El Tequila rosado: así es cómo la ciencia entra en tu copa
Con ciencia e innovación se ha logrado esta bebida, que además de deleitar paladares, conquista con su tono vibrante y sofisticado.
¿Sabías que una bebida tan tradicional como el Tequila puede transformarse en una experiencia visual completamente nueva? ¡Así es! Hoy existe el tequila rosado, una bebida que, además de deleitar el paladar, conquista con su tono vibrante y sofisticado. ¿Cómo se logra esto? Con ciencia, innovación y un toque de Jamaica.
Tequila rosado
Durante mi tesis de licenciatura en la Universidad Autónoma de Guadalajara, investigue la química detrás del Tequila rosado. Este estudio se realizó en colaboración con el Consejo Regulador del Tequila (CRT), quien apoyó con muestras de productos infusionados con flores de Jamaica y reposados en barricas de vino.
Primero lo importante: el Tequila rosado no es una nueva clase de Tequila, sino un Tequila 100% agave clase blanco al que se le ha aplicado un tratamiento adicional para realzar su color, aroma y cuerpo. Estudios realizados por el CRT han confirmado que conserva su “huella isotópica”, es decir, mantiene la firma química de un Tequila 100% agave.
La química de las bebidas
¿Y cómo se investiga su color? Se aplica una técnica llamada voltamperometría de pulso diferencial, que permite observar cómo reaccionan los componentes químicos del tequila ante estímulos eléctricos. Esto ayuda a identificar compuestos naturales como flavonoides, antocianinas y taninos, provenientes de las flores o de la madera de las barricas. Con esta información, se puede construir a lo que se llama “huella electroquímica” del Tequila rosado.
Este tipo de análisis abre la puerta al desarrollo de tecnologías como las “lenguas electrónicas”, dispositivos que podrán evaluar sabor, aroma y calidad de forma precisa.
¡Así es como la ciencia entra en tu copa!
Este trabajo forma parte de mi Tesis y una línea de investigación más amplia del grupo, que este mismo año también publicó un análisis completo del Tequila 100% agave cristalino. En ambos casos, la electroquímica y la quimiometría permiten comprender cómo las bebidas que consumimos pueden ser innovadoras sin perder su calidad.
Porque el tequila no tiene químicos, tiene química.
Por Camila S. Gómez-Navarro.
Foto: Especial.