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Convierten el Senado de Xicoténcatl en un escenario para el jazz contemporáneo

desafiosonoro

El baterista y compositor Adrián Oropeza celebró 16 años de trayectoria con un concierto que fusionó tradición, experimentación y nuevas sonoridades del jazz mexicano

El histórico recinto del Senado de Xicoténcatl fue escenario, el pasado miércoles 1 de julio, de la presentación de Desafío Sonoro: un concierto a cuatro tiempos, el más reciente proyecto del baterista y compositor Adrián Oropeza, quien celebró 16 años de trayectoria artística con una propuesta que reafirma su lugar dentro de la escena del jazz contemporáneo en México.

Acompañado por Daniel Vadillo en el piano, Miguel "Chuk" Rodríguez en el bajo eléctrico y Paco Herrejón en la guitarra eléctrica, Oropeza ofreció un recorrido musical construido a partir de composiciones originales y nuevas lecturas del repertorio tradicional mexicano, en una experiencia donde la improvisación, la exploración sonora y la sensibilidad interpretativa dialogaron constantemente.

Desafío Sonoro nace como una reflexión sobre la inmensidad del universo, la belleza del mundo y los contrastes que acompañan la existencia humana. El proyecto plantea una metáfora sobre el acto de vivir, crecer y enfrentar los desafíos cotidianos, convirtiendo la contemplación del entorno en una búsqueda de respuestas sobre el ser y la creatividad.

La producción incorpora una instrumentación poco habitual dentro del formato clásico del jazz al integrar bajo eléctrico, guitarra eléctrica y recursos electrónicos junto con el piano y la batería, ampliando las posibilidades tímbricas del cuarteto y construyendo una propuesta fresca, intensa e innovadora.

Más que un álbum, Desafío Sonoro representa también una postura artística frente a los cambios de la realidad contemporánea. Romper esquemas, adaptarse a nuevos contextos, mantener viva la creación musical y continuar creyendo en el poder del arte son algunos de los ejes que atraviesan esta producción.

Durante el concierto, el público disfrutó de un programa conformado por las piezas Matinal, Coincidencias, Amaneceres, Sol de Otoño y Desafío, todas de la autoría de Adrián Oropeza, además de las reinterpretaciones de Saguinita, son del Istmo de Tehuantepec, y Peregrina, del compositor yucateco Ricardo Palmerín.

Cada interpretación permitió apreciar el diálogo entre los integrantes del cuarteto, quienes combinaron precisión técnica, libertad improvisatoria y un lenguaje contemporáneo que mantiene como punto de partida la riqueza del cancionero mexicano.

Foto: Tomado de Instagram