a conocer parte del programa que comenzará el próximo 27 de agosto con un concierto dedicado a las “Tradiciones Románticas” en el Salón Jaguar del Hotel Playa Suites Acapulco.
La nueva temporada busca recorrer distintas formas de entender la tradición a través de la música: desde los repertorios románticos y mexicanos hasta las expresiones festivas, literarias y teatrales. La propuesta, de acuerdo con lo expuesto durante la presentación, parte de la idea de que la música constituye una memoria viva capaz de conectar territorios, generaciones y expresiones culturales.
La temporada “Tradiciones” pretende poner en diálogo diferentes momentos de la historia musical. En la presentación se explicó que la tradición no debe entenderse como una expresión estática, sino como un proceso de transformación en el que intervienen la religión, la sociedad, los territorios y las distintas formas de expresión de cada comunidad.
En ese recorrido tendrá un lugar importante la música mexicana y, de manera particular, la música de Guerrero, con obras y arreglos que buscan recuperar sonidos vinculados con las fiestas, las comunidades indígenas y las celebraciones populares. La intención es que el repertorio permita reconocer la riqueza de las expresiones musicales del estado y su relación con otras tradiciones de México.
El director artístico de la OFA, Bartholomeus Henri Van de Velde, subrayó durante la presentación la importancia de acercar al público tanto las obras de grandes compositores como la creación de autores contemporáneos. En ese sentido, mencionó la necesidad de abrir espacios para compositores guerrerenses y de incorporar nuevas obras al repertorio de la agrupación.
“La música o la vida sin música es un gran error”, expresó el director al referirse al papel que tiene la música dentro de una sociedad y a la responsabilidad de la orquesta de formar públicos.
Un disco que recupera sonidos
Otro de los anuncios fue la conclusión de la novena producción discográfica de la Orquesta Filarmónica de Acapulco, “Colores que transforman”, volumen 2, proyecto que, de acuerdo con lo explicado por el maestro arreglista guerrerense Roberto Carvajal, requirió distintas etapas de investigación, selección de repertorio, arreglos, grabación y edición.
La producción involucró a más de un centenar de personas y busca construir una lectura musical de diferentes procesos históricos. Entre los elementos abordados se encuentran instrumentos y sonoridades vinculados con las tradiciones musicales de México, Cuba y otras regiones.
Uno de los segmentos explicados durante la presentación se concentra en la evolución del danzón y sus transformaciones al llegar a México. Se habló de los formatos instrumentales utilizados originalmente en Cuba y de la posterior incorporación de elementos de las grandes bandas, así como de la influencia del mambo y otros ritmos que transformaron el género.
La intención del disco, señaló, es mostrar que las tradiciones musicales no permanecen intactas: viajan, se mezclan, incorporan nuevos instrumentos y adquieren significados distintos en cada territorio.
Britania y la música de los años setenta
La segunda temporada también contempla una gira de la OFA junto con el quinteto Britania, en un programa sinfónico dedicado a canciones de las décadas de 1970 y 1980.
La propuesta buscará llevar al formato orquestal algunos de los temas que marcaron a varias generaciones y que, con el paso del tiempo, se han convertido en parte de la memoria musical colectiva.
El repertorio de “Tradiciones” también incluirá música romántica y obras vinculadas con compositores como Brahms, además de otras piezas que permitirán establecer un recorrido entre la tradición europea, la música mexicana y las expresiones musicales de Guerrero.
La presentación insistió en que el público ocupa un lugar central dentro del proyecto. Para la dirección de la OFA, el trabajo artístico no termina en el escenario: también implica administración, producción, investigación, creación de repertorios y formación de nuevos públicos.
El reto de las cifras: 16 mil asistentes y un salón de 300 o 400 personas
Hay, sin embargo, un punto de las cifras presentadas que merece una explicación más precisa. La OFA informó que durante su primera temporada realizó 26 conciertos y alcanzó cerca de 16 mil asistentes, cifra que arrojaría un promedio aproximado de 615 personas por concierto.
El problema aparece al contrastar ese promedio con los espacios donde se realizaron varias de las presentaciones, particularmente el Salón Jaguar del Hotel Playa Suites Acapulco. L apropia Orquesta ha reportado sus conciertos en ese recinto con más de 300 o 400 asistentes; incluso, una publicación especializada en espacios para eventos señala una capacidad de alrededor de 280 personas en montaje tipo auditorio.
La propia cobertura de conciertos recientes muestra cifras que rondan las 300 personas en el Salón Jaguar.
Por ello, las cifras globales anunciadas por la orquesta no necesariamente son imposibles si se contabilizaron presentaciones en otros municipios, espacios con mayor aforo, actividades especiales o públicos acumulados de manera distinta, pero sí requieren un desglose que permita saber cómo se llegó a los 16 mil asistentes.
Si los 26 conciertos hubieran tenido únicamente un aforo cercano a 300 o 400 personas, el resultado sería considerablemente menor. A razón de 400 asistentes por función, por ejemplo, se alcanzarían 10 mil 400 personas en 26 conciertos; para llegar a 16 mil habría que promediar alrededor de 615 asistentes por presentación.
La observación no resta valor al trabajo de la Filarmónica ni a la importancia de ampliar su presencia en Guerrero. Por el contrario, transparentar el número de conciertos, sedes, aforos y asistentes por presentación fortalecería el anuncio de la temporada y permitiría dimensionar con mayor precisión el alcance real de la OFA. En una institución pública dedicada a acercar la música sinfónica a la población, la claridad de esos indicadores resulta tan importante como la calidad de los conciertos.
Foto: Archivo.