Inteligencia artificial y mente humana: expertos advierten cambios en la forma de aprender
Especialista señala que el uso creciente de herramientas de IA está modificando la memoria, la atención y el pensamiento crítico, al desplazar el aprendizaje basado en la memorización hacia el acceso inmediato a la información
El avance de la inteligencia artificial está transformando la manera en que las personas adquieren conocimiento, procesan información y desarrollan habilidades cognitivas. De acuerdo con el especialista Daniel Álvarez Núñez, coordinador de la Maestría en Psicología y Neuropsicología de CETYS Universidad, uno de los cambios más significativos se observa en la forma en que se construye el aprendizaje.
Según el académico, la educación ha pasado de un modelo centrado en la memorización a otro basado en el acceso rápido a la información. “Antes el aprendizaje implicaba recordar datos; hoy se trata más de saber dónde encontrarlos o qué herramienta utilizar para comprenderlos”, explicó.
Sin embargo, el especialista advirtió que esta facilidad puede derivar en un conocimiento superficial si no se acompaña de procesos de análisis más profundos. La inteligencia artificial, señaló, es capaz de generar resúmenes o explicaciones inmediatas, pero existe el riesgo de que los usuarios se queden únicamente con una visión general sin profundizar en el tema.
Otro de los efectos potenciales se relaciona con la atención y la concentración. La disponibilidad de respuestas casi instantáneas puede modificar la manera en que las personas sostienen su enfoque en una tarea. “Antes implicaba buscar información, leer distintas fuentes y analizarlas; ahora todo ocurre en menos tiempo, lo que podría reducir la capacidad de mantener periodos prolongados de concentración”, indicó.
En el caso de la memoria, el investigador destacó que se observa un desplazamiento hacia un uso más funcional: en lugar de recordar contenidos específicos, las personas tienden a recordar dónde se encuentra la información o qué herramienta digital permite acceder a ella.
El mayor riesgo, advirtió, aparece cuando estas tecnologías sustituyen el razonamiento propio. Si los usuarios aceptan una respuesta generada por inteligencia artificial sin contrastarla con otras fuentes o sin cuestionarla, el pensamiento crítico puede debilitarse, especialmente en contextos educativos.
Frente a este escenario, el especialista recomienda utilizar la inteligencia artificial como un apoyo y no como un reemplazo del proceso cognitivo. Entre las estrategias sugeridas destacan emplearla para organizar ideas o introducirse a un tema, verificar la información en fuentes confiables y fomentar la reflexión y el cuestionamiento sobre los resultados obtenidos.
“El reto no es evitar estas herramientas, sino aprender a integrarlas de manera responsable. Lo importante es que la inteligencia artificial potencie nuestra capacidad de pensar, no que la sustituya”, concluyó Álvarez Núñez.
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