Acapulco enciende su historia… pero deja en penumbras su corredor cultural
El brillo del Fuerte de San Diego contrasta con casi 57 días sin alumbrado ni electricidad en museos del Corredor Cultural
Con un conteo regresivo y bajo la luna llena que enmarcó la bahía histórica, autoridades federales, estatales y municipales encabezaron el encendido de luces del emblemático Fuerte de San Diego, como parte del programa “Acapulco se transforma contigo”. El acto fue presentado como símbolo de resiliencia y renovación tras el paso del huracán Otis, en una ceremonia que reunió a representantes de los tres órdenes de gobierno.
La gobernadora Evelyn Salgado Pineda destacó que iluminar el fuerte significa “honrar la memoria” y reafirmar la identidad histórica del puerto. Por su parte, el director general del Fondo Nacional de Fomento al Turismo, Sebastián Ramírez Mendoza, subrayó que se trata del inicio de una serie de inauguraciones en la bahía tradicional, con la instalación de 1.9 kilómetros de cableado, más de 200 proyectores LED, luminarias solares y escenas programables para espectáculos nocturnos.
La narrativa oficial coincidió en un punto: Acapulco no es solo sol y playa, sino cultura, historia e identidad.
Durante su intervención, la presidenta municipal Abelina López Rodríguez recordó que el fuerte —de diseño pentagonal y reconstruido tras el sismo de 1976— es “guardián de la memoria” y puente histórico entre Asia, América y Europa, al haber sido pieza clave en la ruta comercial del Galeón de Manila.
La otra cara del corredor histórico
Sin embargo, a pocos metros del espectáculo lumínico, el llamado Corredor Cultural de Acapulco enfrenta una crisis que contradice el discurso de recuperación integral.
A casi 57 días sin suministro eléctrico ni alumbrado público, el corredor integrado por el Museo Histórico Naval de Acapulco, el Museo de la Máscara y el Museo de las Siete Regiones atraviesa una de las etapas más delicadas de los últimos años.
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La falta de energía eléctrica no solo implica oscuridad física: ha significado cancelación de actividades, suspensión de recorridos guiados y reducción drástica de condiciones de seguridad en horarios vespertinos y nocturnos. A ello se suma el robo reiterado de cableado —ocurrido al menos en tres ocasiones— y el hurto constante de equipo e instalaciones.
Mientras el fuerte presume 96 escenas programables de iluminación, el corredor cultural permanece en penumbras.
Cultura: derecho, no ornamento
El director del Museo Naval, Marcelo Adano, junto con el investigador Alfonso Abonza, ha señalado públicamente que la cultura es un derecho humano reconocido y no un lujo sujeto a omisiones o descoordinación institucional. No es la primera vez, advierten, que se promete una solución “la próxima semana” sin que esta se concrete.
La afectación trasciende lo administrativo. Niñas, niños, jóvenes, artistas, promotores culturales y trabajadores del sector han visto restringido su acceso a espacios que resguardan memoria e identidad regional. La inactividad forzada erosiona no solo la programación cultural, sino también la confianza ciudadana.
¿Renovación integral o intervención selectiva?
El encendido del Fuerte de San Diego representa, sin duda, una postal poderosa y un paso relevante en la recuperación simbólica del puerto. No obstante, la transformación cultural de Acapulco no puede medirse únicamente en lúmenes ni en espectáculos nocturnos.
Iluminar un monumento histórico es valioso; garantizar el funcionamiento cotidiano de los espacios culturales es indispensable.
La contradicción es evidente: mientras el gobierno presume un nuevo faro cultural visible desde la bahía, el corredor que conecta museos y saberes permanece a oscuras. Si la cultura, como se afirmó en el acto oficial, “no es un adorno sino lo que da grandeza a un país”, entonces la prioridad debería ser integral.
Porque cuando se ilumina la historia, pero se descuida su tejido cotidiano, el brillo corre el riesgo de convertirse en un gesto aislado.
Foto: Tomada de la transmisión.