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Bullying infantil persiste en México y enciende alerta por salud mental de niñas y niños

Bullying infantil

Especialista de CETYS advierte que el acoso escolar afecta a víctimas, agresores y testigos, y llama a reforzar la prevención desde la familia y las escuelas

Aunque en los últimos años se han impulsado estrategias para prevenir el acoso escolar, el bullying continúa como una de las problemáticas que más preocupa en México por sus efectos en la salud mental de niñas, niños y adolescentes.

De acuerdo con estudios recientes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México se mantiene entre los países con mayores índices de acoso escolar a nivel mundial, un escenario que sigue impactando el bienestar emocional y el desarrollo integral de la niñez.

La doctora Daniela Díaz Flores, coordinadora de la Licenciatura en Psicología Infantil de CETYS Universidad Campus Mexicali, explicó que el bullying no solo afecta a quienes reciben las agresiones, sino también a quienes las ejercen y a quienes observan sin intervenir.

“Todos se vuelven parte del problema cuando no se actúa”, señaló la especialista.

Indicó que uno de los factores que agravan esta situación es la falta de supervisión y acompañamiento por parte de adultos en los entornos familiar y escolar. Advirtió que prácticas normalizadas como burlas o bromas pesadas pueden escalar hacia formas de violencia que vulneran la dignidad de los menores.

A ello se suma el impacto del entorno digital, donde el acoso puede extenderse a redes sociales y convertirse en ciberbullying, una forma de violencia constante que puede ocurrir en cualquier momento del día.

Entre las principales señales de alerta, Díaz Flores mencionó cambios de comportamiento como aislamiento, pérdida de interés en actividades cotidianas, alteraciones en el sueño o la alimentación, bajo rendimiento escolar y manifestaciones de ansiedad o tristeza. En casos graves, agregó, pueden presentarse autolesiones o afectaciones físicas derivadas del estrés prolongado.

La especialista explicó que estas experiencias repercuten en la autoestima, la salud mental y el desarrollo emocional de niñas, niños y adolescentes, quienes pueden enfrentar ansiedad, depresión, dificultades para relacionarse y una sensación permanente de inseguridad.

Frente a este panorama, subrayó la importancia de una intervención oportuna basada en la escucha, el acompañamiento y la atención profesional. También destacó que la respuesta debe involucrar a todos los actores relacionados con el problema.

“Es fundamental trabajar en la prevención y en la salud mental. Esto implica enseñar a manejar emociones, fomentar el respeto y la tolerancia, además de brindar herramientas para reconocer situaciones de riesgo, poner límites y acudir con un adulto”, expresó.

La académica concluyó que garantizar el bienestar emocional de la infancia requiere un esfuerzo conjunto entre familias, escuelas y sociedad, al considerar que la salud mental es una pieza clave para el desarrollo presente y futuro de las nuevas generaciones.

Foto: Especial.