La música como territorio de cuidado: voces por la infancia frente al entorno digital
El debate sobre derechos de niñas y niños interpela a la industria musical y su vínculo con redes sociales
En el marco del Día del Niño y la Niña, especialistas de CETYS Universidad colocan en el centro una discusión que atraviesa a la cultura musical: la protección de los derechos de la infancia en entornos digitales donde circulan imágenes, sonidos y contenidos sin control. La advertencia impacta a una industria que encuentra en plataformas sociales uno de sus principales canales de difusión.
La Dra. Amanda Real Beltrán y la Mtra. Nathalie Canizales Reyes señalan que la difusión de fotografías o videos sin consentimiento, con intención de exhibir o ridiculizar, vulnera derechos como la intimidad, el honor y la propia imagen. En el ecosistema musical, donde audios, clips y fragmentos se transforman en tendencias, esta problemática adquiere una dimensión cultural.
El señalamiento se inscribe en un marco internacional ligado al Día Mundial de la Infancia, que remite a la Convención sobre los Derechos del Niño. Estos instrumentos establecen la obligación de proteger la dignidad y la integridad de niñas, niños y adolescentes, principios que entran en tensión con prácticas de exposición digital.
Dentro de la música, el uso de fragmentos virales, retos coreográficos y memes construye narrativas que involucran a públicos jóvenes. En ese flujo, el bullying digital aparece como una forma de violencia que trasciende el ámbito escolar y se integra a dinámicas de consumo cultural. La circulación de contenidos que utilizan la imagen de menores sin autorización refleja un problema estructural que conecta entretenimiento y responsabilidad social.
Datos del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia indican que más de la mitad de niñas, niños y adolescentes acceden a internet sin supervisión. A su vez, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos advierte que el uso de dispositivos móviles amplía la exposición a riesgos digitales. Este escenario impacta a la música como industria que depende de la viralidad.
Desde el ámbito jurídico, la Suprema Corte de Justicia de la Nación reconoce que el derecho a la propia imagen incluye voz, cuerpo y rasgos de identidad. En plataformas donde la música funciona como vehículo de circulación de contenidos, esta protección adquiere una dimensión crítica frente a prácticas como deepfakes, ediciones y montajes.
El principio del interés superior de la niñez establece que cualquier forma de violencia digital requiere atención prioritaria. En la industria musical, esto implica revisar la relación entre creación, difusión y audiencias, así como el papel de artistas, sellos y plataformas en la construcción de entornos seguros.
La discusión apunta hacia una responsabilidad compartida. Instituciones educativas, familias y agentes culturales participan en la formación de una cultura de respeto. En ese cruce, la música se presenta como un espacio de influencia que puede reforzar valores de convivencia y cuidado en un entorno digital marcado por la exposición constante.
Foto: Especial.