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Celebran a las lenguas maternas a través de la escucha y el reconocimiento de la belleza de su sonoridad

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Con actividades en la explanada del Museo Nacional de Antropología, que albergó la instalación sonora “Ni Xochitl, Ni Yolotl. Esta flor, este corazón”, como parte de la conmemoración del Día Internacional de la Lengua Materna.

En el marco del Día Internacional de la Lengua Materna, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México inauguró en la explanada exterior del Museo Nacional de Antropología la instalación sonora Ni Xochitl, Ni Yolotl. Esta flor, este corazón, una propuesta artística que invita a reconocer la diversidad lingüística del país desde la escucha y la experiencia sensorial.

Durante la apertura, la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, subrayó que esta conmemoración representa “una gran oportunidad para que todas y todos los mexicanos reconozcan la diversidad lingüística, no solo como un dato estadístico, sino a través de la escucha, de la maravilla y la belleza de cada una de las lenguas y su sonoridad”.

“La lengua es patrimonio vivo”, afirmó la funcionaria, al destacar que cada idioma encierra una cosmogonía propia, una forma de comprender el tiempo, la naturaleza y la organización comunitaria. Asimismo, advirtió que la pérdida de una lengua implica la desaparición de una visión única del mundo cultivada por generaciones.

La jornada forma parte de una programación nacional impulsada por la Secretaría de Cultura, a través de la Dirección General de Circuitos y Festivales, en colaboración con el Instituto Nacional de Antropología e Historia, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, la Fonoteca Nacional y el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), entre otras instancias.

Una experiencia sonora en 24 lenguas

La pieza central del programa es una obra auditiva cuadrafónica creada por el compositor mexicano Antonio Fernández Ros, a partir de registros del acervo de la Fonoteca Nacional. La instalación recupera grabaciones en 24 lenguas originarias —entre ellas chichimeco, chinanteco, mayo, totonaco, mazateco, purépecha, wixárika, náhuatl, maya, otomí y zapoteco— resaltando su musicalidad, riqueza acústica y profundidad expresiva.

El director de la Fonoteca Nacional, Francisco Rivas, destacó que cada lengua es un archivo vivo del patrimonio cultural, un repositorio ancestral de la manera en que las comunidades han nombrado y comprendido el mundo.

El título de la instalación retoma la metáfora náhuatl que vincula xochitl (flor, voz, canto, poesía) con yollotl (corazón), como expresión profunda y sincera del ser. Así, la obra propone un acercamiento a las lenguas desde la sensorialidad y la contemplación.

Acción poética y memoria viva

En paralelo, se desarrolla una intervención poética y performática que obsequia al público flores elaboradas en totomoxtle por la artesana nahua Ángela Marcos, acompañadas de tarjetas con poemas en lenguas originarias y su traducción al español.

Los textos pertenecen a las y los poetas Mikeas Sanchez, Celerina Sanchez, Rubi Huerta Norberto, Juana Karen Penate Montejo y Mardonio Carballo —quien coordina la acción—, invitando a conectar con la potencia metafórica de las voces originarias.

Mientras el público escucha la instalación, estudiantes de las Escuelas Nacionales de Danza Folklórica y de Danza Nellie y Gloria Campobello, caracterizados con vestuario negro y máscaras de colibrí, entregan las flores y los poemas, reforzando el carácter simbólico del acto.

La intervención se realizó los días 21 y 22 de febrero de 2026, en la explanada del Museo Nacional de Antropología, como un recordatorio de que las lenguas maternas no solo se preservan en archivos o estadísticas, sino en la escucha, la práctica y el reconocimiento cotidiano de su belleza.

Foto: Cortesía | Gloria Minauro-Isoptica