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José Dimayuga, dramaturgo de la vida porteña y las disidencias

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La FILA 2026 rendirá homenaje al autor de Afectuosamente, su comadre y sumará su nombre al Premio Municipal de Literatura en dramaturgia

El dramaturgo guerrerense José Dimayuga dejó una de las obras teatrales más singulares sobre la vida cotidiana en Acapulco. Nacido en 1960 en Tierra Colorada, cabecera municipal de Juan R. Escudero, construyó una trayectoria marcada por el humor, el melodrama, la ironía y los personajes marginados que habitan los márgenes sociales y afectivos del puerto.

La Feria Internacional del Libro de Acapulco 2026 realizará la inauguración oficial de la FILA, en su edición décima edición con un homenaje a José Dimayuga. Su nombre será incorporado al Premio Municipal de Literatura en la categoría de dramaturgia.

Hijo de Claudia Dimayuga Rodríguez y Arturo Castañeda Orduño, José Castañeda Dimayuga estudió Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. En la capital del país se formó en el taller de dramaturgia de Hugo Argüelles y compartió generación con escritores y artistas ligados a la escena cultural de los años ochenta.

Entre sus amistades cercanas figuraron el fotógrafo Oscar Sánchez y el escritor Rubén Fisher, quien lo recordó como un creador “de sonrisa franca y espíritu juguetón”. Dimayuga también ejerció como profesor de primaria antes de dedicarse de lleno a la escritura teatral, el cuento y la novela.

Su obra más representativa fue Afectuosamente, su comadre, ganadora del Premio Nacional de Dramaturgia convocado por la Universidad Autónoma de Nuevo León en 1992. La pieza retrata la vida popular de Acapulco a través del melodrama y el humor. La obra llegó a escena en 1993 bajo la dirección de Tito Vasconcelos, con actuaciones de Mónica Serna y Maya Ramos, y alcanzó cien representaciones.

La puesta en escena dio origen al personaje de “Vicky la Diabla”, creado por Tito Vasconcelos, y obtuvo mención especial en el VI Concurso Internacional de Obras Teatrales del Tercer Mundo del ITI UNESCO en Venezuela. Años después, el escritor Luis Zapata llevó la historia al cine con actuaciones de Enock Rodríguez y Malena Steiner.

La dramaturga y crítica Estela Leñero definió esa obra como uno de los retratos más sólidos del Acapulco popular y de los personajes mexicanos atravesados por la soledad y el abandono social.

La producción teatral de Dimayuga incluyó títulos como País de sensibles, primer lugar del Concurso Nacional de Teatro de la SOGEM en 1994; Una mujer de tantas, distinguida con mención especial en 1995; y Hotel Pacífico, ganadora del Encuentro de Teatro en Chilpancingo en 1996. También escribió Luna en Piscis, Pacífico violento, La última pasión de Antonio Garbo, Las órdenes del corazón y La forma exacta de percibir las cosas.

Además de dramaturgo, fue ensayista, traductor y narrador. Publicó la novela ¿Y qué fue de Bonita Malacón? y el libro La hora de los mosquitos y otros bichos dramáticos, editado por Desliz Ediciones en 2014. Sus textos aparecieron en revistas como Marginalia, La Guillotina y La iguana del ojete.

Dimayuga fue becario del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Guerrero, integrante del Sistema Nacional de Creadores de Arte desde 2007 y recibió el Premio Estatal al Mérito Civil Juan Ruiz de Alarcón en 2010. También coordinó el Festival de Cine Lésbico Gay Mexicano Nuevas Miradas, Nuevos Ámbitos en Acapulco y dirigió la octava edición del Festival Internacional La Nao.

Su figura quedó ligada a los espacios culturales y cafés del Centro Histórico de Acapulco y de la Ciudad de México. Amigos y colegas lo recuerdan por su humor ácido, su cercanía con escritores jóvenes y su defensa de las diversidades sexuales dentro de la cultura mexicana.

José Dimayuga falleció en noviembre de 2017 en Chilpancingo, a causa de una neumonía. Tenía 57 años. Fue velado en su casa de Tierra Colorada, lugar al que llamaba “Palma Gorda”, y sepultado al día siguiente entre familiares, amistades y colaboradores.

A casi una década de su muerte, su obra permanece fuera de circulación en librerías y muchos de sus títulos son difíciles de conseguir. Pese a ello, sus personajes, diálogos y retratos del puerto continúan presentes en la memoria teatral de Guerrero y en las generaciones que encontraron en sus textos una mirada crítica sobre el deseo, la marginalidad y la vida popular mexicana.

Foto: Miguel Benítez.