Anaclara Muro: “La poesía es una forma de mirar el mundo”
La escritora reflexiona sobre su evolución literaria, la escritura desde el género, la edición independiente y el panorama contemporáneo de la poesía en México
La poeta Anaclara Muro recuerda que sus primeros acercamientos a la escritura estuvieron marcados por una formación tradicional dentro de la carrera de Letras. En ese entorno académico, explica, predominaba la idea de que “todo lo bueno ya estaba escrito”, lo que llevaba a muchos jóvenes autores a intentar reproducir las voces de los clásicos antes que encontrar una propia.
Ese proceso comenzó a transformarse cuando empezó a asistir a talleres y lecturas fuera de la academia. Ahí descubrió una escena poética distinta, integrada por autores que escribían desde registros más libres y contemporáneos. Ese encuentro modificó por completo su manera de entender la escritura.
Uno de los hallazgos decisivos fue el slam poético, una vertiente concebida para la oralidad y la lectura en voz alta. Para Muro, esa experiencia resultó liberadora porque le permitió escribir sin la presión de que la poesía “sonara poética”. Más que buscar imágenes ornamentales o una musicalidad tradicional, comenzó a trabajar con temas que realmente le importaban y que, descubrió, también conectaban con otras personas.
A partir de esa etapa reunió varios textos y los envió a una convocatoria de la editorial independiente Montea, en León. La aceptación de ese proyecto modificó su relación con la escritura: dejó de pensar únicamente en poemas aislados y comenzó a imaginar la construcción de libros completos.
Más adelante ingresó al taller del poeta queretano Luis Alberto Arellano, espacio que describe como fundamental para comprender la escritura desde la lógica de un proyecto integral. Ahí aprendió a pensar la poesía no solo desde el poema individual, sino desde la estructura total de un libro. De ese proceso surgió Princesas para armar.
Muro considera que tanto las editoriales independientes como la autopublicación han sido esenciales para la circulación de la poesía contemporánea en México. Le interesa particularmente que dentro del género poético la autopublicación no cargue con el mismo estigma que existe en otros ámbitos editoriales. Esa libertad, afirma, ha permitido que muchos textos circulen con mayor facilidad, especialmente en internet.
Para ella, el acceso libre a materiales digitales fue decisivo en su formación como lectora. Recuerda que durante mucho tiempo era difícil conseguir ciertas ediciones publicadas por universidades o instituciones culturales con poca distribución. La circulación digital de libros independientes y autogestivos abrió nuevas posibilidades de lectura y formación.
Esa experiencia también transformó su mirada ahora que trabaja dentro del ámbito editorial. Muro sostiene que restringir el acceso a los libros suele provocar el efecto contrario al deseado: limita su alcance. En cambio, cuando los textos circulan libremente, generan interés y eventualmente encuentran nuevos lectores.
La observación ocupa un lugar central en su proceso creativo. Recuerda que en un taller con la poeta queretana Marta Fabila escuchó por primera vez la idea de que “la poesía es una forma de mirar” y, al mismo tiempo, un músculo que se ejercita todos los días. Aunque reconoce que su escritura no comparte necesariamente el detallismo de Fabila, esa concepción marcó profundamente su manera de entender la literatura.
Para Muro, la escritura depende de la forma en que se observa el mundo. Un gesto cotidiano, un objeto o una situación pueden convertirse en poema, cuento o novela dependiendo de cómo sean mirados. Esa relación con la observación también ha modificado su manera de corregir textos.
Confiesa que con el tiempo ha aprendido a darle valor a la paciencia. Frente a la velocidad que imponen las redes sociales y el deseo inmediato de publicar, considera que un texto necesita distancia, reflexión y relectura. La espontaneidad puede detonar la escritura, pero no basta para construir un poema sólido. El paso del tiempo, asegura, permite reconocer qué elementos son realmente importantes y cuáles responden solo al apego emocional del autor hacia su propio texto.
Aunque afirma que los premios no han cambiado necesariamente su visión de la poesía, sí le han permitido conocer nuevos autores y ampliar su panorama de lectura. Gracias a ello, ha descubierto la diversidad y amplitud de la poesía mexicana contemporánea, más allá de los círculos cercanos o de las escenas locales.
En cuanto a los temas que atraviesan su obra, identifica al género como una obsesión persistente. Explica que, al releer textos antiguos, encuentra una constante reflexión sobre las relaciones de género, sus contradicciones, tensiones y mandatos. A veces esos vínculos aparecen como opresivos; otras, como espacios de disfrute o conflicto. Esa imposibilidad de resolver completamente las preguntas alrededor del género es, precisamente, lo que mantiene viva su escritura.
Desde su experiencia editorial, percibe el panorama actual de la poesía mexicana como un territorio fértil y diverso. Destaca la cantidad de autores, proyectos y búsquedas que existen actualmente. Aunque reconoce que durante un tiempo muchos textos giraron alrededor de la violencia, observa que hoy conviven múltiples temas: las cuestiones de género, la ecología, el medio ambiente y nuevas exploraciones formales y temáticas.
“Puedes encontrar buenos poetas en todos lados”, afirma.
Actualmente trabaja en varios proyectos simultáneos, aunque reconoce que su atención principal está concentrada en una tesis dedicada a mujeres posrevolucionarias. Su investigación aborda textos autobiográficos y autorreferenciales de figuras como Guadalupe Marín, Antonieta Rivas Mercado, Nahui Olin y Elena Arizmendi.
La poeta se interesa especialmente por cómo estas mujeres construyeron versiones de sí mismas dentro de sus textos, mezclando autobiografía y ficción. También le atrae la transformación radical de la figura femenina durante la etapa posrevolucionaria mexicana, un momento histórico que describe como una época donde “parecía que todas las posibilidades se abrían”.
Foto: Especial.