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Areli Kun deshilvana el patriarcado desde el arte textil y la memoria colectiva

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La artista presenta Cartografías de la violencia: Ejercicios para deshilar el tejido patriarcal en San Luis Potosí con una muestra construida desde el territorio, el cuerpo y el trabajo comunitario

La artista Areli Kun inaugura la exposición Cartografías de la violencia: Ejercicios para deshilar el tejido patriarcal el miércoles 13 de mayo de 2026, a las 19:00 horas, en la Galería 3 del Centro de Difusión Cultural del IPBA “Raúl Gamboa”, en San Luis Potosí. La muestra reúne instalaciones, textiles, fotografía, archivo, performance y procesos colectivos construidos alrededor de las violencias que atraviesan el sistema patriarcal.

En entrevista con Página Zero, comentó que el origen del proyecto se remonta a sus años de formación en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, dentro de la licenciatura en Arte Contemporáneo. Desde entonces, Areli Kun comenzó una investigación centrada en las masculinidades hegemónicas y en las formas en que los ordenamientos patriarcales impactan la vida de hombres y mujeres dentro de distintos contextos sociales.

La artista inició el trabajo desde su núcleo familiar y extendió la investigación hacia personas de su colonia, colectivos de jóvenes vinculados con bailes sonideros y mujeres campesinas de comunidades zacatecanas de donde proviene parte de su familia. Entre los temas que atraviesan la exposición aparecen los matrimonios forzados, la explotación laboral, las violencias de género y las dinámicas de exclusión social presentes en varias regiones del país.

Para Areli Kun, “cartografiar la violencia” significa mapear los espacios y territorios donde esas experiencias se manifiestan. La artista sostiene que el sistema patriarcal atraviesa todas las comunidades y se reproduce tanto en ciudades como en zonas rurales. Su interés se concentra en los contextos que conoce de forma directa: colonias urbanas marginadas, periferias industriales y poblados atravesados por precariedad y violencia estructural.

La exposición plantea una relación entre cuerpo, territorio y memoria colectiva. Muchas piezas nacieron a partir de relatos de sus abuelos y de conversaciones con integrantes de su familia, vecinos, jóvenes de pandillas y mujeres campesinas. El recorrido expositivo se organiza alrededor de núcleos temáticos relacionados con el archivo, la materialidad textil, las masculinidades y los sistemas de poder.

El textil ocupa un lugar central dentro de la muestra. Bordado, tejido e intervención sobre fotografía funcionan como herramientas para pensar el cuerpo y las estructuras patriarcales. Kun también incorpora instalaciones de gran formato y piezas performáticas donde interpreta personajes masculinos para evidenciar discursos y conductas asociadas con la violencia de género.

De acuerdo con la artista, una de las obras más complejas de realizar fue una instalación tejida junto con jóvenes de colonias marginadas vinculados con pandillas y trabajos industriales. El proceso implicó organizar encuentros colectivos en espacios públicos, adaptarse a los horarios laborales de los participantes y enseñar técnicas de tejido a grupos numerosos. La pieza alcanzó dimensiones de más de tres metros y se convirtió en uno de los ejes centrales de la exposición.

Areli Kun considera que una obra concluye cuando ya no encuentra nuevas posibilidades de transformación. Algunas piezas de esta muestra evolucionaron durante años y crecieron junto con la investigación y la incorporación de nuevas voces al proceso colectivo.

La artista busca provocar reflexión sobre los efectos del sistema patriarcal en todas las personas. Aunque reconoce que la violencia golpea con fuerza los cuerpos de las mujeres, también señala cómo ciertos modelos de masculinidad producen daño dentro de comunidades atravesadas por explotación laboral, adicciones, marginación y violencia criminal.

Desde su experiencia, el arte puede abrir espacios de cuestionamiento frente a conductas normalizadas. Durante los talleres y encuentros colectivos que desarrolló con jóvenes de colonias populares, observó cómo surgían conversaciones sobre machismo, violencia doméstica y relaciones de poder. Para la artista, esos diálogos representan pequeñas fracturas dentro de estructuras sociales arraigadas.

Kun sostiene que el arte contemporáneo posee una responsabilidad política y social. Considera que las obras deben dialogar con el contexto histórico y con las problemáticas presentes en la vida cotidiana. Su trabajo se aleja de una idea ornamental del arte y se vincula con temas como violencia organizada, explotación laboral, desigualdad económica y exclusión territorial.

Dentro de la muestra también aparece una reflexión sobre el territorio y las condiciones materiales de vida. La artista observa cómo las colonias urbanas marginadas reciben menos recursos, padecen carencias de infraestructura y concentran distintas formas de violencia institucional. En ese sentido, la exposición busca visibilizar cuerpos y comunidades que suelen permanecer fuera de los discursos oficiales.

La investigación también llevó a la artista hacia experiencias personales y familiares. La artista descubrió vínculos entre las violencias que estudia y las historias presentes en su propia genealogía, marcadas por matrimonios forzados, trabajo infantil y precariedad económica. Esa dimensión íntima convirtió el proceso creativo en un ejercicio de confrontación con memorias normalizadas dentro de su entorno.

Para las nuevas generaciones de artistas, Areli Kun defiende el trabajo colectivo como una herramienta fundamental. Considera que la empatía y la organización comunitaria pueden abrir nuevas formas de resistencia y diálogo frente a la violencia. Su apuesta artística parte de pequeños gestos cotidianos: escuchar, acompañar, denunciar abusos y construir espacios de reflexión compartida.

Foto: Especial.