Aguas termales en Chihuahua | Rutas entre desierto y manantiales
Balnearios, presas y gastronomía regional trazan un recorrido en la capital y sus alrededores
En Chihuahua, el subsuelo guarda una red de manantiales que superan los 40 grados. En el marco del Día de las Madres, estos espacios ofrecen una alternativa de descanso en contacto con la naturaleza.
Julimes: tradición y cercanía
En la zona de Julimes, Paraíso Aguas Termales reúne albercas techadas con aguas que alcanzan los 42 grados. El sitio incluye cabañas y áreas para convivencias familiares.
También destaca Valle Verde, con instalaciones renovadas, albercas de agua clara y zonas de descanso que invitan a una jornada en familia.
Jiménez: salud y paisaje desértico
En Ciudad Jiménez, los manantiales se integran al entorno del desierto. Las Pampas ofrece aguas de 43 grados con contenido mineral como calcio y azufre.
La Hacienda Los Remedios presenta un nacimiento de agua que surge entre formaciones rocosas.
Para quienes buscan temperaturas menores, el Ojo de Dolores mantiene aguas cercanas a los 30 grados, rodeadas de vegetación y áreas para picnic.
Camargo y San Francisco de Conchos: agua y recreación
En Camargo y San Francisco de Conchos, los manantiales conviven con presas. El Ojo Caliente de Santa Rosalía combina aguas termales con servicios recreativos.
El Lago Colina figura como un punto tradicional desde el siglo XX, con actividades como paseos en lancha y pesca.
Cerca de la Presa La Boquilla, el paraje conocido como Los Filtros ofrece manantiales rústicos rodeados de árboles y cabañas.
Gastronomía en la presa
En la Presa Las Vírgenes, la cocina regional suma identidad al recorrido con el “caldo de oso”, platillo de pescado y verduras ligado a la historia de la construcción de la presa en el siglo XX.
Los manantiales de Chihuahua forman un circuito que integra descanso, paisaje y tradición. La ruta abre una opción de viaje centrada en la naturaleza y la cultura del norte de México.
Foto: Especial.